Los presos de Martutene rechazan que Gipuzkoa no tenga un centro penitenciario

Fachada del centro penitenciario de Martutene.

Los reclusos firman un documento tras conocer los planes de trasladar a Zaballa a la mayoría de los internos

Alex Zubiria Javi Colmenero - Sábado, 11 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - La posibilidad de sustituir la prisión de Martutene por un Centro de Inserción Social (CIS) no ha sentado nada bien entre los presos. Casi un centenar de reclusos suscribieron ayer un comunicado en el que se oponían a su cierre “por motivos de arraigo social”, ya que con el derribo de la cárcel, los presos en régimen cerrado serían trasladados a Zaballa. “Nuestras familias, personas allegadas o defensas no podrían venir a vernos o a asistirnos con la misma asiduidad”, señalaron en el texto.

El Ministerio de Interior estudia cerrar la prisión de Martutene, que desde hace años arrastra una serie de carencias, y sustituirla por un CIS en el que tendrían cabida todos los presos de tercer grado, esto es, aquellos que solamente duermen en la prisión.

El resto de reclusos tendrían que ser trasladados a la prisión de Zaballa, en Araba, ya que el nuevo centro no contaría con los recursos necesarios para poder atenderlos durante las 24 horas diarias.

“No se trata de si Zaballa está lejos o cerca, se trata de que está ubicada fuera del territorio”, afirmaron los reclusos en el documento, añadiendo que esta decisión, que todavía no es firme, “menoscaba el principio de arraigo social y el derecho a la defensa, recogido como derecho fundamental en el artículo 24 de la Constitución Española”.

Según recogen en el documento, las familias, personas allegadas y defensas de los presos no podrían verlos y asistirlos con la misma asiduidad con la que lo hacen en estos momentos.

Asimismo, de llevarse a cabo el traslado, añaden, el cambio afectará directamente “a los trabajadores que de forma permanente o temporal dedican su tiempo a los objetivos encomendados en la Carta Magna, al efectivo cumplimiento de las penas y de la reinserción”.

Por todo ello, los presos firmantes se oponen al planteamiento del Ministerio de Interior “por motivos de arraigo social”.

interés urbanístico A pesar de que los presidiarios reconocen las dificultades con las que cuenta el actual centro penitenciario, afirman que el verdadero interés de su cierre se debe al desarrollo urbanístico del Ayuntamiento de Donostia.

Hace unas semanas, el alcalde donostiarra, Eneko Goia, reclamó que la decisión de sustituir o no la prisión por un CIS se tomase lo antes posible, para que de este modo puedan comenzarse los trabajos de construcción en Zubieta, donde se edificaría, según la decisión que se tome, bien la nueva prisión, bien el CIS planteado.

Con el arranque de estas tareas, el Ayuntamiento podría disponer de los terrenos de Martutene, en los que se seguiría desarrollando la zona residencial de Txomin Enea.

“Contemplamos con asombro que se sigue edificando sobre los eslabones más débiles de la sociedad”, manifiestan los presos, al tiempo que se preguntan por qué el alcalde desea conocer la decisión final con tanta prisa.

“Tampoco entendemos, conociendo la gran antigüedad de las citadas dificultades, por qué ahora corre tanta prisa, si bien se disipan todas nuestras dudas cuando desde nuestras pequeñas ventanas divisamos cómo se alzan grandes bloques de hormigón”, apuntan.

Sobre la afirmación de Goia de que el CIS ya cuenta con una partida económica asignada en los presupuestos generales de 2017 y en 2018, los presidiarios firmantes indican que esta fue aprobada “con el Gobierno del expresidente Zapatero para la construcción de un nuevo centro penitenciario en Zubieta”.

“Si se interesa, este podrá contar también con un CIS, pero no son canjeables uno por el otro”, añaden.

Por último, los presos se dirigieron directamente al alcalde: “Usted prometió trabajar por todos los donostiarras, así que le rogamos encarecidamente que consulte nuestro domicilio”.

El documento ha sido firmado por casi una tercera parte de los presos que se encuentran en Martutene y ha sido distribuido en el módulo de mujeres, donde tal y como afirman los firmantes, fue apoyado pero no pudo rubricarse.

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