El retorno de dos leyendas

Arria II, de 72 años y Arrospide, de 62, regresarán a las plazas el sábado frente a Mikel Mindegia, de 69 años, y Patxi Astibia, de 75

“Será difícil encontrar otros cuatro aizkolaris con tantos trofeos como nosotros” “Un coche viejo cuando está aparcado parece bonito, pero si le das caña igual revienta”

Iker Andonegi R. Plaza/I. Azurmendi - Jueves, 9 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

errezil - Arria II, Anjel Arrospide, Mikel Mindegia y Patxi Astibia son algunos de los mejores aizkolaris de la historia. Entre los cuatro han ganado nada menos que veinte txapelas del Campeonato de Euskal Herria y han protagonizado algunos de los momentos más destacados del deporte rural en el último medio siglo. Son leyenda. Mitos. El paso del tiempo les había ido apartando de la competición. Su edad, sin embargo, no les ha desanimado para volver a coger la aizkora una vez más, y los guipuzcoanos Arria II (72 años) y Arrospide (62) se enfrentarán a los navarros Mindegia (69 años) y Astibia (75) sobre seis kanaerdikos, en txanda libre, en el Memorial Ramón Latasa que se disputa en la localidad navarra de Sunbilla (19.00 horas).

El retorno a la competición de estos aizkolaris legendarios ha levantado una gran expectación. Arria II cree que “la mitad de la gente irá para vernos. Una pelea entre nosotros no se ha visto en veintitantos años, y la gente dice Vamos a ver a los viejos, a ver qué hacen. Tendrá interés”.

Anjel Arrospide, por su parte, reivindica que “será difícil encontrar otros cuatro aizkolaris con tantos trofeos como nosotros. No sé cuántas txapelas tendremos entre todos”.

con ganas Jose Ignazio Orbegozo, conocido como Arria II, explica que este retorno comenzó como “una exhibición para alargar el festival. Para cuando me llamaron, la organización ya lo tenía apalabrado con Mindegia y Astibia y me preguntaron si estaba dispuesto a participar. Le dije que sí y hay que cumplir”.

El azpeitiarra, de 72 años, explica que “ya lo había dejado. Hasta hace tres años, hacíamos cuatro o cinco exhibiciones en verano”. Arria II se ha ejercitado tan solo “los últimos 15 o 20 días, porque a partir de una edad, un entrenamiento demasiado fuerte te puede perjudicar”.

Arria II relata que mucha gente le ha preguntado por su puesta a punto: “Yo les contesto que un coche viejo cuando está aparcado parece bonito, pero si lo arrancas y le das caña igual revienta, y yo tengo miedo de que nos pase lo mismo a nosotros. Hay que ir despacio. Haremos lo que podamos. El que gane habrá sido mejor y ya está. Pero siempre te hace ilusión ganar”. Sobre todo, “lo bonito es sudar un poco y, luego, hacer una cena entre amigos, contando chistes de juventud, pasarlo bien”.

Arrospide, por su parte, aceptó participar “por la buena amistad” que le une a los organizadores del Memorial Latasa, “que se portan muy bien con los aizkolaris. Me dijeron que todos éramos de edad avanzada y al ver qué cuadrilla era me animé”.

El aizkolari de Leaburu también había dejado la aizkora en un segundo plano: “Ya no se acuerdan de nosotros, y es normal: hay que dar paso a los jóvenes. He hecho un par de exhibiciones este año, pero ya llevaba dos o tres años que no participaba en nada. Tenía la idea de no coger más un hacha, pero estaba cortando un poco en casa y me animé. Ahora trabajo a relevos y tengo tiempo para el hobby. Tenía madera para hacer fuego. En los últimos años la estaba cortando con la motosierra, y ahora, con el hacha”.

Arrospide admite que “los años se notan” y que está “más nervioso que en un Campeonato de Euskadi”, pero se ha preparado a conciencia para esta prueba: “No se puede salir a la plaza así como así. En casa me han dicho si estaba un poco loco, pero los otros son mayores, y creo que estoy bastante bien para mi edad. Espero hacer una bonita prueba”. Aún así, no cree “que la gente exija mucho, porque somos equipos con historia. A ver si dejamos al público contento”.

En Sunbilla, además, los veteranos competirán delante de varios de los mejores aizkolaris de la actualidad: “No vamos a darles una clase, pero si aprenden algo de nosotros mejor para ellos”, afirma Arrospide.

Los dos guipuzcoanos creen que sus adversarios también irán bien entrenados. Arria II relata que Astibia “se ha jubilado y, como tiene tiempo, suele entrenarse todos los días”. Arrospide, a su vez, recuerda que Mindegia “es muy aizkolari, y no le hace falta mucho para cortar bien”.

amigos y rivales Los cuatro aizkolaris se han enfrentado incontables veces entre sí en diferentes pruebas, y también han competido juntos. Arrospide, el benjamín, del grupo, recuerda que cuando empezaba “ellos eran los mejores”. El de Leaburu, incluso, ganó un campeonato por parejas con el hijo de Arria II, Xabier -Arria V-. Arria II rememora que “Astibia se retiró joven con 34 o 35 años”, aunque sí disputó apuestas con el leitzarra, y coincidió con él y con Mindegia, sus rivales del sábado, formando parte del equipo de Euskal Herria que cayó ante Australia en el recordado duelo de 1976.” Con Arrospide he estado en algún campeonato, pero no he jugado ninguna apuesta”.

El azpeitiarra, por su parte, tuvo que dejar la aizkora “con 44 o 45 años. Me quitaron un riñón, y desde entonces no he participado en ningún campeonato, aunque exhibiciones sí que he hecho bastantes”.

Arria II explica que tiene “buena relación con todos” sus rivales del sábado. “Es como los pelotaris, que se enfrentan en la cancha y luego, como amigos”. Eso sí, “alguna espina siempre se queda. Disimulas, pero está ahí. Mi padre, por ejemplo, tenía un pique con Agiñeta. Agiñeta nunca le ganó. Contaban que él solía decir que no le gustaría retirarse sin ganar a mi padre. Con sesenta y pico años los dos se enfrentaron en Zumarraga, a cuatro troncos, y mi padre ganó otra vez. Ahora es todo más amistoso, pero sí va a haber pique. Además, el público es el que manda e influye mucho”.

¿Regreso a las plazas? Arrospide no cree que vaya a animarse a hacer más pruebas: “No, ya vale. Una cosa así entre amigos sí hago, pero apuestas u otras cosas ya son palabras mayores”. Arria II, por el contrario, no descarta que esta cita traiga “alguna otra exhibición detrás”. De momento, el 9 de septiembre tiene otra exhibición en Navarra, en homenaje a un amigo fallecido. El azpeitiarra reconoce que le gustaría “tener una prueba cada ocho días. En txanda libre lo haría a gusto. Sin catarro ni dolor de espalda, ¿eh? Cuando lo dejas cada vez tienes más pereza, pero cuando te entrenas un poco, esto me gusta y me tira, y me gustaría que esta no fuera la última vez”. El futuro dirá si es posible volver a reunir a cuatro aizkolaris con semejante palmarés.