Acostumbrarse a perder

no arranca la real encadenó su cuarta derrota consecutiva ante un gris stuttgart en lo que pareció un fallido ensayo general para el estreno liguero del sábado en vila-real

Mikel Recalde - Domingo, 12 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - Cualquier análisis de los amistosos veraniegos de la Real tiene que partir obligatoriamente de la premisa de que debería estar prohibido televisarlos. El motivo está claro, evitar que cunda el pánico entre sus aficionados. Si no se siguieran, todo sería mucho más saludable y natural. Se vería un resumen con las ocasiones, pocas, de los realistas, se leería una crónica, siempre les recomendaremos la de este periódico, y el resto se lo imaginarían. O mejor dicho, se creerían lo que quisieran creerse. Porque de lo contrario, es decir, tras seguir 90 insufribles minutos ante cualquier rival de turno, no tardan en aparecer los habituales síntomas de una depresión veraniega futbolera. De la sorpresa inicial se pasa a la preocupación, de la preocupación al enfado y del enfado a la decepción y al miedo. No falla. Si alguien lo desea, puede cambiar el orden de las sensaciones.

Suelen repetir los entrenadores que no le dan importancia a los resultados de pretemporada. Bueno, sobre todo los que pierden, claro. Porque los que ganan afirman que es bueno acostumbrarse a vencer. Por esa lógica regla de tres, resulta inquietante que la Real encadenara ayer su cuarta derrota consecutiva. Sí, lo sabemos, no valen puntos, pero la cruda realidad es que el macroproyecto (por ahora de técnicos) que nos vendieron por ahora no arranca. Queda una semana para comenzar la Liga y hay muchos jugadores que están a años luz de un estado de forma óptimo para poder competir al máximo nivel.

El gran protagonista de la semana en la casa txuri-urdin ha sido David Zurutuza. Desgraciadamente no por su aportación en el verde, sino por unas declaraciones en rueda de prensa que no han sentado nada bien en el entorno. Desgraciadamente lo grave no fue su lamento por pasar “muchas horas en Zubieta”, como muchos destacaron (a nadie le gusta pasar mucho tiempo en su puesto de trabajo por mucho que sea un privilegiado futbolista), sino porque no fue capaz de definir a lo que quería jugar Garitano y porque no tuvo ningún problema en reconocer que “no estaba cómodo” en la posición de casi segundo delantero (ayer volvió a la mediapunta). Cuidado, porque al margen de lo mal que lo está haciendo, cada vez cobran más fuerza las voces que aseguran que a la plantilla no le convence la forma en la que quiere jugar su nuevo técnico. Y ojo, que eso sí que parece muy alarmante. Dicho esto, bien haría también Zurutuza en centrarse más en jugar porque como siga así le espera el banquillo.

Lo que pareció un ensayo general de Garitano para el estreno de Vila-real acabó en fracaso. El de Bergara alineó un once bastante reconocible y no hizo ningún cambio. No parece que la puesta en escena en Liga vaya a ser muy distinta a lo que se vio ayer en el modesto estadio de Weinstad (Theo sí), cuyo terreno de juego no estaba en muy buenas condiciones. En un 4-2-3-1, el sistema que mejor parece adaptarse a este plantel, Zubeldia regresó a su posición natural junto a Illarra, formando una pareja a la que le cuesta encajar bien. Otro aspecto negativo es que, al igual que ante el Alavés el miércoles, el Stuttgart no acreditó nada del otro mundo para llevarse el triunfo. A los alemanes les bastaron 20 minutos de presión asfixiante para provocar infinidad de pérdidas a la Real y ponerse por delante en una jugada defendida de forma cándida por la zaga. Los blanquiazules no entraron en el choque hasta después del parón para hidratarse. Oyarzabal dispuso de dos oportunidades clarísimas, una al encontrarse un balón suelto y la otra tras una peinada de Zurutuza. Kevin también desperdició otra buena opción.

En la segunda mitad, Mario Gómez casi anotó tras un error de Llorente y Oyarzabal no engatilló un servicio de cabeza de un Willian José muy poderoso por arriba, aunque sin punch. La Real, sin juego ni referencias creativas en un mal día de Illarra, se fue desinflando hasta terminar el duelo dejando un amargo y preocupante poso. No se dejen engañar, perder siempre viene mal.