Y la luz se hizo con las Perseidas del verano

En la imagen, una lluvia de estrellas iluminando el cielo. (Foto: NG. )

Todos los años, por estas fechas, se da un espectáculo del que se puede disfrutar sin pasar por taquilla: la lluvia de estrellas. Aunque puede verse desde el 24 de julio, la actividad máxima se dará en la noche del 12 al 13 de agosto. Un disfrute.

Arantxa Lopetegi - Viernes, 3 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 09:34h.

En pocos días el cielo se convertirá en un escenario infinito en el que se fijarán las miradas de miles, millones de personas. El espectáculo, inigualable y gratuito: la lluvia de estrellas fugaces más famosa del año, las Perseidas.

Una manta en la que tumbarse, un bocadillo y buena compañía con la que comentar esa maravilla de la naturaleza hacen que salir a disfrutar de la lluvia de estrellas sea uno de los planes más atractivos para el verano.

Los meteoros de las Perseidas pueden ser vistos desde el 24 de julio hasta el 22 de agosto, pero el máximo de actividad este año se espera en la noche del próximo domingo 12 al lunes 13, cuando podrían contabilizarse unos 60 meteoros por hora.

En los momentos de mayor actividad, y siempre que las nubes lo permitan, podrían observarse hasta 100 estrellas fugaces en una hora. Este año, además, las estrellas tendrán una compañera de reparto de lujo, la luna, que será nueva el 11 de agosto, lo que facilitará la observación de las Perseidas.

Sobre las 22.00 horas de la noche del 12 y hasta las 10.00 horas de la jornada siguiente, siempre que se esté en el lugar adecuado y mejor alejados de los focos de luz artificial, será el momento de máxima actividad de una lluvia que no moja pero cala profundamente en los sentidos. Cada año, en esta época, la tierra cruza la órbita del cometa Swift-Tuttle y la zona se llena de pequeñas partículas liberadas anteriormente por el cometa en pasos previos.

Al entrar en la atmósfera terrestre, estas partículas se calientan y se vaporizan a gran altura, 100 kilómetros aproximadamente. Durante unos segundos brillan como si fueran estrellas y de ahí toma su nombre este fenómeno.

Las partículas, o meteoroides, dejan tras de sí en la atmósfera una huella luminosa, o meteoro, que es la que se conoce popularmente como estrella fugaz. Cuando se producen gran cantidad de meteoros nos encontraríamos ante la lluvia de estrellas que, en realidad, debería de llamarse lluvia de meteoros, una denominación mucho menos romántica también que otro de sus nombres, lágrimas de San Lorenzo. Vistas desde abajo puede parecer que todas las gotas de esa lluvia proceden de una zona del espacio, pero eso no es más que efecto de la perspectiva ya que es la zona del espacio a la que está orientada la Tierra por su dirección de la órbita. Esta sería la zona radiante, a la que se bautiza con el nombre de la constelación en la que se halla. Las Perseidas, en consecuencia, tienen su radiante en la constelación de Perseo.

Para disfrutar de este fenómeno sabiendo qué se va a ver, Eureka! Zientzia Museoa propone, hasta el día 12, una visita al Planetario en el transcurso de la cual se ofrecerán todo tipo de explicaciones.

Al finalizar la visita se presentará una pequeña simulación de la lluvia de estrellas con concurso añadido. Entre quienes acierten cuántas Perseidas se pasean por el museo se sorteará una tarjeta familiar, con validez de un año, de amigos de Eureka! Zientzia Museoa. La compra de las entradas puede realizarse online. cómo disfrutarlas Para poder disfrutar de este espectáculo natural conviene buscar un lugar en el que el cielo esté muy oscuro, sin grandes interferencias de otros focos lumínicos. Hay que evitar obstáculos en la línea de visión, como edificios o árboles. En el caso de que la luna sea fuerte, es recomendable mirar en la dirección contraria, hacia donde el cielo está más oscuro.

Poco más hace falta. Cierta dosis de paciencia y, por supuesto, ninguna prisa. Cuando la vista se acostumbra a la oscuridad comenzará el inigualable baile de luces. Y, como manda la tradición, esta será una buena ocasión para pedir un deseo y esperar a que se cumpla. Aunque dar cumplimiento a los sueños humanos sea demasiada responsabilidad para unas partículas incandescentes en movimiento.

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