Público amable y una oreja barata en Illunbe

El cartel era el de menor nivel de la feria y asistieron a la corrida unos 3.500 espectadores

Lunes, 13 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - La oreja que paseó Curro Díaz, de tan escaso peso como la petición que la motivó, fue el único trofeo concedido ayer en la segunda corrida de la Semana Grande, en la que un público amable apenas pudo vibrar con el poco toreo de calidad que se vio realmente sobre la arena.

Aunque repetían los dos triunfadores de la pasada edición, la ganadería de El Parralejo y el joven diestro mexicano Luis David, el cartel era también el de menor nivel de la feria, lo que se notó en una menor presencia de espectadores, unos 3.500.

Pero aun así, la gente tenía ganas de aplaudir y se mostró dispuesta a celebrar y a agradecer desde el primer momento cuanto hicieran los toreros, que al final fue menos de lo que les ofreció la desigual corrida de la divisa sevillana, en la que hubo toros de poca raza pero casi todos manejables.

Y más que manejables, sino bravos y con claras posibilidades fueron los dos que compusieron el lote de Luis David, que salió decidido con ellos a repetir ese triunfo en el coso donostiarra que los dos astados le sirvieron en bandeja. Desde que saludó al primero con una larga cambiada de rodillas, el mexicano bulló con el capote, tanto a la verónica como en los quites y galleos, llevando el engaño por delante o a la espalda, o incluso haciéndolo volar como en las zaponinas del sexto.

Quiso hacer de todo Luis David, aunque siempre con un punto de ligereza y ansiedad que fue de lo que tuvieron especialmente sus faenas de muleta, tanto al tercero, que se vino arriba en banderillas, como al sexto, que resultó tan noble que pecó de cierta sosería.

Ambos trasteos fueron variados, con muletazos y adornos de todas las marcas, incluidos los repetidos y manidos circulares por la espalda, solo que al toreo fundamental del azteca le faltaron matices tan importantes para calar en el tendido como son el reposo, el ajuste y la sinceridad en los cites.

De todas formas, a Luis David le pidieron la oreja del sexto con más fuerza que antes se había solicitado otra para Curro Díaz en el cuarto, sólo que esta vez el presidente, que antes se pasó de generoso, no tuvo el pañuelo tan suelto. - Paco Aguado /Efe