euskal herriko txapela

Sin txapela pero con derbi

Mikel Merino, ante Dani García y De Marcos en el derbi disputado ayer en Gal.

EUSKAL HERRIKO TXAPELA | La Real pierde con merecimiento ante un Athletic superior, en un partido jugado de verdad y alejado de los clichés propios de una pretemporada

Marco Rodrigo Gorka Estrada - Domingo, 5 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Real Sociedad 0

Athletic 1

REAL SOCIEDAD Rulli;Gorosabel, Llorente (Aritz, m. 45), Zubeldia, Kevin (De la Bella, m. 77);Illarramendi (Raúl Navas, m. 59), Mikel Merino, Sangalli, Oyarzabal (Merquelanz,m. 77);Juanmi (Zurutuza, m. 72), Willian José (Bautista, m. 72).

ATHLETIC Kepa;De Marcos, Nolaskoain, Núñez (Yeray, m. 77), Yuri;Dani García, Unai López (Iturraspe, m. 77), Muniain (Mikel Rico, m. 67);Susaeta (Raúl García, m. 84), Williams (Córdoba, m. 67), Aduriz (Balenziaga, m. 84).

Goles 0-1, m. 46: Williams.

Árbitro Aitor Gorostegi. Amonestó a los realistas Illarramendi y Mikel Merino.

Incidencias Cerca de 5.000 espectadores en el Stadium Gal, prácticamente lleno, con presencia de aficionados de ambos equipos.

irun - Esta vez la primera conclusión no es táctica. Tampoco afecta al resultado. Y no se ciñe únicamente ni a la Real, ni a su pretemporada, ni a su nuevo proyecto. Hoy el análisis debe ser más global, y despreciar como merece ese fútbol moderno que no nos queda más remedio que consumir. Es eso o la nada. Así que, puestos a elegir, seguimos ejerciendo de espectadores. Lo somos de la Liga de los millones televisivos llegados desde China y de los horarios infames. Lo somos de la elitista Champions, con su abanico cada vez más cerrado de candidatos. Y mientras asistimos, casi sin darnos cuenta, a la desnaturalización de un deporte con el que tardes como la de ayer ayudan a reconciliarse.

Fue un derbi con mayúsculas. De los que hacía tiempo que no veíamos. Que si me marcho de mi campo y voy a jugar a otro con pistas de atletismo. Que si yo también salgo de mi vieja casa y, como la nueva no está terminada, no puedo venderte entradas. Que si a ti tampoco te las vendo yo ahora porque voy a reformar el estadio. Y a ampliarlo también, aunque parece que no hace falta. Derbis jugándose en viernes. O en domingo a mediodía. Hasta que de repente, un verano cualquiera, aparece esta Euskal Herria Txapela. Con un horario decente. Un recinto, el Stadium Gal, más bien recogidito, a la antigua usanza. Dos equipos tomándoselo muy en serio, rascando y protestándolo todo. Y dos aficiones entregadas, oliendo el césped por una mera cuestión de cercanía. Solo faltaban dorsales del uno al once y alguien cerca fumándose un puro.

CAMBIO DE ROLES Los cerca de 5.000 espectadores que se teletransportaron ayer a aquella época en la que el fútbol era de verdad asistieron a un triunfo del Athletic, una victoria merecida en un derbi tan entrañable como chocante. La Real y los rojiblancos inician nuevas etapas, con nuevos entrenadores. Y esto ha desembocado por ahora en un claro intercambio de papeles respecto a los enfrentamientos de las últimas temporadas entre ambos equipos. Tiene pinta de que el rol mandón que Berizzo quiere imprimir en los vizcainos se encuentra mejor asimilado que ese carácter camaleónico del que, según dicen sus propios futbolistas, Asier Garitano pretende dotar al conjunto guipuzcoano. Pero esta es solo una fotografía hecha a 4 de agosto. El recién empezado camino termina en mayo.

Como era de esperar, bergararra y argentino apostaron en la final de la Euskal Herria Txapela por alineaciones plagadas de supuestos titulares. Y pusieron también en liza las disposiciones tácticas que se les presuponían, contexto en el que el Athletic logró mostrarse superior. La Real esperó con su ya clásico 4-4-2 en bloque medio y una pareja de pivotes inédita, formada por Asier Illarramendi y Mikel Merino. Berizzo, mientras, apostó por un 4-3-3 muy variable, mediante el que buscó las cosquillas a los txuri-urdin en su particular triángulo de las Bermudas. El teórico extremo diestro rojiblanco, Markel Susaeta, centró constantemente su posición e hizo daño a la espalda de un Merino muy agresivo a la hora de saltar a la presión. Kevin no podía ocuparse del eibartarra del Athletic, porque descuidaba a De Marcos, que abría el campo por fuera. Y Zubeldia, central, tampoco le perseguía, porque si lo hacía dejaba un notable agujero en la retaguardia.

MERINO, LANZADOR El Athletic se hizo fuerte en ese sector del campo a partir de un juego combinativo desde posiciones retrasadas que atraía jugadores blanquiazules para buscarles la espalda. Los vizcainos se asentaron así en el campo de una Real que ha encontrado en el citado Merino, sufridor en la contención y en el juego en espacios reducidos, a un fenomenal lanzador. De los pies del navarro salieron las acciones más peligrosas de los txuri-urdin, gracias a medidos envíos en profundidad. Pero fueron solo acciones aisladas, dentro de un dominio rojiblanco que debió traducirse en algún gol antes del descanso. El tanto, sin embargo, llegó justo tras la reanudación, precisamente desde el sector débil de los realistas. Williams controló tras diagonal un balón en la frontal del área y su disparo cruzado batió a un Rulli semitapado.

Ahí terminó como tal ese derbi auténtico que veníamos vendiendo en este escrito. Porque luego arrancó un carrusel constante de cambios que cortó el ritmo del juego, dificultando el intento de reacción de la Real y restando incidencia a cualquier tipo de movimiento táctico que pudiera llevarse a cabo desde los banquillos. Dicho queda para la siguiente. ¿No resultaría aún mejor la cosa con un número limitado de sustituciones? Entre parón y parón, Willian casi empata con un latigazo desde 25 metros que se marchó rozando el palo. No tiene mala pinta este Athletic. Y con la Real va a haber que esperar. Si Garitano va a buscar adaptarse a cada partido y a cada contexto para actuar desde la pizarra, no procede valorar su trabajo en esta etapa de indefinición propia y ajena. A partir del 18 de agosto nos conoceremos todos. Ahí dicen que va a residir el fuerte txuri-urdin, en los movimientos de piezas que ejecutará en función del rival y de las circunstancias. Ya queda menos para empezar a ver cómo se da el asunto.

asier garitano

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