Mesa de Redacción

Euskera

Por E. Iribarren - Domingo, 22 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Visto desde los ojos de 1968, cuando Euskaltzaindia celebró el famoso congreso de Arantzazu, la unificación del euskera ha sido una historia de éxito, plasmada en la expansión social e intelectual de la lengua, un desarrollo casi milagroso teniendo en cuenta el punto desde el que se partía. Lo cierto es que aquí no ha existido ningún milagro sino la esforzada adhesión de la mayoría de la sociedad vasca para lograr su recuperación. La academia de la lengua celebra este año su centenario en medio de una reflexión sobre la nueva encrucijada en la que se encuentra el euskera, que aumenta sus hablantes pero no tanto su uso;una peligrosa tendencia que hay que corregir. Por fortuna, la situación casi agónica que rodeó el congreso celebrado en el santuario oñatiarra para salvar la división dialectal es una fase superada y hoy los retos son otros. Entre los expertos se oyen y se leen opiniones y reflexiones que ven la botella medio llena o medio vacía, y seguramente ambas tienen razón. Creo que la principal conclusión del camino recorrido de Arantzazu hasta hoy es que, emparedados por dos lenguas de la potencia del español y el francés, la del euskera es una tarea permanente que hay encarar con el optimismo que inoculan la calidad profesional de las nuevas generaciones de científicos, artistas, funcionarios o comunicadores euskaldunes.

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