La Audiencia cree al guardia de ‘La Manada’ y no ve riesgo por ir a por otro pasaporte

El tribunal, otra vez dividido a favor de que siga libre, cree que “la lógica” lleva a pensar a que no actuó con dolo, sino por exceso de celo
La Sala reprocha a la Policía que no le avisara de la petición de inmediato

Enrique Conde - Miércoles, 25 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Iruñea - Dentro del ilógico discurrir de acontecimientos que rodean al caso de La Manadacaben ya pocas decisiones inesperadas, y menos que vengan firmadas por la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Navarra, tribunal que va a desembarazarse de la causa en cuanto responda a los recursos de súplica que su última decisión va a recibir. Así, y pese a que cualquier pronóstico resulta baldío, hubiera sido absolutamente kafkiano que la Audiencia decidiera que el guardia civil Antonio Manuel Guerrero debía ingresar de nuevo en prisión debido al intento que hizo de renovar el pasaporte. La lógica hace pensar, como así ha sido en esta ocasión, que el tribunal abogaba porque siguiera en libertad ya que ningún sentido hubiera tenido mantenerlo libre durante veinte días para después volver a encarcelarlo.

La miga del asunto residía en cómo la Audiencia justificaba que la acción del guardia civil no suponía un agravamiento de su riesgo de fuga. Y el tribunal -otra vez por dos votos a uno, los de los magistrados Ricardo González y Raquel Fernandino, a favor de la libertad;y la del presidente José Francisco Cobo que entiende que debería ser encarcelado- se acoge a la tesis defendida por el guardia y su letrado, confían en que todo se desarrolló por un exceso de celo del acusado, en una actuación de todo punto de vista innecesaria y grandilocuente, protagonizada a espaldas de su abogado, “de manera subrepticia” puesto que hasta que no saltó la alerta en el sistema informático de la oficina de pasaportes de que este individuo no podía obtener un nuevo documento, que además ya lo tenía caducado, el propio Guerrero no manifestó nada al respecto de que lo quisiera para presentarlo en el juzgado.

UN AVISO TARDÍO Fue a raíz de que una funcionaria introdujo sus datos -mientras él esperaba con sus gafas de sol en la oficina-, y se percató de que el trámite era imposible de realizar al existir una causa judicial pendiente, cuando este confesó su propósito. Luego vino a reconocer que no tenía especial interés en renovarlo.

UN RIESGO SIN JUSTIFICAR El orden de los hechos es relevante, aunque no lo considera así la mayoría del tribunal, que no aprecia que la actuación de Guerrero suponga una causa “suficientemente justificada para modificar la situación de libertad provisional en laque se encuentra.

En ningún momento estuvo encaminado su actuar a procurar el incumplimiento de las medidas acordadas, sino que, valorada desde un punto de vista racional y lógico su proceder se acomoda más a las explicaciones dadas por su dirección letrada, como lo revela de manera inequívoca el contenido de la conversación telefónica mantenida con el funcionario que atendió su llamada en el 091 la misma tarde en la que salió de prisión. Allí, dice el tribunal que el guardia explicó “sin ambages cuál era su situación y el fin por el que quería saber si su pasaporte estaba caducado”.

Dicha llamada la efectuó después de tener una cita previa ya concertada para renovarlo. De la conversación en la oficina de Tablada, el tribunal concluye que “su interés no era el de sacarse el pasaporte sino que se lo pedían en el juzgado, dato que reveló”.

La Audiencia entiende que tampoco cabe reprocharle al acusado que no pidiera una certificación a los funcionarios de la oficina sobre el estado de su pasaporte, que le remitieron a la propia Audiencia navarra. Y que dicha actuación tampoco llamó la atención de los tres mandos policiales que recibieron el 25 de junio la comunicación de la personación de Guerrero en la oficina y que no se adoptó iniciativa alguna con él. “No resulta admisible, a los efectos de poder inferir de los actos realizados por Guerrero intento de fuga alguna, y menos aún inminente como se afirmó por el Ministerio Fiscal”.

sin la importancia debida La Audiencia no entiende que en el caso de que dicha actuación fuera considerada dolosa, cómo no se avisó “de inmediato a este tribunal, no se elaborara ningún atestado ni se remitiera comunicación alguna a la autoridad judicial y que la única reacción policial haya sido la publicación de un tuit de las características que nos ocupa, lo que atendiendo al sentido común, no generó ninguna respuesta porque en ningún momento se dio a la misma la importancia que ahora pretenden atribuirle las acusaciones”, zanja el auto firmado por González y Fernandino.