Dos osas eslovenas en los Pirineos

El Gobierno de Navarra está adoptando medidas para gestionar la incidencia de la inclusión, en la parte francesa de los Pirineos, de dos osas eslovenas.

Un reportaje de Txus Iribarren - Domingo, 12 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

El Gobierno de Navarra está adoptando las medidas que ve necesarias de cara a gestionar los efectos que sobre el territorio foral pueda tener la anunciada introducción de dos osas eslovenas por parte de Francia en el Pirineo Occidental, área donde la presencia de solo dos ejemplares machos estaba haciendo inviable la especie. Una vez confirmada la decisión de las autoridades galas de forma oficial y de reunirse a tres bandas (Aragón, Navarra y Pirineos Atlánticos, con presencia de cargos estatales) para conocer los detalles, técnicos del Departamento de Desarrollo Rural, Medio Ambiente y Administración Loca, se están manteniendo encuentros con diferentes actores del ámbito pirenaico, especialmente del valle del Roncal que es a donde podrían llegar ocasionalmente estos ejemplares hembra que se soltarán en septiembre, en víspera de su hibernación de la que saldrían, ya con sus oseznos en primavera.

Autoridades locales, ganaderos, cazadores, colectivos... son algunos de los agentes que están en el planing de trabajo de los responsables del Gobierno de Navarra que, además de tareas de sensibilización y las habituales indemnizaciones, ponen el acento en una serie de medidas preventivas con apoyo económico, como el cercado de rebaños y explotaciones apícolas, contratación de pastores para que procedan a la recogida del ganado durante las noches o la cría de mastines.

No obstante, hay que recordar que pese a que históricamente se han dado ataques a ganado, el oso es un animal normalmente con dieta no carnívora y que en otras zonas con mucha mayor densidad, como la cordillera Cantábrica (250 osos frente a menos de 50 en los Pirineos), no están dando problemas sino que, al contrario, se han convertido en un potente reclamo turístico que mueve al industria hostelera de León, Palencia, Asturias, Cantabria...

Navarra, salvo alguna aparición esporádica del oso Neré, lleva bastantes años sin noticias de este plantígrado que se hizo famoso en su día con la figura de Camille, ya desaparecido. No obstante, el anuncio ha generado inquietud y rechazo en gran parte del sector ganadero.

El ministro del Medio Ambiente francés, Nicolas Hulot, Pirineos franceses fue quien esta primavera hizo pública su firme intención de retomar la introducción de ejemplares eslovenos en esta parte de la cordillera. “En el Béarn (región pirenaica francesa) sólo quedan dos machos por lo que sin la intervención del Estado eso significará la desaparición del oso en el territorio.

Se trata de la primera ocasión desde 2006 en que se va a realizar una reintroducción de osos. “Se esperará al otoño, cuando los rebaños hayan dejado los pastos de verano pero todavía no haya comenzado el periodo de hibernación para los osos”. Esas fueron las explicaciones públicas de su Ministerio, aunque según otras fuentes la sentencia de un tribunal de Toulouse dando la razón a dos ONG que criticaban a Francia por no tomar las medidas suficientes para salvar esta especie en extinción pudo tener su influencia.

El caso es que la decisión, tomada de manera unilateral por Francia, va hacia adelante. Ante estos hechos el Gobierno de Navarra lo que ha hecho ha sido pedir información oficial y reunirse con la autoridades francesas en junio (hay un amplia colaboración transfronteriza en varios proyectos) y, a partir de ahí, empezar a trabajar en sus respectivos territorios con la herramientas ya disponibles y otras nuevas.

conciliar intereses Según explican fuentes del Ejecutivo, les hubiera gustado que el tema se hubiera abordado desde inicio con un mayor contacto con las poblaciones y territorios afectados pero ante la inminencia de la decisión tomada por Francia, lo que han hecho ha sido activar un grupo de trabajo y toda la serie de protocolos y medios para que se pueda conciliar la protección a una especie clave en la biodiversidad y los intereses de ganaderos y otros sectores sociales que puedan verse afectados.

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