Las pinceladas de Goenaga y las obras de Chopin y Debussy dan inicio a la Quincena

David Six, al piano, y Juan Luis Goenaga, pintando los lienzos, ayer en el Kursaal durante el inicio de la 79ª edición de la Quincena Musical.

El pintor donostiarra realizó ayer una obra en directo a la par que se interpretaban las piezas de los dos compositores

Alex Zubiria Gorka Estrada - Viernes, 3 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

donostia - Cuatro telas sobre el suelo, música de Chopin y Debussy y mucha pintura para darle color a la Quincena Musical. La 79ª edición del festival arrancó ayer en el Kursaal con una propuesta diferente: el artista Juan Luis Goenaga pintó un lienzo en directo bajo la inspiración de los dos músicos, cuyas composiciones fueron interpretadas por el pianista David Six al mismo tiempo.

La expectación por saber qué depararía esta combinación de música y pintura era palpable minutos antes de las 12.00 horas. En la parte trasera del auditorio Foyer del Kursaal aguardaban un piano y cuatro telas esparcidas por el suelo;frente a ellas, casi medio centenar de personas esperaba el inicio del espectáculo, denominado Between the stations, y con ello, el arranque de la Quincena Musical.

El austriaco fue el primero en aparecer, seguido del pintor donostiarra. Cada uno de ellos se dirigió a su herramienta de trabajo, David al piano y Goenaga a las telas, dispuestos a inspirarse uno al otro durante la siguiente hora y media.

En todo ese tiempo, en el improvisado escenario solo se escucharon las composiciones de Debussy, Chopin y el propio David, junto al rasgar de la tela y los golpes del pincel sobre las lonas, además de los puntuales sonidos de las cámaras fotográficas de los teléfonos móviles de los espectadores que trataban de captar una imagen del instante, a pesar de que las fotografías estaban prohibidas.

El pintor arrancó con diferentes pinceladas de color negro repartidas entre las cuatro telas, ajeno, al parecer, a la música que el pianista estaba ejecutando.

David comenzó con dos temas propios antes de pasar a otras tantas piezas de Debussy. El ritmo reiterativo de estas composiciones parecía ir en armonía con el andar desgarbado del pintor donostiarra, quien paseaba entre los lienzos aportando diferentes colores (gris, amarillo, verde, azul o rojo) a los lugares en los que él creía conveniente.

Las miradas del pianista al trabajo que estaba llevando a cabo Goenaga fueron constantes a lo largo de toda la actuación. El austriaco incluso llegó a detenerse en más de una ocasión para levantarse y comprobar los trazos del pintor.

Este, en cambio, seguía concentrado en lo suyo. “Hemos pactado los temas y el tiempo antes de empezar, pero no he querido pensar qué iba a pintar hasta el momento de comenzar”, confesó Goenaga tras la actuación.

El músico continuó su actuación con tres temas de Chopin y una composición suya inspirada en Donostia. Tras ella, David avisó a Goenaga: “¿Cómo vas? Solo queda una”. El artista le respondió que su obra estaba lista, por lo que se inclinó para escuchar la última pieza del pianista sin apenas tocar las telas.

El resultado final fue el de una composición de diferentes colores que evoca a la corteza de un árbol, similar a la que el propio Goenaga ha utilizado para ilustrar el cartel de la Quincena de este año.

Diferentes propuestas La jornada inaugural de la nueva edición del festival se completó ayer con una docena de citas gratuitas repartidas por toda la ciudad, como la actuación de danza de Uniqart Dance Company en Alderdi Eder o el homenaje a Pablo Sorozábal en el Ayuntamiento donostiarra.

Por la noche, La Fura dels Baus interpretó La Creación de Haydn en el Kursaal, donde repetirá actuación esta misma tarde a partir de las 20.00 horas.

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