El Basque Culinary premia un proyecto para conservar la gastronomía aborigen

Los miembros del jurado en una foto de familia en la ciudad italiana de Módena.

El cocinero Zonfrillo ha dedicado 17 años a preservar la memoria alimentaria

Gonzalo Sánchez /Efe - Miércoles, 25 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

módena - El Basque Culinary Center (BCC) premió ayer en la ciudad italiana de Módena un proyecto del cocinero escocés Jock Zonfrillo que tiene como objetivo ahondar y preservar el legado culinario de los aborígenes australianos.

El tercer “Basque Culinary World Prize” fue para Zonfrillo por sus esfuerzos para “dar visibilidad a todo el legado de recetas, semillas y formas de cocina” de los indígenas australianos, tal y como anunció el presidente del jurado, el chef Joan Roca.

El premio está dotado con 100.000 euros para apoyar la iniciativa y está promovido por el Gobierno Vasco y el BCC, con sede en Donostia, para distinguir a cocineros con iniciativas transformadoras para la sociedad.

Zonfrillo celebró su victoria por videoconferencia desde Australia. Aseguró que se trata de “un gran honor” que le animará a seguir adelante con su proyecto, elegido entre otros diez de todo el mundo.

El cocinero escocés ha dedicado los últimos 17 años a reivindicar, descubrir y preservar la memoria alimentaria de pueblos originarios de Australia, recorriendo cientos de comunidades remotas y plasmando sus riquezas gastronómicas en su menú y sus programas televisivos.

Entre sus objetivos está el apoyo a los aborígenes para la comercialización justa de sus productos, la documentación de más de 10.000 ingredientes nativos y la investigación de su uso. En el último año ya se ha analizado los primeros 1.200 alimentos.

retos del futuro El viceconsejero de Agricultura, Pesca y Política Alimentaria del Gobierno vasco, Bittor Oroz, explicó que el premio quiere destacar esos proyectos que pueden contribuir a hacer frente a “los retos del futuro”.

Problemas “muy serios”, indicó, como el auge de las diferencias sociales, los bajos salarios de los agricultores o la acumulación de la mayoría de insumos agrarios por parte de unas pocas empresas.

Por su parte el director del BCC, Joxe Mari Aizega, celebró que desde que se impulsó este premio “cada vez se descubren más personas, seguramente anónimas, que hacen cosas en sus comunidades”, transformando su entorno.

El premio se otorgó durante el VIII encuentro anual del consejo internacional del BCC, en Módena, donde el chef italiano Massimo Bottura, anfitrión de honor, tiene su Osteria Francescana, considerada este año el mejor restaurante del mundo.

El acto brindó la posibilidad de organizar un simposio en el que cocineros y artistas intercambiaron puntos de vista sobre la capacidad de la comida para cambiar el mundo. Bottura defendió que “el ingrediente más importante del cocinero del futuro es la cultura” y subrayó su objetivo de hacer “vivible y comestible la conexión invisible entre naturaleza, tecnología y arte”, plasmada en los platos que han acabado encumbrándole.

También intervino el chef guipuzcoano Andoni Luis Aduriz, quien repasó la evolución del modo de comer a lo largo de la historia, como un cambio social más, y vaticinó un futuro urbano protagonizado por las redes sociales y en el que el comercio rural podría resentirse.

Ante estos envites, instó a sus colegas a promover “las ideas adecuadas” para salvar los hábitos alimentarios saludables.

El cocinero peruano Gastón Acurio opinó que en una época de muros entre naciones, la cocina puede propagar el amor, tal y como demuestra el rico recetario de su país, ejemplo de un “mestizaje maravilloso” cada vez más apreciado en el extranjero.

El artista francés JR sorprendió con sus grandes instalaciones en suburbios de diversas ciudades del planeta y mostró asímismo la enorme mesa que logró extender a ambos lados del muro que separa México de Estados Unidos: “El arte es poderoso”, proclamó el artista.

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