Cartas a la Dirección

Problemas

Domingo, 5 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Cada vez son más numerosos. Si cogemos los más graves desde el pasado mes de octubre, tres fueron los protagonistas principales;dos de ellos nos tuvieron en vilo hasta hace poco, y el tercero todavía sigue dando grandes preocupaciones. Tenían en común los tres, peinados muy originales, donde uno exhibe un gran tupé amarillo, otro un rasurado lateral y fuerte pelo central, y el último un frondoso flequillo. Los dos primeros, parece se han tranquilizado un poco, pero el tercero sigue generando grandes problemas, que nos tiene a la opinión pública muy preocupados, y que no sabemos cual será su fin. Otro problema de gran magnitud, es el que se da con la migración, que mientras no se ataje, allá en sus lugares de origen, no va a tener fin. Si a estos problemas añadimos los que se están dando en los aeropuertos, y ahora por si fuera poco el taxi, un servicio imprescindible, que desde hace años ha funcionado sin problemas, pues mira por donde, también nos lo queremos cargar. Dicen que para todos los males, hay dos remedios: el tiempo y el silencio. No sabemos si será responsabilidad de nuestros gobernantes, porque la diferencia entre la estupidez y la genialidad, es que la genialidad tiene sus límites.

Desconocia yo hasta hace bien poco qué era eso del coltán, y lo indispensable que es (ahora ya lo sé, un mineral) que formado por otro dos, la columbita y la tantalita, se utiliza para fabricar los condensadores que llevan la mayoría de los móviles smartphones, que usamos en el mundo occidental para nuestras comunicaciones. Este “preciado” mineral tiene la mayoría de sus reservas en un país azotado por las guerras y las miserias (la guerra del coltán) en la república democrática del Congo, desarrollada entre 1998 y 2003 y que costó más de cuatro millones de muertes, con trabajadores expoliados en su mayoría en yacimientos ilegales, por mafias o pequeños ejércitos, y que con suerte algunos cobrarían un euro por catorce horas o más por un trabajo esclavo y cruel. Las grandes multinacionales, al servicio no se sabe muy bien de qué oscuros intereses son también las grandes culpables de la explotación criminal, que provoca un auténtico exterminio en aquel país (y que recuerda viejas prácticas coloniales) cuando diversas potencias europeas fueron amos y señores de buena parte del continente africano, y que dejaron tras su marcha un recuerdo difícil de olvidar. En estos días que tanto se habla de inmigración (rescates en el mar, gente que huye de aquellas u otras modernas guerras coloniales, en definitiva de un horror) acordémonos del coltán cada vez que consultemos nuestros terminales smartphonesy la historia que tienen detrás, para que gobiernos e instituciones competentes (y algún que otro político “sobresaliente”) den una salida y solución más que digna a los “hijos” del coltán.