Editorial

Una juventud más sana

La observación de los expertos y los datos confirman que los jóvenes tienen un estilo de vida más saludable, practicando deporte con asiduidad y presentando unos consumos de sustancias tóxicas que evolucionan a la baja

Viernes, 10 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Mañana comienzan en Donostia las fiestas de Semana Grande y si hay un público que disfrutará especialmente de estos ocho días de fiesta es el juvenil, que aprovecha este paréntesis en el día a día para traspasar con licencia los límites que les imponen los mayores. En la observación del comportamiento de los jóvenes los padres, las instituciones, la sociedad y los medios de comunicación acostumbramos a poner la lupa, sobre todo, en su conducta en relación a los hábitos de consumo de sustancias tóxicas como el alcohol, tabaco y drogas en general. Los progenitores desde la lógica preocupación por la salud de sus vástagos;las instituciones desde su deber por promover estilos de vida saludables;la sociedad, vigilante de las consecuencias que causan los excesos asociados a esas sustancias, y los medios, resumiendo y reflejando en sus informaciones todos esos aspectos. Este marcaje intergeneracional ocurre y ha ocurrido toda la vida, en la creencia que tienen los mayores de que la juventud que viene siempre es peor que la que vivieron ellos. Pero ni las estadísticas ni la opinión de los expertos confirman esta percepción, que seguramente responde a esa capacidad selectiva que tiene la memoria de conservar el recuerdo del pasado más favorable. En lo que la a salud se refiere, los datos demuestran en primer lugar que los propios jóvenes tienen una idea muy buena de su salud, un aspecto de su vida que les preocupa y que se encargan de cuidar, principalmente, a través del ejercicio físico y el deporte, que practican con asiduidad y en mayor número que las generaciones precedentes. La evolución también es positiva al analizar los indicadores de consumos de sustancias tóxicas como el alcohol, el tabaco y el cannabis. Entre 2008 y 2012, el consumo de cannabis pasó del 11% al 4,3%;el de consumo diario de alcohol, del 8% al 2,3%;y el del tabaco se ha situado por debajo de la media de la población en general. A finales de año se harán públicos los últimos datos relativos a la salud de la población vasca y los expertos están seguros que confirmarán la evolución a la baja que se viene registrando estos últimos años. Sin caer en la autocomplacencia, es un diagnóstico que conviene poner en valor, que habla bien de las nuevas generaciones y del trabajo en favor de los estilos de vida saludables realizado por los poderes públicos.

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