Los meritorios cierran el grifo

empate los teóricos reservas consiguen acabar con la racha de derrotas y empatan tras desperdiciar un gran arranque de encuentro

Mikel Recalde - Lunes, 13 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - Pretemporada, tierra de oportunidades. Bueno, mejor dicho, tiempo de oportunidades, para evitar citar a un inesperado compañero de viaje en este verano de la Real en el que solo le ha faltado organizar un duelo en Anoeta tal y como se encuentra ahora. Es decir, sin césped. Los blanquiazules se han encontrado terrenos de juego lamentables a lo largo de su triste travesía de estas semanas. Al menos, en este sentido, puede felicitarse, ya que no ha tenido que lamentar ninguna lesión de verdadera consideración. Que no es poco.

Tiempo de oportunidades debido a que, sobre todo cuando ha llegado un entrenador nuevo, todos los futbolistas parten de cero y disponen de las mismas opciones para luchar por un puesto en el estreno liguero. La mejor demostración la tenemos en Luca Sangalli, que no jugó ayer pero que se perfila como titular el sábado ante el Villarreal y al que ya le han confirmado que se queda en la primera plantilla. El fallido ensayo general de la víspera ante el Stuttgart abría la puerta de las oportunidades para los meritorios o teóricos reservas ante el Friburgo.

Al acabar los encuentros de pretemporada, a los entrenadores les suele gustar decir la típica frase de “estamos preparados para empezar la Liga”. A veces suena convincente y otras, desgraciadamente, no tanto. Confiábamos en que a Asier Garitano no se le ocurriese pronunciar esa frase porque, o los datos que se miden con esos nuevos programas, más propios de la NASA que del fútbol añejo al que siempre echaremos de menos, le revelan alguna circunstancia que, desde luego, no se observa a simple vista, o la Real ha acreditado sobradamente estas semanas y también en su minitour de dos partidos en Alemania que no parece estar lista para el comienzo de la competición.

Eso sí, hay que ser justos con una cuestión indudable. La pretemporda nunca ha sido un termómetro fiable para medir el futuro rendimiento de la Real cuando arranca la Liga. Y es que además no lo debería ser. Cada maestro tiene su librillo, como lo demuestra cuestiones que hemos podido comprobar y que nos han sorprendido a lo largo del mes largo que lleva trabajando el equipo. Para los más críticos, a los que hay que comprender porque los encuentros de la Real han sido alarmantemente preocupantes, conviene recordar que cuando firmó, en la ronda de entrevistas que concedió a la prensa escrita, Garitano especificó que, para él, los amistosos de pretemporada eran como entrenamientos. El mejor ejemplo es que no le importó sacrificar el derbi de la Euskal Copa, a la que sus futbolistas llegaron con una carga en sus piernas muy por encima que su rival. Otra circunstancia inesperada es que el sábado hizo jugar los 90 minutos a los once que alineó y que ayer hizo lo propio con varios de sus futbolistas, ya que solo se vistieron cinco más. Casi como una convocatoria oficial (tuvieron que ser atenidos con calambres Navas y Merino).

Insisto, cada entrenador dispone de su manera de preparar al equipo y nadie puede discutir que el Leganés no llegara a pleno rendimiento para el inicio de anteriores campeonatos. Otra cuestión, mucho más importante y delicada, es si la idea de juego que pretende implantar el entrenador ha calado entre la plantilla. Y eso, mucho nos tememos, no parece estar sucediendo, lo cual sí que es un pésimo augurio para la temporada. Se puede aceptar que es un virtuoso táctico como lo ha acreditado a lo largo de su carrera, pero la Real, con el potencial que a priori tiene, también necesita un patrón de juego claro para tratar de imponerlo, sobre todo cuando juegue como local.

La gira por Alemania ha desechado los sistemas 4-4-2 y 3-5-2 que había ensayado, para jugar con un 4-2-3-1 en los dos encuentros. La táctica que, según muchos, mejor se adapta a este plantel y que, curiosamente, más utilizaba en Leganés. El encuentro ante el Friburgo contaba con el atractivo de ver el estado de forma de Mikel Merino. El navarro jugó de inicio, se partió la cara con todos en la medular, pero confirmó que todavía le queda para encajar y mostrar el nivel que se le presupone y que tanto promete. En la sala de máquinas, Guevara siempre gusta y Pardo, de mediapunta, una posición que no parece venirle excesivamente bien porque siempre ha actuado más cómodo de cara, recordó que llega al inicio en plena forma (no le descarten para el once). A los dos minutos, tras una recuperación excelente del riojano, Bautista definió el uno contra uno disparando al palo. Lástima, porque el canterano no está para desperdiciar ocasiones.

La Real era infinitamente superior y Capilla y Juanmi pudieron marcar antes de que anotara el segundo tras una peinada de Merino a centro de Pardo. El navarro va a dar que hablar a balón parado. Poco después probó suerte de volea tras la mejor combinación realista. Cuando la cosa iba sobre ruedas, Gorosabel cometió un penalti imperdonable y Frantz empató batiendo a un Zubiaurre que completó una buen actuación. El lateral derecho volvió a sufrir mucho en defensa.

Ahí comenzó el declive. Regresó el ritmo triste de toda la pretemporada, pese a que Merino cabeceó un córner al palo. Tras el descanso solo generó una ocasión de Bautista. Theo debutó sin hacer nada reseñable. Como la Real este verano. No, desde luego que no se le ve preparada para el inicio.