Festivales, el turismo de los ‘milenials’

los jóvenes se decantan por la amplia oferta de conciertos de verano frente al tradicional modelo de sol y playa

Un reportaje de Mónica Estormi - Lunes, 23 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

el turismo de festivales le hace cada vez más competencia al tradicional modelo de sol y playa, convirtiéndose en la opción más elegida entre los milenials (la generación que nació en las dos últimas décadas del siglo XX). Es a principios de año cuando los festivales comienzan a poner las cartas sobre la mesa. A cuentagotas van llenando sus carteles con los nombres de los artistas del momento. Algunos de ellos cuentan con presupuestos millonarios, otros con una economía mucho más limitada. Propuestas que cada año atraen a más jóvenes a recintos que se reparten por toda la geografía del Estado.

Hay muchas opciones para asegurar la diversión de la generación milenial pensando en los distintos gustos: música electrónica, reggae, rock, música celta, indie, pero sobre todo para todos los bolsillos. Entre los más conocidos se encuentran el MadCool Madrid, que tiene lugar en junio tras el Orgullo, y reúne en su cartel artistas del rock, estandartes del pop contemporáneos y la electrónica y bandas que suponen el futuro de la música tanto a nivel nacional como internacional. Otro de los más destacados es el Primavera Sound, que se celebró el 30 de mayo y 1 de junio en Barcelona. El festival aúna en sus carteles las últimas propuestas musicales del ámbito independiente apostando esencialmente por el pop, el rock y las tendencias más underground de la música electrónica y de baile.

Más cerca se puede disfrutar del BBK Live, un festival de música pop y rock que se celebra con carácter anual en julio en Bilbao (los pasados 6, 7 y 8). Siguiendo en el norte, en Asturias se celebra el Aquasella, un evento de música electrónica que nació alrededor del Descenso del Sella, organizado por la Federación de Piragüismo desde 1930, que se ha convertido ya en una tradición declarada como Fiesta de Interés Turístico Internacional. Tampoco falta a su cita en verano el FIB, el Festival Internacional de Benicàssim, donde tiene lugar más de 100 actuaciones y que se cerró anoche con la actuación estelar de Liam Gallagher, tras desfilar por el escenario Pet Shop Boys o The Killers.

En agosto comienza la época de festivales por excelencia. El Arenal Sound, que tiene lugar en Burriana (Castellón) los primeros días de mes, mezcla música independiente, electrónica y un aire de mestizaje con trap o reggaeton, en unos escenarios sobre la arena de la playa que lo hacen totalmente diferente al resto. Bud Bunny Steve Aoki, Maldita Nerea, Dorian, Lost Frequencies y Crystal Fighters son algunos de los artistas de esta edición. También al lado de la playa, en Benicàssim, se celebra el Rototom Sunsplash, el mayor festival europeo de música reggae. También incluye actividades culturales con clases de meditación, de percusión, de danza africana, capoeira, exposiciones de arte y fotografía e incluso un mercado bio con productores locales.

Los festivales se convierten para muchos en sus vacaciones de verano, en su inversión estival. Este nuevo turismo ha influido también en la actividad de las agencias de viaje, cuyas ventas han crecido un 10%. Este turismo no solo es estatal, entre los extranjeros que eligen España para sus vacaciones, el 18% ya elige estos festivales como destinto, según explica el presidente de la Unión de Agencias de Viajes (UNAV), Carlos Garrido.

Los festivales ponen el foco en una nueva estrategia turística que se centra en la “calidad” de los turistas que realizan un gran desembolso en el propio evento, en tiendas, alojamiento o restaurantes. Este turismo de festivales tiene un importante impacto económico. Así, la industria de la música en vivo en España facturó 269,2 millones de euros en 2017, un 20% más que en el año anterior, con un récord histórico que consolida a España como un destino en las grandes giras de música internacionales, según Fitur. Para elegir el alojamiento, los hostales son una de las opciones preferidas. Pero también se han registrado aumentos de ocupación y de precios en los pisos turísticos, otra de las alternativas elegidas.