La urgencia de prever escenarios

La gestión del aumento de la presión migratoria se antoja clave en las próximas semanas para evitar el colapso

Un reportaje de Jorge Napal. Fotografía Ruben Plaza - Miércoles, 8 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Gipuzkoa afronta en las próximas semanas el desafío que supone atender a migrantes de variado perfil. Muchos provienen del sur de España, a donde llegan en patera, y pasan por Irun en dirección a Francia. Otros recalan en el territorio con el deseo de asentarse. Las instituciones vascas ya se están preparando para responder a ambas realidades y, salvando las distancias, nace de todo ello la urgencia de prever escenarios para contar con los dispositivos precisos que eviten la situación de caos que ya se está viviendo en el sur del Estado.

El portavoz del PNV en el Senado, Jokin Bildarratz, reclamó ayer “un gran acuerdo interinstitucional” para gestionar “en escala” el aumento de la presión migratoria en España. El Gobierno Vasco, las diputaciones y los ayuntamientos están trabajando en coordinación, algo que va a ser necesario “para redistribuir” los menores extranjeros no acompañados, una realidad que ya puso contra las cuerdas hace una década a Gipuzkoa, y que durante los últimos años parecía cosa del pasado.

Los migrantes que deambulan estos días por Gipuzkoa son adultos, pero las cifras preludian el escenario que pueden plantearse en las próximas fechas. La entrada a Gipuzkoa de menores extranjeros no acompañados (MENAS) ha sido constante durante el último año. Tanto es así que prácticamente se ha duplicado en los últimos meses. Durante 2017 se constató la presencia de 561 inmigrantes, la mayor parte de ellos de 17 años de edad y procedentes de Marruecos, muy por encima de los 358 contabilizados en 2016 y los 195 un año antes.

La necesidad de unificar criterios se impone en Gipuzkoa, donde estos días se ha vivido un cierto desencuentro entre las instituciones y las organizaciones sociales que apoyan a los migrantes, que han protagonizado sendas concentraciones en los Ayuntamientos de Irun y Donostia. Los primeros aseguran que se está atendiendo a todos aquellos que recalan en el territorio, mientras las organizaciones de apoyo aseguran que solo se presta atención a las personas derivadas por Cruz Roja.

Detrás de estas acciones está la llamada Red Ciudadana Por la Acogida, un movimiento promovido por SOS Racismo e integrado por distintas asociaciones. La ONG entregó ayer en el Consistorio donostiarra un escrito dirigido a la concejala de acción social, Aitziber San Roman, y a Maite Peña, diputada foral de Políticas Sociales.

Sentimientos diversos

La plataforma entiende que de no habilitarse los recursos con la suficiente antelación “puede replicarse aquí la situación de desbordamiento en los dispositivos de acogida que se ha puesto de manifiesto en las costas españolas”. La visibilización de esta situación, según el escrito remitido a las instituciones, está generando en la opinión pública sentimientos diversos, “uno de los cuales es la creación de un estado de alarma no justificado. Asimismo, resulta dañada la credibilidad de las instituciones que, pese a su discurso de acogida, no alcanzan a evitar estas situaciones”. Esta red ciudadana solicitó ayer establecer una relación fluida con las instituciones con el fin de aunar criterios en beneficio de las personas que estos días atraviesan tantas dificultades.