Las “serias dificultades” de encontrar un alquiler

CEAR pide a los propietarios que pierdan la desconfianza en los refugiados para que puedan acceder a un piso

Lunes, 23 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

dONOSTIA - “Encontramos serias dificultades”. Así definen desde la Comisión de Ayuda al Refugiado de Euskadi (CEAR) la situación que viven estas personas en la Comunidad Autónoma Vasca (CAV), cuando quieren alquilar un piso. “Los dueños de las viviendas tienen desconfianza en los extranjeros en general. Eso ha calado en la sociedad y hay que intentar eliminarlo”, afirma la directora, Patricia Bárcena.

Por ello, desde CEAR Euskadi hacen un llamamiento a los propietarios de esos pisos, así como a las inmobiliarias para que “animen a los dueños a tener confianza” y a alquilar sus casas a los refugiados. Incluso desde CEAR han contratado seguros para casos de impago con el objetivo de lograr una mayor tranquilidad por parte de los titulares de viviendas. También han solicitado a las administraciones públicas de Euskadi que faciliten el acceso a los refugiados al parque de viviendas de alquiler social.

Y es que este es un “problema generalizado”, que solo se combate “con el conocimiento y el acercamiento de esas personas a la realidad que viven los demás”. “Ahí hay que hacer un tratamiento muy importante” con la sociedad vasca, insiste Bárcena.

Bajo la tutela de CEAR, los refugiados pueden estar un periodo de dos años, aproximadamente, divididos en distintas fases. “Las plazas de larga duración tienen una temporalidad de seis meses, que podrían ser prorrogables en caso de que haya alguna necesidad específica otros tres o seis meses más”, explica Bárcena.

Después, comenzaría la segunda etapa “de itinerario”: los refugiados pasarían de estar acogidos en un piso o un centro de esta organización a una vivienda de alquiler. “CEAR les sigue apoyando con el pago del alquiler, si no tienen recursos propios, durante otro periodo de seis o nueve meses, depende de la situación de cada familia o de cada persona”, indica la directora, Patricia Bárcena.

A partir de ahí, es imprescindible “la acogida social” por parte de la sociedad, puesto que serán los propietarios vascos los que tengan que firmar un contrato de alquiler con los refugiados llegados a Euskadi, favoreciendo su acceso a una vivienda. - R.G.