Los incendios devastan la costa griega y dejan al menos 74 muertos

Varios residentes observan el estado de varios coches calcinados tras el paso de las llamas por Mati, un barrio del noreste de Atenas (Grecia). (Foto: Efe)
Vecinos y veraneantes ven consumirse sus casas. (Foto: AJ+‏@ajplus)
Supervivientes ahogados por el humo en la playa. (Foto: Yanis Kemmos)

182 HERIDOS Y POSIBLES DESAPARECIDOS COMPLETAN EL TRÁGICO BALANCE DEL FUEGO A TAN SOLO 40 KM AL NORESTE DE | Atenas

A. M. Segura /Y.Chryssoverghis - Miércoles, 25 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Bruselas - Grecia arde y las llamas que consumen los bosques griegos a pasos agigantados han provocado al menos 74 muertos, mientras que el número de heridos asciende a 182, según las cifras ofrecidas por el cuerpo de bomberos heleno, algunos de ellos en estado crítico. A esa cifra se suma la posibilidad de que haya varias personas desaparecidas, bien porque se encuentran atrapadas o porque se hayan lanzado al mar como única forma de salvación.

Arboles calcinados, coches carbonizados y casas devoradas por el fuego es lo que quedaba ayer en una zona de veraneo y residencial a tan solo 30 kilómetros de Atenas.

A pesar de los esfuerzos colectivos, las altas temperaturas, los fuertes vientos y la simultaneidad de los focos en distintos tipos de terreno provocaron la mayor catástrofe de este tipo que se recuerde en el país.

Bomberos, Fuerzas Armadas, vecinos e iniciativas privadas se movilizaban ayer para dar respuesta a esta tragedia, cuya banda sonora está compuesta por las sirenas de los camiones cisternas, los coches que se movían de un lado a otro y el zumbido de los aviones cisternas que aterrizaban sobre el mar para cargar agua.

Delante de las casas en parte o completamente destrozadas se reunían grupos de vecinos con lágrimas en los ojos para intentar darse cuenta de lo que les estaba ocurriendo y salvar algunas pertenencias.

Eran los afortunados dentro del desastre, pues aún quedan los muchos desaparecidos y las decenas de edificios a los que las fuerzas de rescate no habían podido acceder, por lo que se teme que las cifras de fallecidos aumenten según pase el tiempo. “Dos amigos míos siguen desaparecidos desde ayer (por el lunes). Otra familia de amigos supimos que están a salvo hace tan solo unas horas”, explicaba a Vasilis Dimitriu, tendero de un restaurante en Rafina.

Otros como María Burba, vecina de la localidad, estaban convencidos de haber vivido un milagro, pues no se creían su suerte tras haberse visto completamente rodeados por el fuego. “Las llamas nos habían rodeado. El jefe de la Policía entró en mi casa y sacó a mi madre y a mi hija que no querían salir. Es un milagro que mi casa resultara ilesa”, dice Burba.

Algo más alejada estaba la casa de veraneo de la familia de Yorgos Mijailidis, un joven de 17 años que acompañaba a su madre para evaluar los daños. Su hogar, como los bosques de pinos que lo rodean, estaban totalmente carbonizado, el techo y la mitad de las puertas habían desaparecido, y su madre no tenía fuerzas para hablar. A pesar de todo, por suerte ni ellos ni sus amigos estaban allí cuando las llamas rodearon la casa.

A un par de kilómetros, dos policías guardaban los escombros de lo que era un hogar. Los cadáveres carbonizados de dos hombres, dos mujeres y dos niños pequeños esperaban ser recogidos.

A los pies de esa misma colina dos jóvenes atenienses paseaban por un pinar quemado intentando acabar con los focos que se encontraban con la ayuda de la poca agua embotellada que les quedaba tras cuatro horas de ayuda voluntaria. “Vivimos lejos pero al ver lo que ocurrió decidimos venir a ayudar”, cuenta Anastasia Yasmín, de 19 años, que insiste en que se trata de una verdadera catástrofe.

“Hemos llevado toda el agua que podíamos transportar y vamos de casa en casa para ayudar a la gente”, explica Jristos Duvalis, de 21 años.

Uno de los momentos mas dramáticos de la jornada de ayer fue el hallazgo de un grupo de 24 personas, entre ellas varios niños, calcinados y abrazados unos a otros en un descampado situado entre dos complejos de viviendas en Mati.

Muchas personas lograron salvarse metiéndose con botes en el mar. Más de 700 personas fueron rescatadas por la guardia costera en las playas cercanas al puerto de Rafina, y 19 directamente del mar. Otras, en cambio, perecieron ahogadas mientras intentaban huir del fuego.

El Gobierno heleno facilitaba ayer un primer paquete de ayuda inmediata de 20 millones de euros procedentes del Programa de Inversión Pública, destinados a cubrir las necesidad de los damnificados en las zonas más afectadas por los incendios. A pesar de la ayuda internacional y el despliegue de centenares de bomberos y de numerosos medios terrestres y aéreos, los dos grandes frentes que asolaban desde el lunes la región capitalina de Atica todavía no habían podido extinguirse al cierre de esta edición.

El primer ministro de Grecia, Alexis Tsipras, tras volver de urgencia de Bosnia-Herzegovina, donde se encontraba de visita oficial, declaró ayer tres días de luto y prometió que “nadie se quedará sin ayuda y nada sin respuesta”.

En breve

Fatalidad Los cuerpos carbonizados de 26 personas fueron hallados ayer en la localidad de Mati, a tan solo unos 40 kilómetros al noreste de Atenas, la capita griega. Fueron encontrados abrazados en grupos, “en un último intento por protegerse”..

Ayuda de la UE. Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea, comunicó en un tuit su conversación con Tsipras y con Prokopis Pavlopoulos, presidente de Grecia, en el que afirmaba sentirse “consternado por la pérdida de tantas vidas en esta horrible tragedia”, y destacó en una carta al primer ministro que “se hará todo lo posible para garantizar el apoyo necesario “siempre que sea necesario”.

Condiciones adversas. El primer ministro Tsipras, afirmo ayer que “a pesar de las condiciones climáticas adversas se logrará poner el fuego bajo control”.

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