El paso de migrantes desborda las previsiones en Irun, con 30 personas durmiendo en la calle

Dos jóvenes de Guinea Conakry, durante el desayuno solidario el 27 de julio frente al ayuntamiento de Irun.

SOS Racismo denuncia que el centro de Donostia solo atiende a los extranjeros derivados por Cruz Roja dejando al resto desamparados

Jorge Napal Javi Colmenero - Lunes, 6 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - La atención a los migrantes que llegan a Gipuzkoa con la intención de continuar su travesía hacia Francia parece complicarse por momentos. La red de acogida integrada por diferentes asociaciones comienza a hablar de “una situación desbordada”. Ayer por la mañana contabilizaron en Irun más de una treintena de migrantes durmiendo en los aledaños de la estación de tren, sin contar los que ya lo están haciendo en el albergue habilitado hace unos días.

Los problemas no se circunscriben al paso fronterizo. Según denunció ayer SOS Racismo, el centro de atención ubicado de manera provisional en Zorroaga sigue atendiendo solo a los migrantes derivados desde el sur por Cruz Roja, por lo que aquellos que llegan por otros medios no reciben atención alguna. El sábado por la noche, según refiere la ONG, recibieron la llamada de un chico recién llegado a este recurso de Donostia junto a unos compañeros, a quienes se les comunicó que debían abandonar el albergue al día siguiente. Entre el grupo de jóvenes se encontraban “algunos heridos, sin que nadie les preguntara adónde querían ir”.

El albergue de Zorroaga va a ser sustituido por un nuevo centro de acogida con capacidad para 25 personas, y se situará en el edificio de la Tesorería General de la Seguridad Social, en Riberas de Loiola. Las instituciones han comenzado a tomar la iniciativa habilitando nuevos recursos en un contexto en el que, según todas las previsiones, el paso de migrantes por Gipuzkoa se va a mantener e incluso seguirá creciendo en los próximos meses.

Las fronteras de Italia blindadas y el muro levantado entre en Grecia y Turquía han convertido al paso del Estrecho en el corredor natural por el que se aventuran miles de migrantes que, en su deseo de llegar a países como Francia, Bélgica o Alemania, acaban pasando por Gipuzkoa. No es por ello extraño el aumento de personas en tránsito, como el chico que se puso en contacto con SOS Racismo el sábado por la noche.

Tras recibir la comunicación, integrantes de la Red de Acogida ciudadana de Donostia se personaron ayer en el albergue provisional de Zorroaga. Según relatan miembros de la plataforma, encontraron un grupo de unas cuarenta personas, la mitad de las cuales expresaron su deseo de cruzar la frontera.

Los jóvenes se dirigieron a Irun, atendidos por asociaciones de la localidad bidasotarra, que hoy ofrecerán una rueda de prensa para valorar la situación actual. En este mismo escenario tuvo lugar la semana pasada un desayuno solidario en el que una decena de migrantes de Guinea Conackry se personaron a la entrada del consistorio. La protesta surtió un efecto inmediato y las instituciones anunciaron días después la apertura de un albergue en Irun para estas personas.

Desde entonces no se había hecho ninguna valoración del nuevo recurso. “La situación en Irun está desbordada”. Además de la treintena de personas durmiendo en la calle, “a lo largo del día fue llegando más gente que se suma a los que han sido devueltos en la frontera por la gendarmería francesa”, denunció la plataforma.

Otros integrantes del grupo mostraron su intención de quedarse en España. “No les preguntaron adónde querían ir, metiéndoles en un autobús sin decirles nada. Por no tener, no les han dado ni orden de devolución a la Policía española”. Se da la circunstancia de que dos de ellos presentaban heridas de pronóstico reservado, por lo que tuvieron que ser derivados a urgencias del hospital.

Desde el 18 de junio, cuando un autobús con 46 migrantes llegó a la estación de autobuses de Donostia procedente de Almería, el goteo ha sido constante. Ante esta situación, el Gobierno Vasco, las diputaciones y los ayuntamientos de las tres capitales han anunciado la apertura de un albergue en Bilbao y otro en Donostia (con 25 plazas).

El problema, según SOS Racismo, está en que los recursos “no responden, en modo alguno, a los objetivos para los que en teoría han sido creados”. Censura la ONG el criterio de derivación, asegurando que puede dejar fuera a “un número muy importante de personas”.

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