Ugaitz Mugerza, Mugerza II campeón de gipuzkoa de aizkolaris de primera categoría

“Soy un enano comparado con otros aizkolaris, pero técnicamente soy superior”

Ugaitz Muguerza, Muguerza II.

Ugaitz Mugerza ganó el jueves su primer Campeonato de Gipuzkoa en la máxima categoría. El mutrikuarra, de 31 años, considera que su técnica fue clave para vencer a rivales con mucha más fuerza

Iker Andonegi Javi Colmenero - Lunes, 30 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

DONOSTIA - ¿Cómo se encuentra tras haber ganado el Campeonato de Gipuzkoa el pasado jueves?

-A gusto, muy contento. Para un aizkolari, es de las txapelas más importantes que se pueden conseguir junto a la del Campeonato de Euskadi.

¿Esperaba ganar el título este año?

-Nunca lo esperas. Los tres últimos años sí que me veía cada vez mejor y físicamente bien. Hasta ahora igual me había faltado un punto de suerte o de madurez. Siempre salía muy fuerte y luego no aguantaba, o el resto me pasaba. Este año también salí fuerte, estuve a la par que Larrañaga y Azurmendi, y la diferencia ha sido que yo esta vez aguanté y el resto no pudo.

En el último tronco pudo cortar incluso con cierta tranquilidad...

-Mi madera favorita es el kanaerdi -de 54 pulgadas-, y cuando corté el último troncos de 60 pulgadas y vi que tenía algo de ventaja, gocé en los dos últimos troncos. Corté más tranquilo, con buen golpe. Al llegar al último tronco Larrañaga y Azurmendi todavía estaban a 30 o 40 segundos y sí que me tranquilicé. Incluso algunas veces es mejor así, porque metes más el hacha y cortas más seguro. Igual si te aprietan más cortas más tarde. No se sabe.

El año pasado llegó a tener ventaja en la final, pero acabaron superándole Mikel Larrañaga e Iñaki Azurmendi. Esta vez, Larrañaga tuvo ventaja y usted acabó superándole.

-Llevamos cuatro años consecutivos haciendo los tres puestos diferentes en el podio y este año me ha tocado ganar a mí. Hay poca diferencia entre los tres.

¿Ha cambiado algo en su preparación para mejorar sus resultados?

-Sigo en la misma línea. Sí que cuido un poco más la alimentación, pero la preparación ha sido parecida. Hace un par de meses hice entrenamientos bastante largos, pero en junio y julio he tenido bastantes exhibiciones y la verdad es que apenas he entrenado en casa. A veces igual es lo mejor. Me sentía bien físicamente.

Como aizkolari, es menos corpulento que muchos de sus rivales. Todos sus adversarios de la final, por ejemplo, le superaban en altura y peso...

-No hay comparación. Yo soy un enano comparándome con otros aizkolaris. Técnicamente posiblemente sea superior al resto. Tienen más fuerza y aguantan mejor, pero creo que técnicamente soy superior y quizás de cabeza también soy muy duro. Estoy con esto desde los nueve años. Aprendí en casa con mi padre, y me enseñó bien. La técnica es muy importante en este deporte, pero también la fuerza y, comparando la fuerza que tienen algunos con la mía, la diferencia es impresionante. Me pesé durante la mañana de la final. Mido 1,79 y pesaba 77 kilos, y el resto pesará posiblemente entre 90 y 100. La diferencia es brutal. El golpe que tienen esos aizkolaris comparado con el mío es muy diferente. Sé lo que es sufrir y que si quieres conseguir algo hay que sufrir y soy muy aplicado, yo me pongo en los entrenamientos lo que necesito y lo que creo que me viene bien.

¿Trabaja en algo relacionado con la madera?

