Eneko Goia Alcalde de Donostia

“Donostia es una ciudad en movimiento, que genera actividad y atrae inversión”

El alcalde Eneko Goia.

Eneko Goia (Donostia, 1971) afronta su cuarta Aste Nagusia como alcalde tras tres años de mandato “muy intensos” y a un año de las elecciones municipales

Jurdan Arretxe Ruben Plaza - Domingo, 12 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia -¿Cómo llega Donostia al tercer año de su mandato?

-Sin caer en la autocomplacencia, creo que bien. Es una ciudad en movimiento, capaz de generar actividad, atraer inversión y en la que el Ayuntamiento acompaña ese impulso. Tenemos niveles de empleo récord entre las capitales vascas y otros indicadores también hacen ver que la ciudad está en movimiento.

Una de las noticias del verano es la llegada de los inmigrantes de paso. ¿Está la situación controlada?

-Dentro de un orden, sí. Es un fenómeno que tiene unas connotaciones más amplias y somos el último eslabón, el que trata de articular una respuesta en coordinación con otras instituciones. Hay una mesa de coordinación entre el Gobierno, las diputaciones y los ayuntamientos de Donostia e Irun, que resulta particularmente afectado, y se adoptan decisiones en función de lo que viene.

¿Puede hacer más el Ayuntamiento como reclaman las asociaciones?

-Donostia tiene un recurso de 25 plazas e Irun, otro tanto. Entre las dos podemos llegar a dar respuesta a escenarios de hasta 70 personas. Hasta la fecha, el número de usuarios no supera en el caso de Donostia esa cifra. ¿Eso va a seguir así? No lo sabe nadie. Si no es así, habrá que articular otras respuestas, hay previsión y lugares para dar una respuesta mayor. Lo importante es estar coordinados.

Una realidad opuesta que también gestiona el Ayuntamiento es el turismo. ¿Cómo va el verano?

-No hay cifras cerradas, pero la intuición de julio es que nos movemos en cifras muy similares a 2017, y mayo y junio, mejor, lo que es una buena noticia porque implica cierta desestacionalización, que es una de las apuestas que hacemos: no saturar los meses de verano, de por sí intensos con propios y foráneos. Donostia está con una actividad turística del 13% del PIB, y con una estrategia clara por un turismo sostenible y de calidad, que no se nos vaya la cabeza para poder mantenerlo de manera adecuada.

¿Se plantea limitar la concesión de licencias de hoteles?

-Sí, pero no en ese término. La inquietud mayor es la concentración excesiva en determinadas zonas, que es lo que nos movió en la ordenanza de viviendas de uso turístico. Ahí tenemos planteada la posibilidad de que en determinadas zonas, Centro y Gros sobre todo, modifiquemos el planeamiento para acotar el cambio de residencial a actividad hotelera, y evitar que se conviertan en zonas sin residentes y tematizadas. Ya están en marcha los trámites previos para llevarlo adelante.

¿Considera regularizado el mercado de la vivienda turística?

-No del todo. Donostia ha dado una respuesta que creo buena y ha funcionado razonablemente bien, tanto desde la ordenación como la inspección, pero el tema es objeto de debate. Lo vemos en Madrid, en Valencia o en Mallorca, donde cada uno da una respuesta. A nivel de Estado, el anterior Gobierno no tenía interés por aclarar la situación y quizá este lo haga.

De momento, la CNMC ha recurrido la ordenanza.

-No estamos para nada de acuerdo con el recurso. Al Ayuntamiento le corresponde la competencia de ordenar los diferentes usos urbanísticos de la ciudad, ya sean residenciales, comerciales, dotacionales o de equipamientos. Por lo tanto, no podemos aceptar que se cuestione la capacidad del Ayuntamiento para planificar los usos del suelo que se hacen en la ciudad. No estamos regulando una actividad económica, sino urbanística. Superponer las reglas de libre mercado al valor social que tiene la vivienda es desproporcionado y nos colocaría en un escenario de barra libre que sería perjudicial.

El alquiler ordinario sigue subiendo y afecta a muchas personas, sobre todo jóvenes. ¿Qué les dice?

-Es un problema complicado e histórico. En 2007 no teníamos estos índices de turismo y el precio era inaccesible para los jóvenes. En el mercado funciona la ley de la oferta y la demanda, y esto afecta. Hacemos un esfuerzo por la vivienda de protección oficial. Txomin-Enea es el ejemplo más claro en el que sale VPO en régimen de alquiler, desarrollamos parcelas dotacionales para jóvenes… Hay que hacer más esfuerzo desde el Ayuntamiento y si no el fundamental, será uno de los temas principales de la próxima legislatura, porque nunca se llega a dar una respuesta deseable, sobre todo para las personas jóvenes.

Más si estamos ante una ciudad que envejece. ¿Le preocupa?

-Una ciudad con proyecto de futuro, si no tiene jóvenes, lo tiene complicado. El reto es dar respuesta a la cuestión de la vivienda para los más jóvenes, no solo con promoción de nueva. Muchas pisos son demasiado grandes, que albergan a personas mayores que viven solas y las reglas de división hay que cambiarlas.

Las obras para la pasante del Topo llevan meses en marcha. ¿Confía en convencer a los críticos?

