El dilema del Sky

EL EQUIPO BRITÁNICO CUENTA CON LOS DOS PRIMEROS CLASIFICADOS, | Thomas y Froome, pero no primar a uno puede abrir fisuras para Dumoulin o roglic

Eduardo Oyarzabal - Martes, 24 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Donostia - Llegados a estas alturas del Tour de Francia, ante la decimosexta etapa e inaugural del ciclo de los Pirineos, ¡qué ironía!, el Sky vive un dilema que ha dibujado su tremendo potencial. Se debate la estructura británica entre dos corredores propios que copan la clasificación general: el líder Geraint Thomas y el antojo de campeón antes de echar a rodar la ronda francesa, Chris Froome.

Resulta que el primero, galés, dice estar desempeñando “la mejor carrera” de su vida. Con un insospechado surgimiento, plan B del Sky por si era suspendido el concurso de Froome en la presente edición, goza de 1:39 de ventaja sobre su compañero de filas, y de 1:50 sobre la principal amenaza del Sky, Tom Dumoulin. El holandés lo es por ser inmediato perseguidor y por estratega, porque así lo sugiere Froome: “Es el más calculador. Se fija en los números un poco más y no depende únicamente de los sentimientos”. Más difuminada aparece la candidatura de Primoz Roglic, a 2:38 del maillot amarillo.

El hipotético triunfo de Thomas en los Campos Elíseos dejaría satisfacción en el Sky, y también en Froome, confirma el keniano nacionalizado inglés: “Geraint está por delante, para mí no es un problema”. “Si podemos llegar así a París, sería excelente;mientras la camiseta del Sky termine en primer lugar, seré feliz”, razona.

Pero el éxito de Thomas también sería el advenimiento de una nueva era en el Tour, y quizá en el Sky;Froome ha ganado cuatro de los cinco últimos certámenes;la excepción fue en 2014, cuando sufrió una caída y un consecuente abandono. Ganador Thomas, el Sky arrojaría al olvido la dominante jerarquía de Froome.

Aunque consumado Froome como pentacampeón, el Sky cobraría otra dimensión. Habría dirigido la proyección de su corredor, con el que además comparte nacionalidad, hacia los cinco títulos, los que elevarían al ciclista al elenco de las mayores estrellas de la Grande Boucle, los Anquetil, Merckx, Hinault o Indurain. Para el Sky, sería tocar el cielo como equipo.

Pero Froome solo destaca sobre Dumoulin, el gran contrarrelojista del pelotón y que guarda la bala de la crono del sábado, por 11 segundos, un suspiro. Además, el estado de forma del holandés invita a las cábalas, puesto que de no haber sufrido un pinchazo en el Muro de Bretaña, durante la sexta etapa, que le supuso la pérdida de 50 segundos a los que se sumaron otros 20 de sanción por beneficiarse del rebufo del coche de su equipo, estaría soplando aliento en el cogote de Thomas;Froome tal vez pisaría la huella de Dumoulin. “Estoy más fuerte que en el Giro, pero no sé cómo responderé”, juzga el holandés. Confianza casada con prudencia la suya.

Thomas y Froome se desenvuelven con soltura en las cronos, pero mejor que ellos rueda Dumoulin. Por tanto, el sábado, etapa 20, se prevé perdida de tiempo para los Sky;puede que no suficiente sangría como para dar matarile al margen de Thomas, pero sí el de Froome, con 31 kilómetros en solitario contra el reloj por disputarse. 11 segundos son nieve al sol.

Por eso Pirineos, que sirven tres jornadas decisivas de alta montaña -hoy, mañana y el viernes-, donde el compañerismo será imprescindible, siembran dilema en el Sky: ¿apostar por Froome o creer en Thomas, ese proyecto de líder venido a líder? Si anhela ver a Froome en la cima del podio, debe promover la ofensiva y subyugar a Thomas, precisamente el favorito de Dumoulin para ganar.

“¿atacar o no atacar?” Pero el propio Froome se contradecía ayer, entre risas. “Lo ideal sería llegar a la contrarreloj final primero y segundo, pero con una diferencia decente”, expresaba por un lado, deslizando la amenaza de guerra;por otro, planteaba: “¿Atacar o no atacar? Estamos en una posición increíble. Con el primer y segundo lugar en la general, no depende de nosotros atacar. Depende de todos los otros rivales en el pelotón tratar de batirnos”. Por tanto, ¿le da igual ser pentacampeón? ¿Considera suficientes 11 segundos para encarar la crono ante Dumoulin? ¿Y Roglic?

Y si ataca Froome, ¿peleará con su compañero? Y si el Sky quiere a Froome de campeón, ¿pondrá a Thomas de gregario? Quizás sea más sencillo y sea la propia carretera quien dictamine. Aunque cuesta entender que el Sky no haya trazado un plan, especialmente tras la expulsión de Moscon, “un hombre importante”, que alentaba Alejandro Valverde. “Puede ser que haya un plan”, jugueteaba Froome.

Desde luego, una decisión mal adoptada puede propulsar a la competencia, desorquestada, como confesaba Valverde;no hay consenso de batalla contra el Sky, pero sí intento: “Hemos hablado, pero es difícil porque cada uno va a lo suyo. Hay que combatir al Sky con ayuda de otros equipos. El Sunweb -de Dumoulin- corre a rueda y hacen segundo o tercero, lo mismo el Lotto Jumbo -de Roglic-. No luchan por nada más ambicioso. Nos gustaría más ayuda para desmontar al Sky”. Ese equipo en dulce, aunque arriesgado, dilema.