-Trabajo en una empresa de aeronáutica de Mendaro a relevos de mañana y de tarde, y la verdad es que estoy muy contento. Es un trabajo agradable, para entrenar se agradece mucho. También vivimos en un caserío, y tenemos bastantes animales -vacas, ovejas, cabras-, y nos gusta, porque nos hemos criado ahí. Intentamos compaginar todo.

Su padre Fausto y su hermano Aratz también son aizkolaris. ¿Se entrena con ellos?

-Según el día. Hay días que entrenamos juntos y otros que entrenamos solos. Mi padre ya lo ha dejado. La ayuda de la familia es necesaria, porque es un deporte duro, de mucho trabajo.

Su padre también ha sido un gran aizkolari...

-Mi padre estuvo en varias finales de Gipuzkoa, pero nunca fue campeón. Creo que su mejor puesto es segundo o tercero. Ha sido un aizkolari muy duro.

Ahora podrá recordarle que usted sí ha sido campeón...

-Sí, ahora cuando me riña ya se lo voy a decir (ríe).

Hasta ahora había ganado dos txapelas del Campeonato de Gipuzkoa de Segunda División...

-Una la gané contra mi padre, que fue segundo, en 2010. En 2011 estuve en la primera división, quedé último y bajé a la segunda categoría. Creo que estuve dos o tres años, después volví a ganar la txapela de segunda -en 2014-, y hasta hoy.

Por parejas, además, ha ganado en cuatro ocasiones el Torneo Eusko Label junto a Aitzol Atutxa. ¿Valora más los triunfos individuales?

-Todas las txapelas son bienvenidas. Los títulos individuales tienen más fuerza, más peso. Por la cultura de los aizkolaris, los campeonatos más importantes son el campeonato provincial de cada aizkolari y el campeonato de Euskadi. Aunque no hay que quitar méritos a los campeonatos de pareja o a otros torneos individuales, que son muy duros y te exigen amoldarte a varios tipos de corte.

¿Qué objetivos se ha marcado para lo que resta de temporada? Ahora habrá muchas más miradas puestas en usted...

-Eso decía en casa. ¿Ahora qué? ¿Pesará esta txapela? ¿No pesará? Ahora vendrá el Campeonato de Euskadi y ya veremos cuánto pesa la txapela. De momento, estoy tranquilo. Aunque no haya ganado ninguna txapela individual últimamente siempre me he marcado objetivos, siempre sido cabezón, y duro conmigo mismo, y seguiré en la misma línea. Todavía no tenemos fecha de la eliminatoria para el Campeonato de Euskadi, que tiene que ser de aquí a un mes o mes y medio, pero me he puesto como objetivo entrar en la final. Y si no entro tampoco sería un disgusto, porque hay gente fuerte, grande, bien entrenada, y ya veremos lo que sale. He participado tres veces en el campeonato de Euskadi y he entrado en las dos últimas finales, aunque luego he quedado en la última posición. Es un trabajo más largo que el del Campeonato de Gipuzkoa, con dos troncos grandes más, y se hace eterno. Cuanto más se alargue el trabajo y más grandes sean los troncos, más me perjudica.

¿Cuál es su trabajo ideal?

-Quince kanaerdis. El kanaerdi es mi madera, es el tronco que controlo. No sufro, porque no gasto mucha fuerza. Entre diez y veinte kanaerdis sería un buen trabajo para mí.

Ahora que es campeón, ¿tendrá más actuaciones en verano?

-No sé. De momento no me puedo quejar. Tenemos bastantes exhibiciones, pero sí que el tema ha bajado mucho con respecto a años anteriores. Si seguimos en esta línea estaría conforme.

¿Se ha planteado realizar alguna apuesta?

-De momento no he tenido apuestas en la cabeza. Aparte de a la aizkora, también me gusta la caza de la becada, y por octubre, noviembre y diciembre en mi cabeza no existe el hacha, desconecto totalmente. Si quieres hacer una apuesta tienes que entrenar en esas fechas, y de momento la partida la está ganando la caza.

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