25 migrantes duermen en la calle en Irun “pese a haber 35 plazas libres en el albergue”

Un integrante de la Red de Apoyo que opera en Irun entrega un bocadillo a una persona migrante en tránsito

La dotación institucional deja fuera de la acogida nocturna a los migrantes que ya han cubierto el cupo de tres noches
SOS Racismo pide a las instituciones las medidas necesarias para “garantizar” camas y atención suficiente

Arantxa Lopetegi Esti Veintemillas - Lunes, 13 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Irun - Unas 25 personas migrantes en tránsito han dormido en las calles de Irun la noche del sábado pese a que el Ayuntamiento reforzó, de cara al fin de semana, con 60 camas el gazteleku de Martindozenea, que opera como albergue de acogida provisional de estas personas.

Desde SOS Racismo, pese a reconocer que las instituciones están llevando a cabo un esfuerzo para dar respuesta a las necesidades de los inmigrantes, se critica cierta falta de cintura en la gestión de estas instalaciones. Y es que, señalaron, “aunque hay camas libres (el sábado en torno a 35) hay inmigrantes que tiene que dormir en la calle porque han superado el tope de tres días”, límite establecido para pernoctar en este tipo de dotaciones. Superado este cupo, los usuarios no pueden pernoctar otra vez.

Por ello SOS Racismo, antes de conocer la decisión de la mesa interinstitucional (integrada por Gobierno Vasco, diputaciones y ayuntamientos de las tres capitales de la CAV más el de Irun) que se reunirá otra vez esta semana, ha reclamado que se aumente el número de plazas disponibles y que, en la medida de lo posible, se flexibilicen las condiciones que provocan una situación que definieron como “perversa y surrealista”, con camas libres en el albergue y gente durmiendo en la calle.

La situación podría empeorar en las próximas horas si el albergue provisional deja de funcionar y, aunque SOS Racismo mantiene contacto con el Ayuntamiento irunés, ayer no conocía lo que iba a suceder, de ahí que solicitara al Ayuntamiento y a la mesa interinstitucional que adopten cuantas medidas sean necesarias para “garantizar” las camas suficientes.

Para hacer visible esta situación, el colectivo Erletxea, red de apoyo creado en Irun con el fin de atender a las personas migrantes que se hallan en tránsito por la ciudad, convocó ayer una concentración-comida poco después del mediodía frente a la casa consistorial para el reparto de los bocadillos que dispone la Cruz Roja.

a la espera La situación adquiere tintes cada vez más complicados, porque a las personas que se encuentran en Irun aguardando su momento para dar el salto al otro lado de la muga, se suman las que vuelven del país galo expulsadas por la gendarmería, según han denunciado colectivos de apoyo a los inmigrantes. SOS Racismo no dispone todavía de cifras concretas sobre el número de migrantes que han sido devueltos, aunque le consta que “se está haciendo”.

“Nos hallamos ante una situación surrealista con personas que tratan de llegar a Francia y otras que vuelven”. SOS Racismo advierte que la policía francesa está llevando a cabo “un intenso trabajo de control, expulsando a quienes tratan de seguir adelante”.

MEDIDAS URGENTES Aunque confían en que el problema del límite de noches y de oferta de camas se solucione a lo largo de las próximas jornadas, la realidad es que en las calles de Irun, a diario, se ven muchas personas que no tienen dónde dormir, y la “población flotante” va en aumento.

Tras miles de kilómetros de viaje, las personas que estos días están en la ciudad bidasoarra han llegado de lugares como Guinea Conakry, Somalia o Senegal, y necesitan descansar antes de seguir hacia su destino. La red de apoyo, mientras tanto, “está tratando de cubrir de forma precaria las necesidades” que, de momento, las instituciones “no asumen”.

SOS Racismo “reconoce” el esfuerzo institucional aunque insiste en que es “insuficiente”, de ahí que los integrantes de la red ciudadana, “a título personal”, seguirán “exigiendo una acogida digna e integral a personas que afrontan situaciones muy peligrosas generadas, en gran medida, por políticas institucionales que no les permiten viajar de manera segura y regular”.

“No sabemos que va a pasar de inmediato, porque la situación se ha dificultado las últimas horas”, añaden desde SOS Racismo, que ayer reunió en torno a medio centenar de personas, entre los migrantes en tránsito y los integrantes de la red de apoyo para evidenciar que la situación que se vive en Irun requiere una solución de urgencia, ya que la dotación de acogida instalada en Martindozenea -donde además de cama se les ofrece comida y servicio médico- es de carácter provisional y el cierre de sus puertas está previsto para las próximas horas.

Las cifras lo evidencian. Según datos de Cruz Roja desde junio han llegado a Euskadi 1.200 migrantes. Solo el jueves de la semana pasada arribaron 200, de los cuales 52 fueron trasladados a Irun.

La ciudad de Irun ha sido testigo estos días de la desesperación de unas personas que trataban de llegar a Francia cueste lo que cueste, intentando valerse de un taxi o de sus propias piernas y llegando a ser víctimas de redes de tráfico de migrantes que operan en la zona.

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