Cartas a la Dirección

Reformando el catecismo

Joxeagus Arrrieta - Jueves, 9 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Es un trabajo arduo y dificultoso. Bien necesita el Catecismo una reforma. Un paso importante ha sido la petición de la abolición de la pena de muerte y pedir que en todos los países del mundo se cumpla. Ya era hora que la Iglesia modificara el artículo 2267 del Catecismo para que se favorezca una mentalidad que reconozca la dignidad de cada vida humana y se creen las condiciones que permitan eliminar hoy la institución jurídica de la pena de muerte allí donde esté en vigor. Casualmente el estado Vaticano abolió la pena de muerte en 1965, siendo papa, Pablo VI. Y todavía queda mucho trabajo por hacer, pero sobre todo dentro de la Iglesia. Simplemente enumero algunos: 1. Necesidad de gobernar la Iglesia desde la colegialidad y no desde el centralismo, en el que los obispos pudieran tener mayor participación en las decisiones vaticanas. 2. Necesidad de mantener las esencias de la fe cristiana pero adaptándose al mundo moderno (uso de los anticonceptivos, vuelta de los divorciados a la Iglesia, dar legitimidad al matrimonio homosexual, inclusión mayor de las mujeres en una Iglesia demasiado masculina, aceptación del celibato opcional en el sacerdocio…). 3. Necesidad de nuevos ministerios y de manera particular la presencia de mujeres sacerdotes. Una Iglesia más participativa y comunitaria, y menos piramidal. Y podría seguir. Soy consciente de que dentro de la Iglesia, como ocurre en todas las organizaciones, hay movimientos que luchan por lo contrario, por retroceder en el tiempo e ir como el cangrejo siglos atrás. Me cuesta mucho soñar con una Iglesia diferente, sé que es una utopía, pero sigo soñándola. Los cambios en la sociedad son muy lentos. Mucho más en la Iglesia.

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