Los sindicatos afilan las armas

Movilización sindical convocada en Bilbao contra la reforma laboral de Mariano Rajoy. (Foto: DEIA)

Las centrales vascas encaran un ciclo electoral marcado por la inestabilidad laboral y el repunte de la conflictividad

Adrián Legasa - Lunes, 30 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Donostia - El mundo sindical vasco está de campaña. Tras el verano arranca un nuevo periodo de elecciones, unos meses en los que se eligen la mayoría de delegados de Euskadi y en el que las principales centrales se juegan prestigio, capacidad de influencia y mucho dinero. ELA encara el proceso en una primera posición muy consolidada con más del 40% de los representantes sindicales de la CAV, más del doble que sus dos perseguidores. Son LAB y CCOO, ambos rozando el 19% y en pugna por encabezar ese modelo alternativo al de la central mayoritaria. UGT busca romper con la tendencia a la baja que vive en Euskadi en los últimos años.

Entre el próximo mes de septiembre y mayo de 2019 los trabajadores vascos elegirán a algo más de 10.000 representantes, cerca del 60% del total de delegados de la CAV. Los sindicatos engrasan la maquinaria para lograr el apoyo de los indecisos. La cercanía de las urnas contribuye a endurecer el discurso en muchas empresas y alimenta la conflictividad. Tras el primer repunte del año pasado en los últimos meses se confirma el incremento de las huelgas en Euskadi, aunque no hay un diagnóstico unánime y algunas voces del ámbito sindical descartan que esta tendencia guarde relación con la proximidad de las elecciones.

En la búsqueda de nuevos apoyos los sindicatos prestan una especial atención a los jóvenes que se suman al mercado de trabajo en precario, un colectivo de difícil acceso pero por el que pasa su futuro como organizaciones. En las últimas semanas han sido varias las centrales vascas que han puesto el foco en la delicada situación laboral que viven los becarios en verano y la precariedad que sufre la juventud en general.

“Vamos a incluir a más jóvenes y a más mujeres en nuestras candidaturas. Tenemos que dar cobertura a estos colectivos”, advierte Garbiñe Espejo, responsable de Acción Sindical de CCOO-Euskadi. Una declaración de intenciones que aspira a transformar en organización sindical las movilizaciones feministas que han tenido lugar en los últimos meses.

“Hay que sindicalizar nuevos espacios”, coincide Joseba Villarreal, de ELA, que subraya que atajar la precariedad “es una necesidad, va más allá del tema de las elecciones”. “Tenemos que centrarnos y acertar para llegar a esos trabajadores”, emplaza. El sindicato mayoritario afronta el próximo otoño con la intención de reforzar su liderazgo. “Más que mirar a los demás nos interesa ratificar que lo que dice ELA es la opción mayoritaria entre los trabajadores”, dice Villarreal.

La central de Adolfo Txiki Muñoz es la que más críticas recibe desde el ámbito institucional y empresarial, pero eso no afecta a sus números, con 100.000 afiliados y cuatro de cada diez delegados de la CAV. Cerró el pasado año con un 40,76% de representatividad, y subiendo. En mitad del anterior periodo concentrado de elecciones, diciembre de 2014, ELA estaba un punto por debajo.

“La tendencia de los últimos años demuestra que los trabajadores confían en el modelo de confrontación. Organizar a la gente para cambiar las cosas mediante la capacidad de conflicto es mucho más efectivo que el sindicalismo de pesebre”, dice el ahora responsable de Sindicalización de ELA, con muchos años de experiencia como jefe de operaciones en el ámbito de la negociación colectiva.

Ante las acusaciones de dejar morir los convenios sectoriales, ELA hace esfuerzos por resaltar que es capaz de llegar a acuerdos. Hace un par semanas presentó públicamente un listado con un centenar de convenios colectivos, ocho de ellos de sector, con avances “inéditos en el sindicalismo europeo”.

Algo similar ha hecho LAB, que asegura que la renovación de la acción sindical está dando frutos. El sindicato de la izquierda abertzale hace una apuesta clara por la organización y por el conflicto para mejorar las condiciones laborales, a pesar de que ELA le reproche precisamente el tener cierto temor a la huelga. “El sistema quiere poner límites a la negociación colectiva y llevarnos a mesas estériles de diálogo social. Es evidente el fracaso del sindicalismo de concertación”, proclamó Garbiñe Aranburu en la presentación de los objetivos de LAB para el próximo periodo electoral, en el que el reto principal en la CAV es asentarse en esa segunda posición por la que compite en los últimos cuatro años con CCOO-Euskadi.

Pese a la contundencia con la que la central de Aranburu se ha separado del modelo de CCOO y UGT, está cada vez más lejos de ELA. A comienzos de julio Aranburu reconoció que la relación con el otro gran sindicato abertzale “está rota” y apuntó precisamente al próximo periodo electoral como uno de los obstáculos para que la alianza se pueda recomponer. Pese a la distancia que separa a las dos organizaciones, es evidente que ELA y LAB son competencia directa en muchas empresas, sobre todo en Gipuzkoa, al ofrecer un modelo organizativo con grandes coincidencias.

pugna por el segundo puesto LAB y CCOO rozan los 3.300 delegados y el 19% de representatividad en la CAV, aunque con tendencias opuestas. Mientras LAB crece, también en Nafarroa, Comisiones necesita un revulsivo para no perder esa segunda posición que durante años le ha convertido en alternativa a ELA.

“Tenemos que explicar a los trabajadores que su voto sirve para cambiar la composición de las mesas sectoriales. Que no es un voto aislado”, señala Espejo, que incide en que la estrategia de CCOO da cobertura “al 100% de los trabajadores” al tener como bandera los convenios de sector. “Los metales, por ejemplo. ELA y LAB los han abandonado”, critica la portavoz de CCOO-Euskadi.

También UGT se ofrece como defensor del paraguas sectorial, que asegura unas condiciones laborales en las empresas pequeñas, en las que muchas veces ni siquiera se celebran elecciones. Según este sindicato, solo tres de cada diez compañías eligen delegados, lo que da una idea del papel que puede jugar el convenio sectorial. “Nuestra filosofía es estar en todas las mesas siempre con la intención de mejoras las condiciones de todos los trabajadores”, dice Arantza Ruiz, secretaria de organización de UGT-Euskadi.

Según sus datos, la cuarta central sindical de la CAV ya ha empezado a remontar. “Sabemos que es un proceso lento, pero vamos a recuperar el terreno perdido. Con la temporalidad que hay los jóvenes no tienen continuidad en las empresas y eso dificulta la afiliación, pero vamos a hacer todos los esfuerzos”, advierte Ruiz.

CCOO y UGT llegan a este periodo electoral con la carta del acuerdo firmado en Madrid con la CEOE, que incluye el compromiso de subir los sueldos bajos a 14.000 euros anuales. En Euskadi, ambos han dejado la mesa de diálogo social molestos con el acuerdo de empleo firmado entre Gobierno Vasco y Confebask.

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