Mesa de Redacción

“¡Caradura, sinvergüenza!”

Por Jorge. Napal - Lunes, 13 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

utilizar la bici a diario, y qué decir durante este mes de agosto en plena Aste Nagusia, no es ninguna broma. Recorrer una ciudad como Donostia supone un ejercicio constante de civismo y paciencia. Un ciclista, por ejemplo, no puede ir con la música a tope pedaleando a lo loco y poniéndose el mundo por montera. Pero la responsabilidad debe ser compartida, y por encima de todo debe prevalecer la educación. “¡Caradura, sinvergüenza!”. Me lo soltó hace unos días una señora de unos 60 años que cruzaba un tramo de bidegorri en El Antiguo. La mujer, que caminaba sin mirar tan pichi por una zona que no estaba señalizada, se asustó a mi paso, que por cierto no era veloz. “Cuenta hasta tres, cuenta hasta tres...”. Pues no, no me quise tragar el sapo y me di la vuelta. Son situaciones incómodas, pero llega una edad en la que no hay que callar cuando se falta al respeto y a la verdad. Le dije que no le aceptaba que me insultara, que había cruzado sin fijarse en un tramo sin señalizar. Y empezó con esa coletilla tan recurrente de “los ciclistas somos” no se qué y no se cuántos, como si fuéramos una especie de raza o un saco de sastre en el que todo vale. Como no será la última disputa dialéctica, desde aquí un llamamiento al respeto y la educación, vayamos andando, en bici o en avión.

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