Mesa de Redacción

Noche de farmacia

Por Carlos. Marcos - Sábado, 11 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Ayer tenía tal dolor de garganta que después del curro -en esto de los periódicos se sale tarde- y aprovechando que estaba en Donostia y que en mi pueblo -con 18.000 habitantes con una salud de hierro menos yo, al parecer- ya no hay farmacia de guardia por la noche, acabé a las puertas de una de esas boticas 24 horas haciendo cola en la calle con otras tres personas delante esperando pacientemente mi turno mientras iban pidiendo lo suyo, desprovistos de toda intimidad. Era mi primera vez en estos sitios, al menos a esas horas. Lo de ir a una farmacia de guardia a plena luz del día a por algún medicamento de urgencia y que te atiendan con la puerta cerrada tras una reja o abriendo un diminuto ventanuco pagando por adelantado mientras la plaza a su alrededor tiene los comercios abiertos de par en par ya lo había experimentado y siempre me he preguntado cuál es el objetivo más allá de que no compres otras cosas. Lo de ir pasada la medianoche a una farmacia 24 horas situada a las afueras de la ciudad en una zona sin una farola encendida en la que solo había estado de día, y menos mal, ha conseguido que le dé un nuevo sentido a la palabra oscuridad -para que luego digan que hay contaminación lumínica- . Eso sí, el farmacéutico, muy diligente, atinó muy bien con la prescripción, que me entregó, y cobró, a través de un cajetín.

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