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Por una solidaridad autosuficiente

La ONG guipuzcoana Amigos Solidarios ha construido escuelas, letrinas y una unidad pediátrica en diferentes países africanos tratando en todo momento de incentivar la economía local y partir de las propias necesidades de sus habitantes.

Un reportaje de Alex Zubiria - Domingo, 22 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

"¿Me puedes ayudar?". Esta pregunta lanzada por una profesora ugandesa al ingeniero tolosarra Javier Colomo iba a servir, sin que él lo supiera, como origen de la ONG Amigos Solidarios. "En ese momento no pude responder más que un te prometo que lo intentaré, pero cuando volví a casa tras estar tres semanas allí empecé a juntarme con amigos para ver qué podíamos hacer", relata Colomo. Casi siete años después, la organización ha construido escuelas, letrinas y hasta una unidad pediátrica en África, siempre con la máxima de incentivar la economía local y conseguir su autosuficiencia.

Las necesidades de Europa no son siempre aplicables a las prioridades de África. Su cultura y su tradición deben respetarse en cada proyecto que Amigos Solidarios pone en marcha, “siempre terminándolos, nunca dejándolos a medias”. “Es mejor decir desde el principio que no vamos a poder hacer algo, que abandonándolo y generando frustración”, advierte Colomo.

Por este motivo, la organización se reúne con cada aldea que solicita ayuda pidiendo que ordenen en una lista todas sus necesidades. Tras una reflexión y teniendo en cuenta sus limitaciones, la propia ONG selecciona el proyecto. “Hay que tener en cuenta que, aunque todos son una necesidad, solo algunos son una prioridad”, señala el ingeniero.

Amigos Solidarios fue consciente de ello al construir un pozo en una aldea ugandesa. “Las mujeres caminan un buen trecho hasta el río y volvían cargando con el agua. Así que nos pareció una buena idea construirles un pozo”, cuenta Colomo. Sin embargo, las mujeres ni siquiera estrenaron el pozo, y seguían yendo cada mañana al río. “Cuando al final les preguntamos cuál era el motivo, nos dijeron que ir al río les servía para socializar y disponer de un tiempo para ellas fuera de sus familias”, añade.

Otro de los puntos que la ONG tiene en cuenta a la hora de volcarse en un proyecto es incentivar la economía local. Amigos Solidarios nunca trae material o mano de obra de Gipuzkoa, sino que todo ello debe surgir del propio lugar. “Mucha gente, cuando sabe que marcho a algún lugar, me dice que tiene ropa para darme y llevársela a los niños de allí. Jamás la llevo, porque en vez de ayudar, esto hace más daño. Lo que se consigue así es quitarle beneficio a la mujer del pueblo que vende ropa”, explica.

Colomo se muestra escéptico ante la solidaridad que algunos voluntarios dicen tener. “Muchos lo que buscan es una experiencia, no ayudar. Van allí como si fueran a un parque temático. Por eso, siempre les pregunto si estarían dispuestos a viajar sin cámara de fotos”, afirma.

Para el guipuzcoano, los conocidos como elefantes blancos -las infraestructuras a medio construir y abandonadas que se encuentran en el continente africano- son el claro ejemplo de ello. “Nunca debemos prometer algo que no vamos a poder realizar”, recalca tajante.

PROYECTOS

Amigos Solidarios cuenta en la actualidad con 55 socios y ha intervenido en proyectos de Etiopía, Uganda y Kenia en colaboración con otras ONG como Aztivitate y Petits Detalls. La mayoría de los trabajos han sido de construcción de colegios, incluyendo la recomendación de mejoras en la metodología de los profesores. “Pedimos a los maestros que quieran ser voluntarios a comprometerse un tiempo, no vale solo con los tres meses de verano. Lo que queremos es que observen la metodología de allí durante unas semanas y luego vayan dando sus recomendaciones para mejorarla, no implantando una de aquí que no se corresponde con la suya”, indica.

Hasta la fecha, el proyecto más importante que ha llevado a cabo la ONG guipuzcoana es el de la creación de una unidad pediátrica para la atención a la desnutrición infantil en Kenia. Gracias a la implicación del Gobierno keniata, la organización construyó el pasado año, en un plazo de seis meses, esta infraestructura que presta ayuda humanitaria a una población repartida en 200 kilómetros.

La unidad pediátrica se encuentra en la región de Turkana, “una zona complicada y con muchos refugiados” que reclaman tres países: Sudán del Sur, Etiopía y Kenia. “En tan solo un año, hemos amortizado el coste del edificio. Gracias a él, los médicos no tienen que estar desplazándose por la zona, con lo que cuesta ahí la gasolina, y tienen un lugar estable”, explica Colomo, añadiendo que el fin de la unidad pediátrica es que acabe por ser autosuficiente.

“Ya hay un médico permanente y la intención es que puedan ir más. No obstante, la dificultad de encontrar un pediatra en África es muy grande”, indica.

En estos momentos, Amigos Solidarios está construyendo unas letrinas en Uganda. Un proyecto que tiene una gran importancia para el desarrollo social más allá de ser beneficioso para el higiene.

“La menstruación es un tema tabú en África y muchas niñas dejan de ir a la escuela cuando les llega por vergüenza. Con las letrinas, divididas entre hombres y mujeres, las chicas pueden limpiarse en los centros escolares y no abandonar de este modo la educación”, cuenta el ingeniero, retomando una vez más la importancia de ser conscientes de la cultura del lugar antes de tratar de ayudar.

“A veces, parece que tratamos de imponer las que son nuestras necesidades por encima de las que ellos tienen”, concluye.