Dios cuelga la guitarra

Eric Clapton, a la izquierda con bigote, posa con sus compañeros de Cream. (Universal)

Eric Clapton publica el documental ‘Life in 12 bars’, coincidiendo con su previsible adiós a los escenarios, en octubre, en Nueva York

Un reportaje de Andrés Portero - Lunes, 30 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

“La música de Clapton es la base de nuestra película. Su compromiso con el blues, sus tradiciones y creadores, es absoluta desde el primer día”, ha explicado la oscarizada Lili Fini Zanuck, directora de Paseando a Miss Daisy y autora de Life in 12 bars, documental que relata la historia del guitarrista con sus propias palabras, a la vez que ofrece un contexto a su carrera como parte de la música y la cultura contemporánea.

El DVD ofrece “una extensa selección de archivos personales, que van desde clips de conciertos a fotografías icónicas, pósters, letras escritas a mano y clips de backstage”, según Zanuck, que se ha volcado en la historia de un músico a quien se llegó a considerar Dios (Clapton is God apareció en una estación de metro de Londres en los 60) y que ahora pelea con sus problemas de salud. De hecho, hace unos días ofreció el tercero de sus conciertos de este año, en Londres, y solo le restan dos, en el Madison Square Garden de Nueva York, el 6 y 7 de octubre. Podrían ser los últimos.

El filme, que ofrece entrevistas con Clapton, miembros de su familia, colaboradores e iconos de varias generaciones como B. B. King, Jimi Hendrix o Harrison, narra, en primera persona y sin escorar algunos temas escabrosos, la vida personal y artística de un músico que rememora ante la cámara “el amor incondicional” de su madre, a quien de pequeño creyó su hermana mayor. De hecho, él fue fruto de “una aventura de una noche” y no llegó a conocer a su padre, un soldado canadiense.

“Era un niño solitario y adorable”, afirma su madre sobre un Eric apasionado del dibujo que pronto cayó rendido ante la magia del blues cuando escuchó a Muddy Waters. “Esto es lo mío”, recuerda. “Me conmovió y se llevó todo el dolor” de un joven que se matriculó en una Escuela de Arte (“me apasionaba la literatura, el cine, la pintura...”) que acabó abandonando por el blues. “Me obsesionaba. Esto no iba de tener éxito y salir en la tele”, confiesa al expresar su compromiso radical con la música.

El blues de los esclavos le llevó a conocer a sus amigos posteriores, The Beatles (“no les escuchaban, solo chillaban”, lamenta), The Rolling Stones, Dylan o Hendrix, que aparecen en el documental, al igual que las bandas en las que ejerció magisterio en los 60 y 70. Empezó con The Yardbirds, a los que abandonó porque sintió “haberme vendido” al ver los peinados beatle de sus compañeros. Incluso llegó a pensar abandonar la música.

Dolor y renacimiento John Mayall y sus Bluesbreakers, Cream (“se convirtió en el grupo más importante del mundo”), Blind Faith, Derek and The Dominos... Todos aparecen en el documental, con entrevistas y actuaciones en directo, al igual que muchas de sus parejas, incluida Pattie Boyd, la esposa de Harrison, con la que “estaba obsesionado”.

Clapton, que asegura usar el blues “para sacar mi ira fuera”, se abre en canal en Life in 12 bars, al reconocer el dolor que vivió con la muerte de su hijo Conor (“perdí la fe”), de su padre o de Hendrix. Y cuenta sin complejos sus adicciones a la heroína y el alcohol. “Eran lo primero en mi vida. Siempre he deseado morirme, la vida no me gusta”, explicaba en los 70. La música le devolvió la seguridad y la alegría con Tears in heaven en los 90 tras la muerte de Conor, y volvió a salvarle. Rodeado de su familia y con “una vida completa”, el documental refleja su introducción al Salón de la Fama del Rock’n’Roll.

El doble CD pone banda sonora a Life in 12 bars a través de 32 canciones, tanto propias como de Muddy Waters, Big Bill Broonzy y de Aretha Franklin, The Beatles y Harrison, ya que participó con los tres últimos. Y de todos los grupos en los que esparció su maestría al mástil con clásicos como Layla, White room, Sunshine of your love, I shot the sheriff, After midnight, Tears in heaven... Cinco son inéditas, incluida una versión de Spoonful de 17 minutos en vivo. Un manjar para sus fans... a la espera de si este Dios de la guitarra decide colgarla en otoño.

Secciones