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De Canadá al corazón de Gipuzkoa

Familia canadiense de visita en Ordizia el pasado 24 de julio.

El turismo de interior se afianza. Los visitantes extranjeros siguen al alza y casi se equiparan con los del Estado. “Se ve que hay movimiento”, indican los técnicos. Para muchos viajeros, bañarse en La Concha o comer un pintxo ya no es suficiente y las visitas guiadas en julio suben un 20% en algunas comarcas.

Un reportaje de Mikel Mujika - Domingo, 5 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

El turismo de interior se consolida en Gipuzkoa gracias a la creciente oferta de actividades ad hoc que están impulsando desde las comarcas con menor tradición turística. Las cifras de julio, aún cocinándose, auguran un verano similar o ligeramente más tranquilo al del año pasado, “que fue bueno”. Mucha movilidad y turismo de familia en busca de un plan diferente, tangible, alejado de la playa y la toalla. “Las actividades y visitas guiadas están funcionando muy bien”, coinciden en las oficinas de turismo de Debabarrena y Urola Erdia. En algunos casos con subidas del 20%.

Los turistas buscan experiencias nuevas, fuera de la piscina del hotel. No se conforman con bañarse en La Concha o comer un pintxo en la Parte Vieja donostiarra. Así funcionan quienes salen de Donostia y se adentran en otras comarcas del interior. “Cada vez hay más extranjeros en zonas del interior”, coinciden los técnicos. Hasta el punto de que las cifras de foráneos en las oficinas de turismo de Gipuzkoa siguen recortando la diferencia con las del Estado. En algunas zonas ya son equiparables.

Un buen exponente de esta realidad es una familia canadiense de quince miembros que el pasado 24 de julio se dejaba ver por las calles de Ordizia. Día de mercado, de feria. “Es algo que no os podéis perder”, les habían dicho los guías de la empresa donostiarra con la que directamente, desde Canadá, contrataron unas vacaciones a la carta en Euskadi. Celebraban el 80 cumpleaños del abuelo.

Tras la feria y un breve paseo por la villa -Ordizia este año celebra su 750º aniversario-, fueron a visitar una quesería en Idiazabal, y más tarde el Museo del Queso. Luego partieron hacia Bilbao, donde estaban hospedados en ese momento. Repartieron sus diez días entre Donostia, Bilbao y La Rioja Alavesa, además de la visita a Goierri el día 24.

No fueron los únicos que se adentraron en el corazón de Gipuzkoa. En julio, en total, han sido 8.664 los visitantes que han solicitado información en las oficinas turísticas de Goierri. Viajeros de 32 países diferentes. Y, dentro del Estado, “menos de Ceuta, nos han venido de todos los lados, incluso de Melilla”, expone Niko Osinalde, director de Goitur, la agencia de Turismo de Goierri.

Solo en julio, la oficina de Ordizia ha vendido 52 paquetes de la ruta del queso, principalmente entre clientes alemanes y escandinavos, a 600 euros cada uno, lo que arroja una facturación superior a 30.000 euros. Se trata de una ruta a pie de 97 kilómetros que se realiza durante seis días por los parques naturales de Aralar y Aizkorri-Aratz, con alojamiento al final de cada etapa y traslado de equipaje entre hotel y hotel.

Las pernoctaciones “también han respondido bien”, apunta Osinalde. Aunque en los alojamientos rurales asociados a Nekatur la ocupación bajó un 5% respecto a julio de 2017 -el mismo retroceso que los agroturismos de Gipuzkoa-, el conjunto de establecimientos hoteleros -hoteles y pensiones- han tenido un julio algo mejor que en 2017, con más de un 70% de ocupación. Según Niko Osinalde, “se nota que el turismo está vivo.

“En pueblos pequeños como Segura y Zegama, se ve que anda gente de fuera. Cada vez hay más extranjeros, sobre todo de EEUU, Francia y Alemania. Ya no es como antes. Ahora anda gente fuera de Semana Santa y el turismo de ocio ya es una realidad, además del turismo de negocio que siempre ha habido en Goierri”, asegura.

