Pedro Sánchez trata de evitar ‘in extremis’ el revés al techo de gasto

El presidente ofrece reformar la ley para evitar el veto del Senado y atraer al PDeCAT

Igor Santamaría - Viernes, 27 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

donostia - El Gobierno de Pedro Sánchez puede sufrir hoy su primer gran revés con el veto al techo de gasto. El Pleno del Congreso vota si respalda la nueva senda de consolidación fiscal que flexibiliza en cinco décimas el margen de déficit público para 2019, lo que supone cerca de 6.000 millones más de gasto para las administraciones públicas. El Ejecutivo socialista encara, sin tener los apoyos asegurados, su primer debate y votación del techo de gasto de 2019 y del Acuerdo de Objetivos de Déficit y Deuda Pública para el periodo 2019-2021, base para la elaboración de una de las leyes más importantes, la de los Presupuestos Generales. Sánchez trae a la Cámara Baja un límite de gasto no financiero de 125.064 millones de euros para 2019, un 4,4 % superior al de 2018 y unas metas de déficit flexibles, que negociadas con Bruselas, sitúan los objetivos en el 1,8 % del PIB para el próximo año y en el 1,1 % y 0,4 % para 2020 y 2021, respectivamente. Esta relajación de la senda de déficit representa 6.000 millones de euros más de margen, que se reparten en 2.400 millones más para las comunidades, otros 2.400 millones para la Seguridad Social y cerca de 1.200 millones más de margen para el Estado.

El Gobierno español ya ha advertido de que si los objetivos son rechazados y no pasan a ser votados en el Senado, donde además el PP cuenta con mayoría absoluta para tumbarlos, los Presupuestos deberán adaptarse a la senda de déficit anterior y que el techo de gasto debería ajustarse en unos 1.200 millones y situarse en 123.864 millones. Fuentes socialistas señalaron que “no tiene sentido poner un veto a un Presupuesto más restrictivo de lo que nos ha permitido Bruselas” y “castigar” a los españoles. PP y Ciudadanos votarán en contra y Sánchez parece que a día de hoy solo tiene garantizado el apoyo del PNV.

Unidos Podemos mantiene su inclinación a la abstención, al igual que Compromís y que el diputado de Nueva Canarias, Pedro Quevedo. Pero la formación de Pablo Iglesias insiste en que tampoco le convence el límite de gasto y que además “nace muerto” ya que la mayoría del PP lo rechazará en el Senado. ERC y PDeCAT avisaron que decidirán su voto en el último momento. En el caso de la formación que ahora lidera Carles Puigdemont, su portavoz parlamentario, Carles Campuzano, destacó ayer que la flexibilización del déficit es insuficiente, y que buscan para Catalunya un nivel diferenciado del resto de territorios, es decir, asimétrico, solicitando además un cambio en la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera para relajar la regla de gasto y para cambiar el procedimiento de una norma que impide que la última votación la tenga el Congreso. Asimismo, Campuzano, que anunció que sus diputados votarán en bloque, recordó que aunque se apruebe el objetivo de déficit propuesto por el PSOE, “lo más previsible es que el Senado lo tumbe”. Demandó al PSOE que dialogue más, porque “hay días que no es consciente de que solo tiene 84 diputados”.

sortear el rechazo Por ello Sánchez ofrece reformar el artículo 15 de la Ley de Estabilidad para salvar el déficit. Mariano Rajoy la modificó en 2012 y ahora el líder socialista podría revertirla. Esa es la intención que la vicepresidenta, Carmen Calvo, transmitió a algunos de sus socios. Sin embargo, la medida difícilmente puede validarse antes del verano, puesto que debe aprobarse en pleno. Si se hace mediante un proyecto de ley el trámite es más rápido que con una proposición, ya que esta última necesita previamente de una toma en consideración. En el actual horizonte, si el Congreso rechaza la nueva senda fiscal, la ley estipula un plazo máximo de un mes para remitir unos nuevos objetivos que también deberían someterse a votación en las dos Cámaras. En el caso de que tampoco consiguiera aprobar entonces el techo de gasto, en sentido estricto no le impide presentar un proyecto de Presupuestos, aunque la Unión Europea no vería bien este tropiezo.