Mesa de Redacción

Chicharrina

Por Ana Úrsula Soto - Jueves, 2 de Agosto de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

vienen avisándolo desde hace unos días. La primera ola de calor del verano ha llegado y amenaza con convertir 2018 en otro año más de temperaturas récord. Es verdad que en el Cantábrico van a subir las temperaturas, pero no de forma tan exagerada. Esos 45 grados que anuncian para el sur peninsular suenan muy lejanos, ya que aquí se esperan máximas de, como mínimo, diez grados menos para el interior. Aun así, todos, medios incluidos, repetimos cual tarareo las conversaciones sobre las previsiones del tiempo. Ya se sabe, es agosto y la presión informativa ha bajado mucho. Además, no nos engañemos, nos encanta hablar del tiempo y, sobre todo, quejarnos. Nunca llueve al gusto de todos. Pero más allá de las banalidades del día a día que nos hacen convertirnos en expertos del pronóstico, lo terrible de todo esto es que los episodios extremos que se vienen manifestando en los últimos años nos demuestran que el cambio climático es real y está aquí. El año pasado Córdoba registró la temperatura más alta, con 46,9 grados. Visto así, no parece difícil que sea superada durante esta ola de calor. Y los estudios advierten: la mortalidad por este tipo de fenómenos se ha incrementado y, esto sí que nos toca de lleno, ya que el impacto es mayor en zonas climáticas templadas, como la nuestra, que en otras donde hablar de 40 grados es el pan de cada día.