Hermoso padre e hijo salen a hombros de la plaza de Illunbe

El éxito taurino se produce en el día en el que el coso donostiarra cumple 20 años

Domingo, 12 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - Los jinetes Pablo y Guillermo Hermoso de Mendoza, padre e hijo, compartieron salida a hombros al final del festejo mixto de rejones celebrado ayer en Donostia, justo el día en que se conmemoraba el vigésimo aniversario de la inauguración de la plaza de toros de Illunbe.

La banda tocó por ello el Cumpleaños feliz después del paseíllo y antes de abrir este mano a mano paterno filial con la misma alegría con la que terminó, pues, cuña de la misma madera, el vástago fue capaz de estar a la altura del maestro.

En realidad, el mayor interés del cartel era ver por primera vez a Guillermo Hermoso de Mendoza en una plaza de primera categoría, en tanto que sus primeros pasos en el rejoneo habían sido hasta ahora en cosos de menor trascendencia y casi siempre arropado por su padre.

Pero el nuevo Hermoso, a dos días de cumplir los diecinueve años, no se dejó superar por las circunstancias, ya que lo mismo toreando que clavando rejones y banderillas, se impuso a los tres bonitos novillos que lidió y de los que no cortó más orejas solo por sus fallos con el rejón de muerte.

Ya en el primero gustó su forma de ir a los embroques, que quizá sea más pura y más vibrante que la de su padre, como se pudo ver especialmente al montar a Ágora, un caballo alazán de tres sangres.

La actuación del segundo Hermoso de la dinastía con su segundo novillo, un utrero de gran calidad, fue quizá la más completa y redonda, utilizando hasta cuatro de los caballos habituales de su padre. Quizá por ello también, con esas monturas siguió fielmente ante el novillo el guión de las faenas más estándar de Pablo Hermoso. Casi como un calco. Y como además mató a la primera se llevó esas dos merecidas orejas que le abrieron la puerta grande.

Pero lo más interesante, en tanto que supuso una prueba más exigente, llegó con el sexto novillo de Carmen Lorenzo, que no regalaba sus embestidas sino que las reservaba para acometer a arreones y defenderse en los encuentros echando la cara arriba. No se arredró por ello Guillermo Hermoso, sino que intentó someter al animal con temple y mando y clavarle luego las banderillas citando y buscando el encuentro con rectitud y pureza.

Los errores en la suerte suprema le impidieron superar en trofeos a su padre, que, por su parte, tuvo una actuación de sobrada maestría, aunque poco emotiva, con un lote de toros noble y de poco empuje.

Muy pendiente en todo momento de Guillermo, Pablo Hermoso pareció darle más importancia esta tarde a cuanto hizo su hijo que a lo que realizó el mismo, aunque no por ello un grande como él dejó pasar la oportunidad de desorejar al tercero, un toro de buena condición aunque con pocas fuerzas en los cuartos traseros pero al que ayudó a crecerse con un toreo a caballo de magistral temple. A la corrida asistieron unos 6.500 espectadores. - Pacto Aguado/Efe