Editorial

Ciudadanos antes que consumidores

La Comisión de la Competencia justifica su impugnación de la ordenanza de pisos turísticos en la defensa de los consumidores, olvidando a los vecinos, cuyos intereses corresponde defender a los ayuntamientos

Miércoles, 8 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ha anunciado su intención de impugnar las normativas urbanísticas aprobadas por los ayuntamientos de Donostia, Bilbao y Madrid para regular el negocio de los apartamentos turísticos. La decisión de este órgano se entiende en el marco de su misión como agente regulador de los mercados y garante y promotor de la competencia. Ya antes, durante la tramitación de la ordenanza de Donostia, la Autoridad Vasca de la Competencia advirtió al Ayuntamiento de que su proyecto de norma era contrario a los principios de libre concurrencia al establecer “barreras injustificadas” al desarrollo de la actividad, pidiendo su anulación porque, en caso contrario, acudiría a los tribunales para tumbarlo. Por ahora no lo ha hecho pero su homóloga en el Estado sí, afeando en el caso de Donostia que la ordenanza limite el desarrollo del negocio a las plantas baja y primera de los inmuebles y que prohíba la apertura de nuevos apartamentos en la zona calificada como saturada, es decir, casi toda la Parte Vieja. Para la CNMC, las tres ordenanzas impiden la entrada de nuevos operadores, consolida a los ya instalados, acarreará precios más caros, mermará la calidad y desincentivará la inversión y la innovación. Todo ello en detrimento de consumidores y usuarios. Más allá de que sus acusaciones y críticas no las sostiene con análisis, estudios o datos -lo que parecería pertinente antes de emprender la vía judicial-;la decisión de la CNMC muestra un enfoque chato de la problemática de una actividad que se ha desarrollado de forma incontrolada y que tiene un impacto directo en la vida de vecinos y comunidades. No es casualidad que los tres ayuntamientos lo hayan regulado, cada uno desde su propia realidad, buscando un equilibrio justo entre el negocio y los intereses de sus ciudadanos, a los que se deben en primer lugar, pues son los que con sus impuestos sostienen el entramado municipal. Para ello cuentan con la competencia de la planificación urbanística mediante la que se organiza el territorio atendiendo a todos los intereses, también los de los vecinos, que lo son antes que consumidores, pese a que la CNMC ignore esta perspectiva y reduzca el día a día de la ciudad a una cuestión exclusivamente mercantil. Sin pretender deslegitimar una actividad lícita en el marco de las normas que le corresponde cumplir, conviene no perder de vista que las viviendas, antes que otra cosa, lo son para vivir.

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