Mayor implicación hotelera Esta percepción es compartida en el resto de comarcas del interior. A los pies del santuario de Loiola, la responsable de información turística de Urola Erdia, Oihana Aranbarri, habla de “buenas sensaciones”, pese a la disminución de un 8% en las visitas a su oficina.

Los datos fríos dicen que fueron 3.515 las personas que fueron a pedir información, frente a las 4.070 del año pasado, “pero este año los alojamientos están más implicados dando información a los turistas y noto un feedback mejor que otros años. Aunque en la oficina hay menos visitantes, la gente comenta que en Azkoitia y Azpeitia se ven turistas con mapas por la calle y los hoteles están llenos”.

De esos 3.515 solicitantes de información, 1.572 provienen del Estado (catalanes, madrileños y valencianos la mayoría), otros 1.400 son extranjeros y algo más de 500 son vascos haciendo el denominado turismo de cercanía.

Los visitantes de fuera de Euskadi “vienen preguntando por cosas que hacer”. Muchos de ellos ya han visto la oferta turística en Internet o por otros canales y solicitan información más concreta. La actividad en las webs donde se recoge toda la información también es mayor, coinciden en distintas oficinas.

En otro lugar emblemático del territorio, en la oficina de turismo de Arantzazu, en Debagoiena, la responsable de turismo de la agencia de desarrollo comarcal, Ana Heriz, reseña un afianzamiento de las visitas a esta oficina. Los datos son prácticamente los de 2017, que fue un año récord en todo el territorio. “Pero en cuanto a la procedencia, sí notamos que hay una pequeña subida de personas extranjeras”, afirma Heriz.

En comarcas como Debabarrena, también están satisfechos. Su oferta es variada. Tienen costa y zonas de interior. En sus oficinas de Mutriku y Deba trabajan de la mano con la de Zumaia impulsando el Geoparque, otro de los principales atractivos del territorio. En su oferta turística incorporan hasta 17 visitas guiadas, tanto en la costa como en el interior. Sus excursiones en barco, visitas culturales y ofertas combinadas han atraído a 4.026 personas el pasado julio, un 20% más que el año pasado. Son principalmente familias y parejas, con una gran respuesta en el caso de algunas actividades recién creadas, como es la visita al palacio Arrietakua de Mutriku. La demanda ha hecho que se doblen las visitas a dos días a la semana, martes y jueves. De hecho, en este mes de agosto, todos los días hay alguna actividad programada.

Un turista “curioso” “La valoración no puede ser mejor”, indica Nerea Gaztelu, responsable de las visitas del Geoparque. Aunque las visitas a las oficinas de Mutriku (2.683 visitantes, un 7% más), Deba (4.582 viajeros, un 3% menos) y Zumaia (5.210, un 12% inferior) han retrocedido un 8% en conjunto, “estamos muy contentos por la respuesta y el aumento de las visitas. “Ofrecemos alternativas dirigidas a un visitante curioso y para nosotros es importante enseñar que, además de la geología, en el Geoparque tenemos otro patrimonio cultural e histórico importante. En zonas del interior, tenemos visitas para familias en los valles de Lastur y Olatz y todas están funcionando muy bien”.

previsión para este mes Salvado julio en niveles próximos a las cifras récord de 2017, el sector espera un levísimo retroceso en agosto con respecto a cifras del mismo mes del año pasado. La previsión de la red de alojamientos rurales Nekatur augura una ocupación ligeramente inferior al 90% que registró en agosto de 2017.

Por su parte, “los hoteles se están llenando poco a poco. Aquí las reservas siempre son de última hora. Hay hoteles pequeños que tienen casi lleno hasta el 3 de septiembre y los más grandes se van llenando, pero estaría bien si nos acercamos a cifras del año pasado”, indican en Goitur.

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