Arte kritika

Pop americano en Kubo-kutxa Kursaal

Una mujer observa una de las obras de Warhol.

Por Edorta Kortadi - Domingo, 22 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

la Sala Kubo-kutxa Kursaal de Donostia ofrece durante los meses de verano una buena muestra del pop americano a través de la obra gráfica de cinco de sus más cualificados representantes: Warhol, Lichtenstein, Haring, Rauschenberg e Indiana. Movimiento surgido en la década de los 50-60 en el mundo anglo-americano, pronto se extendió a todos los lugares del mundo. Estos artistas rechazaban la supremacía del gesto y de la autoexpresión del expresionismo abstracto, y aprovecharon el caudal de recursos iconográficos y las técnicas utilizados por los medios de comunicación de masas y por el arte comercial con un estilo directo y simple. Se rebelaban contra el gran arte tratando de borrar los límites entre el gran y bajo arte, y banalizaban en parte la cultura consumista a la que parecían criticar.

Serigrafías de Bolsa con lata de sopa Campbell(66), Marilyn (67), Vacas (66), Silla eléctrica(71), Flores (75), así como diversos retratos de personajes (75), componen el espacio dedicado a Warhol.

Litografías e interesantes collages se ofrecen en el espacio dedicado a Rauschenberg: Berlín pasarela (90), y Early egyptian 8 (73), lo mejor de la muestra. Retoma lo mejor del expresionismo abstracto integrándolo en las nuevas propuestas pop.

Serigrafías de Indiana tan conocidas como Love (66), Autorretrato (69) y un muy buen Picasso (75), integrando letras y números, así como dos muy buenos carteles sobre New York Center (68), se presentan en el espacio de este diseñador americano.

De Lichtenstein se exponen varias litografías y carteles dedicados por este creador a las heroínas femeninas, así como Lámpara roja (92), varios interesantes carteles de Jazz(62), y su más conocida Bandera americana (85).

Por último, de Haring, fiel a sus homúnculos y personajes sin rostro, se presenta su crítica serie Suit Apocalipsis (88), en la que mezcla religión-sexo-sociedad de consumo, y su poderoso El hombre de los tres ojos (90).

La exposición resulta interesante y coherente en sus propuestas. Las obras proceden principalmente de dos colecciones importantes del Estado español, y de algún coleccionista particular, pero la muestra hubiera sido más completa ofreciendo algunas obras de carácter mayor, como las existentes en el Guggenheim Bilbao y en otras colecciones particulares existentes en el País Vasco.

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