Puigdemont pide “hechos” a Sánchez pero se resiste a dejar en evidencia su fragilidad

Carles Puigdemont acaparó una gran atención mediática en su despedida de Berlín antes de regresar a Waterloo, en Bélgica. (Foto: Efe)

El PDeCAT votará mañana en bloque a favor de Rosa María Mateo para RTVE y duda de su posición sobre el déficit

Igor Santamaría - Jueves, 26 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

donostia - Carles Puigdemont se despidió ayer de la sociedad alemana que le acogió durante cuatro meses para anunciar su regreso a Waterloo, Bélgica, y proclamar un nuevo alegato en favor de la internacionalización de la causa independentista. Rodeado de multitud de medios de comunicación, el expresident expresó su convencimiento de que no tardará veinte años en “volver a pisar suelo catalán”, destierro al que se ve condenado por la retirada de la euroorden del juez del Supremo, Pablo Llarena, y de paso lanzó un mensaje a Pedro Sánchez para que de una vez por todas “pase a los hechos” y explore “los confines de la Constitución” para dar una solución a la cuestión catalana que lleve a las urnas. Eso sí, el PDeCAT que ahora lidera Puigdemont dejó ayer en el Congreso una imagen abierta a interpretaciones aunque sin dar un toque de atención al líder socialista.

Ante el pleno para aprobar a Rosa María Mateo al frente de RTVE, los cuatro diputados del alma moderada votaron a favor, mientras que los otros cuatro, alineados con el espíritu de la unilateralidad, decidieron ausentarse. Minutos antes de la votación, los diputados conversaron en el pasillo de acceso al hemiciclo con la portavoz socialista, Adriana Lastra y su adjunto Rafael Simancas. Cuando empezaron a sonar las señales acústicas que indican que la votación va a comenzar, cuatro miembros del PDeCAT se marcharon: la vicepresidenta Míriam Nogueras, Antoni Postius, Sergi Miquel y Lourdes Ciuró. Se quedaron el portavoz, Carles Campuzano, Jordi Xuclà, Ferran Bel y Fèliu Guillaumes, que votaron a favor. Nogueras confirmó luego que mañana su partido votará en bloque a favor del nombramiento de Mateo para RTVE, salvo Postius, que asistirá al pleno del ayuntamiento de Lleida. Resta por saber qué harán en la votación de la senda de déficit, prevista también para mañana. Fuentes parlamentarias indican que no desean apoyar a Sánchez con la propuesta enviada hasta ahora por el Ejecutivo porque su respaldo no es “ni gratis ni útil”. El PDeCAT aduce que a fin de cuentas el PP va a tumbar el proyecto en el Senado, y que por lo tanto resultaría escasamente productivo comprometer un respaldo al presidente español en el Congreso. Parece, sin embargo, evidente que a los populares les interesa hacer ver que es el PDeCAT y no ellos quienes mayor presión someten a la fragilidad parlamentaria de Sánchez.

El PDeCAT de Puigdemont mantendrá su apoyo al Gobierno español en ciertas votaciones siempre que el Ejecutivo “corresponda”. “El señor (Pedro) Sánchez ha tenido los votos de nuestro grupo parlamentario para ser elegido y lo que es normal es que alguien que reciba los votos corresponda. Mientras eso sea así no veo ningún sentido para cambiar la intención de voto”. Puigdemont aclaró que carece de “responsabilidad” en relación con lo que decida su grupo en el Parlamento, por lo que dijo desconocer cuál es su política, sino que simplemente está informado de las “cuestiones generales”, pero “lo que es la vida habitual del grupo parlamentario se me escapa un poco”. El PDeCAT no niega que la situación de los dirigentes políticos presos es un condicionante en la negociación, pero aunque reivindica un cambio en su situación, evita trazar una línea roja.

En este escenario, Puigdemont confirmó que retorna a suelo belga, “a donde iba cuando fui detenido en la frontera alemana”, y que es desde donde “tenemos que comenzar a trabajar en el Consell de la República”, con la voluntad de proseguir con “el mandato de la gente”, continuar “trabajando por los compañeros injustamente encarcelados” y “para que vuelva la normalidad de todos, también de mi vida”. En su larga comparecencia junto a sus abogados alemanes y españoles, aseguró que la cuestión catalana ya “no es un asunto doméstico que puede resolverse de puertas hacia dentro, sino que hay una mirada europea sobre la crisis catalana”, de forma que “donde se mira mejor en Europa es en Bruselas”. Su propósito es aprobar medidas en la línea de lo que validó el pueblo catalán el pasado 1-O, censurando al Gobierno español que se aviniera en su momento a negociar con ETA “y no con nosotros, que no hemos empleado la violencia nunca”.

otro “clima” con madrid Ahora bien, Puigdemont percibe un cambio de “clima” en el Ejecutivo socialista, “al menos de estilo y de lenguaje” respecto a la era del PP, como pasó en la entrevista entre Sánchez y el president Quim Torra. “Pero ha llegado la hora de los hechos. No se entendería que en las conversaciones políticas no se hablara de las relaciones entre Catalunya y España, y sobre la necesidad de respetar la voluntad de un pueblo para que decida sobre su futuro”, argumentó el expresident. “Si el Gobierno cree como nosotros que lo mejor es que el pueblo de Catalunya vote, nos encontrará siempre”, reseñó. “Yo lo que quiero es saber la respuesta a una pregunta: ¿Tiene españa un proyecto político concreto para Catalunya o no?”, espetó a Sánchez para que revele su receta para que Catalunya “pueda continuar dentro de España”, porque “si el único argumento es la fuerza y la violencia, es un argumento muy débil para el siglo XXI”.

Secciones