Cuando los alumnos se convierten en profesionales

Los estudiantes de Goierri Eskola realizan todos los años un proyecto que une teoría y práctica

Reportaje y fotografía de M. Aranburu - Sábado, 11 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Para los estudiantes de Goierri Eskola, en Ordizia, el proyecto que realizan a final de curso supone un gran esfuerzo y un reto al que se enfrentan durante meses. Ahora mismo esos estudiantes están disfrutando de las merecidas vacaciones, pero hace pocas semanas estaban defendiendo los trabajos como auténticos profesionales. En septiembre, por su parte, será el turno de los nuevos estudiantes del tercer curso de Ingeniería Mecánica y serán ellos los quienes se pongan al frente de los trabajos que sacarán adelante.

Año tras año se superan con creces en los proyectos realizados y el año pasado fabricaron unas lanzaderas de pelotas y contaron con la presencia de la tenista idiazabaldarra Ane Mintegi, que visitó el campus para probar si los proyectos que habían realizado funcionaban con normalidad. Además, también fabricaron un robot o sumobot programado para la lucha. La máquina tenía que poder sacar a su contrincante de una circunferencia denominada dohyo, volcar el otro robot o dejarlo sin tracción

Este año, en cambio, han fabricado unos robots recogepelotas, un prototipo similar a una aspiradora Roomba en cuanto a funcionamiento. Los estudiantes, en grupo, presentan los trabajos que tantos quebraderos de cabeza les han dado. En esta ocasión, los alumnos han tenido que aplicar todos sus conocimientos y echar mano de su ingenio para llevar a cabo el proceso de diseño, fabricación y montaje, lo cual requiere, incluso tareas como la de buscar proveedores y comprar los componentes. Los profesores, por su parte, están contentos con los trabajos que han hecho todos los grupos.

desde cero “Empezar un proyecto desde cero es muy complejo, requiere mucho trabajo. Normalmente nuestros alumnos esperan que les digamos qué y cómo tienen que hacer, que les demos las directrices necesarias para que después ellos elaboren el trabajo. En este caso, solo les dijimos cuál era el proyecto que tenían que desarrollar y han tenido que resolver las incógnitas y dar con las soluciones necesarias”, detalla Aitor Zurriarain, profesor de Goierri Eskola. La razón por la que no les dan muchas “ayudas” es que quieren que sean ellos mismos quienes actúen y vean lo que será en poco tiempo su futuro. “Es justo lo que luego van a tener que hacer en una empresa”, subraya Zurriarain, es decir, van a tener que buscar soluciones. “Cuando más perdidos andan es al comienzo justo cuando tienen que dar ese paso y empezar a resolver las cosas por sí mismos”, recalca.

dos opciones Los alumnos de este curso han podido elegir el tipo de robot que iban a fabricar. Zurriarain detalla que les dieron opciones: “Tenían que elegir entre poder controlar mediante una aplicación para el móvil el robot o crear un ciclo automático para que el robot fuese capaz de realizar un trayecto concreto.

Algunos optaron por lo primero, aunque la mayoría de grupos se decantó por lo segundo. Es el caso del beasaindarra Patxi Aldanondo, que ha sido uno de los que alumnos que ha realizado este curso. “El planteamiento del proyecto nos lo hacen a principios de curso para que después lo podamos desarrollar correctamente”, cuenta. Enseguida, el mismo mes de septiembre, suelen comenzar a diseñar el plan. No suele ser fácil ya que durante los meses del curso suelen encontrarse con “dificultades”.

“Nuestro grupo ha programado el robot para que realice un recorrido y en el mismo sea capaz de recoger las pelotas que ponemos en el suelo”, explica. Pero cree que para cada uso hay que analizar bien qué tipo de robot hay que crear: “Primero comenzamos con un proceso de reflexión. Para cada deporte hay que pensar qué sistema utilizar”.

buena experiencia Aldanondo se muestra contento con el resultado: “Es una experiencia muy bonita. Al final nos dejan la libertad de diseñar tal y como queremos y después dar soluciones reales a problemas que también son reales”. El estudiante cree que mediante este método Goierri Eskola les acerca “a la realidad” ya que son ellos mismos los dueños de sus actos y tienen que dar lo mejor de sí, no solo para obtener una buena nota, sino porque es un reflejo de aquello con lo que tendrán que lidiar en el día a día.

De hecho, además de diseñar también han tenido que ponerse en contacto con los proveedores que posee la escuela y han tratado con ellos directamente para conseguir las piezas necesarias. “Es un proceso muy completo en el que participamos de principio a fin”, añade.

Una vez más, Goierri Eskola deja claro que la mejor teoría es aplicar la práctica y que los estudiantes comiencen lo antes posible realizando trabajos reales, dando soluciones a todas las piedras que se van encontrando por el camino. Este mes de septiembre los estudiantes de Ingeniería Mecánica tendrán que realizar algo parecido, con la misma filosofía pero distinto proyecto. Pero todavía habrá que esperar para ver los resultados finales.