De París al Boulevard

El pelotón a su paso por la localidad de Urnieta durante la disputa de la Clásica San Sebastián-San Sebastián de ciclismo del año pasado. (EFE)

los ‘cazaetapas’ procedentes del tour, encabezados por alaphilippe, se miden en donostia a mikel landa, egan bernal y roglic, también con el punto de forma que deja la ronda gala

Marco Rodrigo Iker Azurmendi - Sábado, 4 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - Ciclismo del bueno, de primer nivel mundial, por mucho que en la lista de dorsales se eche de menos a alguno que otro. Los aficionados guipuzcoanos y vascos se disponen a degustar hoy una cita de primer nivel mundial en Donostia y alrededores. Porque solo así puede clasificarse lo que apunta a suponer una pelea en toda regla entre los mejores clasicómanos y cazaetapasdel pelotón: Greg Van Avermaet, Julian Alaphilippe, un crecido Omar Fraile... Y enfrente un elenco de ciclistas a priori más destinados a luchar generales que, sin embargo, quieren aprovechar hoy de camino a la Bella Easo ese puntito que siempre deja el Tour de Francia. Es de allí, de la ronda gala, de donde proceden todos los candidatos a levantar los brazos esta tarde. Para festejar un triunfo en el Boulevard, hace falta haber pasado antes por los Campos Elíseos.

Y eso que del Tour proceden también las principales ausencias hoy. Faltan los tres integrantes de su podio, Thomas, Dumoulin y Froome, habiendo peleado el holandés la victoria donostiarra hasta el último momento el año pasado. Tampoco ha venido Peter Sagan, que no se prodiga en exceso por Euskadi. Y se ausentan igualmente tres de los cuatro últimos vencedores de la Klasikoa, Alejandro Valverde (2014), Adam Yates (2015) y el aún vigente poseedor de la txapela, Michal Kwiatkowski (2017). Esta lista incluye nombres de mucho peso cuyas bajas mermarían el nivel de la mayoría de las carreras del mundo, pero no parece el caso de la cita guipuzcoana, que promete ofrecer hoy un buen espectáculo... en los kilómetros finales.

murgil, clave Y es que esa es otra. La clásica donostiarra introdujo en 2015 una dura ascensión final de acceso a Igeldo (Bordako Tontorra entonces, y Murgil Bidea en 2016 y 2017) que se corona a solo siete de meta. Y estas duras rampas han resultado hasta la fecha lo suficientemente duras como para convertir en anecdótico todo lo sucedido en los 220 kilómetros previos. El guion de la prueba se encuentra, así, preestablecido de antemano. Apunta a formarse una fuga de inicio que los equipos de los favoritos van a controlar. Los dos pasos por Jaizkibel y Arkale van a efectuar una selección que debería reducir el gran grupo a unas 50 unidades. Y los 1,8 kilómetros con pendiente media del 11,5% van a desatar la batalla, antes de un descenso que también tiene su miga.

Los organizadores de muchas carreras del calendario se están devanando los sesos últimamente para evitar circunstancias en sus recorridos como la que está marcando las recientes Clásicas de San Sebastián. Alejar de la meta los escollos más importantes del perfil es sinónimo, a menudo, de pruebas mucho más espectaculares. En la Amstel Gold Race ya lo han probado, con éxito. Y ya hay rumores al respecto que afectan a la mítica llegada en cota de la Lieja-Bastogne-Lieja. El equipo de la Klasikoa parece consciente de todo esto. El año pasado, sin ir más lejos, introdujo un puerto más, Alkiza, pero la cosa, tan lejos de la llegada, quedó en testimonial.

candidatos La teoría también dice que el actual recorrido de la prueba reduce el abanico de favoritos, que el ramillete de candidatos se circunscribe a un único perfil de corredor, explosivo en las cotas breves y de elevada pendiente. Pero al menos esto sí que se ha visto en cierto modo desmentido a raíz del experimento donostiarra. En primera línea figuran hoy clasicómanos de primer nivel como Julian Alaphilippe, Greg Van Avermaet o incluso Tim Wellens, la excepción que confirma la regla de que es indispensable haber estado en el Tour. Ojo también a Omar Fraile, con la motivación adicional de correr ante la afición vasca. Dan Martin puede brillar cuesta arriba. Y no debe descartarse tampoco que un todoterreno como Michael Matthews se ponga el mono de sufridor en Murgil Bidea para intentar aguantar y explotar luego su velocidad en el Boulevard.

Lo que ocurre es que también han tenido un marcado protagonismo en esta carrera ciclistas de perfil más destinado a las clasificaciones generales, igualados respecto a los cazaetapas gracias a los residuos de forma que siempre deja un Tour y el breve descanso posterior. Egan Bernal puede volar en libertad, sin necesidad de trabajar para nadie. Como el colombiano, Mikel Landa tiene ante sí la posibilidad de desentenderse de cualquier táctica de equipo. El nombre del esloveno Primoz Roglic no puede ser olvidado en ningún caso. Y no conviene dejar de citar en el capítulo de candidatos, aunque se alejen de los dos tipos de ciclista citados, a los hermanos Izagirre. Están en forma, son buenos bajadores y corren en casa. ¿Por qué no?

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