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“El plástico es fundamental en nuestro estilo de vida”

“El plástico no va directo de nuestras máquinas de Andoain a los océanos”

Ruth Gabilondo - Domingo, 29 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Vino a revolucionar el mundo, pero se ha convertido en un grave problema que está ahogando los mares. Es un material que cada vez está más demonizado, pero que su desaparición es impensable actualmente. Sin él, no habría coches por la calle, ni electrodomésticos en las casas, ni cables de electricidad, ni aviones, ni siquiera lentillas. El plástico está en todos lados y parece que seguirá así en un futuro próximo, puesto que “no tiene sustitutivo, es un material necesario”.

“Es fundamental para el estilo de vida de hoy en día. La vida a nuestro alrededor es puro plástico”, afirma Luis Artola, gerente de la empresa Plastigaur, ubicada en el municipio guipuzcoano de Andoain. Artola trata de defender a la industria plástica, “muy preocupada” por la corriente que existe contra este material, y harta de ser calificada casi como un “demonio”.

“Nos sentimos bastante atacados, hasta el punto de que hay determinados colegas transformadores que me dicen que casi les da vergüenza contar que trabajan en una empresa de plástico”, señala Artola, que asegura que él se siente orgulloso de pertenecer a su empresa, pero no de que ese plástico “termine en los mares”, en un proceso que, aclara, él no controla. “El plástico no va directo de nuestras máquinas de Andoain al océano”, defiende.

Lo cierto es que los datos son preocupantes. Se estima que en los océanos hay 150 millones de toneladas de plástico, ocho millones acaban en los mares cada año, y tan solo se recicla a escala mundial el 9% del material que se ha producido. Precisamente en este punto, es en el que incide Artola, que cree que de esta situación “no se puede culpar al plástico” en sí, sino que hay que trabajar en “darle un uso racional y, sobre todo, un fin racional”. Es decir, que acabe siempre en el contenedor amarillo, se recicle, y “entre nuevamente en la economía circular”. Y, para ello, se requiere la concienciación de “todos”, de la industria, pero parte indispensable de la solución también está en la propia sociedad y en cómo gestiona este residuo.

“Como empresa transformadora de plástico puedo trabajar en la sostenibilidad, en el ecodiseño o hacer un material más fino, pero si el resto de la cadena no está concienciada, los trabajos son en balde”, afirma, al tiempo que asegura que “está calculado que el 80% de la basura marina y de la basura plástica viene de tierra, o porque se ha hecho un mal uso final o porque se ha dejado en las playas y el viento se lo ha llevado”.

Sobreembalaje El director de esta empresa reconoce que hay que luchar contra el sobreembalaje, ya que existen muchos productos “en los que no tiene sentido”. Pone de ejemplo la venta de una naranja pelada en un recipiente, cuando el “mejor embalaje es la propia piel” de la fruta. Y es que en un supermercado se pueden encontrar decenas de productos envueltos en plástico, como una cebolla o una zanahoria, un hecho totalmente innecesario.

Pese a la campaña que la industria plástica cree que existe en su contra, lo cierto es que las empresas de este sector no paran de crecer. Plastigaur contaba en 2014 con 90 trabajadores y ahora mismo en su fábrica de Andoain trabajan 144 personas. Allí realizan el embalaje primario (el que está en contacto con el bien), el secundario (para agrupar diferentes latas o paquetes) y el terciario (la funda del palé), además de la impresión de este material para grandes compañías como Coca-Cola. Una de sus máquinas, de 22 metros de altura, fabrica 1.000 kilos de plástico por hora. En Gipuzkoa, casi 1.900 personas realizan productos de este material.

El sector a nivel ventas continúa creciendo, pese a la corriente que defiende vivir en un mundo sin plástico. “Los productos que nosotros fabricamos a día de hoy no tienen sustituto. La mejor solución para el embalaje a día de hoy es el plástico, con lo cual, se sigue necesitando”, defiende Artola, que asegura que en Plastigaur tienen un sistema de buenas prácticas y han creado un departamento de sostenibilidad, entre otras líneas de trabajo.

“El plástico es un material con unas propiedades que aportan soluciones al bienestar del ser humano, siendo a su vez reciclable y minimizando las emisiones globales de carbono a la atmósfera. Trabajamos para hacerlo más sostenible, más amigable con el medio ambiente”, subraya.

Y es que, “¿qué pasaría si no tuviéramos plástico?”, se pregunta el director de esta empresa de Andoain, quien asegura que la vida sería muy diferente sin este material, que ha revolucionado el siglo XX, pero también ha generado una grave crisis.

“Tenemos que ver lo necesario que es, no demonizarlo, pero tenemos que buscarle todos una solución para que no acabe en los mares, ni abusar de él”, insiste.