-No tengo ninguna duda. ¿Cuántas infraestructuras han sido objeto de intenso debate y cuando entran en servicio no se acuerda nadie de ese debate? Pasó hasta en Bilbao, donde existieron respuestas como las que vemos aquí. Estoy convencido de que será una infraestructura incontestable cuando entre en servicio. Cosa distinta es que, y lo entiendo, haya personas que se consideren afectadas porque el recorrido pase por debajo de sus viviendas. Lo entiendo, pero a esas afecciones hay que ofrecer seguridad como en otras obras. El Topo ha conocido obras por debajo de Altza, Intxaurrondo, Aiete… y los problemas que ha dado se han solucionado.

¿Qué va a suponer la nueva estación del tren en Tabakalera?

-Una guinda. Necesitas un lugar digno para ese flujo que se atraerá con la nueva infraestructura, que es la Y vasca. Va a pulverizar el concepto de distancia que tenemos entre las capitales vascas y, lo que me interesa tanto o más, el tercer hilo hasta la muga. La estación de Donostia estará directamente conectada con la red europea. Requiere una estación a la altura.

¿Cumple Tabakalera con las previsiones que tenían?

-Sin duda. Es un proyecto ambicioso, con una dimensión muy considerable y una gestión, con tres instituciones, no siempre fácil. Desde 2015, cuando abrió sus puertas, ha crecido y no ha terminado. Ya es un referente de la ciudad en gran medida. Confío en la dirección general, en Edurne Ormazabal, porque tiene capacidad para engrasar las piezas del conglomerado y generar un proyecto importante para la ciudad y el país.

Usted ha puesto mucho empeño en la escultura de Cristina Iglesias en la isla. ¿Hay plazos?

-No me atrevo mucho a darlos porque no es como una carretera, sino una creación artística. Está muy avanzada y quizá a principios de 2019 estaríamos en disposición de empezar con la intervención. Tiene procesos administrativos complejos, porque el faro pertenece a la Autoridad Portuaria, hay que presentar el proyecto básico para la cesión…

Más obras, ¿cómo va el estadio?

-Es un reto inmenso desde el punto de vista de ejecución. Afortunadamente hasta ahora creo que va bien, el resultado es el que se ve y no hemos registrado incidencias, que es lo que me preocupa especialmente, accidentes en una obra donde trabaja tanta gente. Es un reto que se está superando con solvencia, aunque aún queda un tiempo crítico hasta septiembre.

¿Cómo se van a resolver los 3,5 millones extra que hay que aportar?

-Eso está muy claro. A la par de la ejecución de la obra, se renovó el convenio de utilización y ahí se establece que al final de la obra se hará una liquidación del coste. Sabiendo de antemano el canon estimado de utilización anual, se traducirá en años de utilización para la Real.

¿Interior le ha comunicado alguna novedad sobre la cárcel de Zubieta?

-No. El PP analizaba la posibilidad de hacer un centro de inserción social y no una cárcel, porque con las infraestructuras de la CAV eran suficientes. Esa es una consideración que no me corresponde hacer a mí. La valoración la comparte el actual delegado del Gobierno en Euskadi. Todo hace indicar que se decidirá construir el centro. ¿Cuándo? Espero que lo antes posible. Han tardado tanto que de momento cerrar Martutene es imposible y en octubre tendremos a los primeros vecinos al lado.

Ni con la cárcel ni con los cuarteles de Loiola, por poner dos ejemplos, hay acuerdo. ¿Echa el alcalde en falta una bilateralidad política entre la CAV y Madrid?

-Evidentemente, porque ya es triste que muchas veces tengamos que andar haciendo valer a nuestros cinco diputados en el Congreso para incluir una cosa en presupuestos o proponer otras. Son las reglas del juego establecidas y nos dejan en inferioridad. Lo digo también para la CAV. El PNV intenta valer lo que pueda dar de estabilidad para obtener cosas para el país o la ciudad. Denota a las claras que ese sistema de relación no es el más lógico. Lo más lógico sería una igualdad entre las partes.

¿Cómo evalúa la relación con el PSE?

-La relación es buena desde el punto de vista de cumplimiento de programa, que es lo que me interesa. Otras cuestiones para mí no tienen relevancia. Que la ciudad tenga un Gobierno apoyado por 16 concejales de 27 ofrece una estabilidad para poder sacar adelante proyectos. Es un valor en sí mismo. Además, el nivel de relación entre los socios es adecuado, hacemos seguimiento y discutimos. Mentiría si digo lo contrario porque somos dos partidos muy distintos, pero hemos tenido la virtud de sacar adelante proyectos para la ciudad.

Año preelectoral. ¿Nos espera un año movido entre los socios?

-De lo que mí dependa, no. Ha funcionado bien el acuerdo y voy a hacer todo lo que pueda para llevarlo al final de la legislatura. Entenderé que en la medida en que se aproxime un periodo electoral aparezcan disonancias de forma más notable que hasta ahora. Suele suceder muchas veces. A las que han sucedido les doy la importancia justa, pero no hay disonancias sobre el fondo del programa, que es lo que me importa. Espero que sea así hasta el final de la legislatura.

Ha sido un mandato en el que los cuatro alcaldes de Hegoalde saben euskera. ¿Ayuda en su relación?

-Diría que sí. La relación que hay y diría que también con los alcaldes de Iparralde es excepcional. Hay confianza, buena relación, hay una visión bastante conjunta del país y eso es bueno para todos. Es la primera vez que se produce, sobre todo en el caso de Pamplona, históricamente más complicado. Me hace mucha ilusión que haya cuatro alcaldes en Hegoalde que somos euskaldunes. Creo que es signo de los nuevos tiempos.

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