Con acento europeo

El despertar de Europa

Por Jesús González Mateos - Sábado, 21 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

Que Europa vive a golpe de sobresaltos no es ninguna novedad. Que la capacidad de unión del proyecto de construcción europea se mide siempre al borde del precipicio de su disolución es parte del guion escrito en los últimos 50 años. Pero que ante evidentes ataques a nuestros intereses, gestos, declaraciones y encuentros de los que se declaran enemigos de Europa, los líderes de la UE permanezcan en estado catatónico, es simplemente una inconsciente frivolidad. En los últimos seis meses, la Unión vive ensimismada en los problemas de cada patio interior de sus Estados miembro, sin rumbo claro y sin pulso político para emprender las reformas que se precisan.

EL EJE TRUMP-PUTIN Por si nos cabía alguna duda de las intenciones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para con la Unión Europea, su declaración considerándonos enemigos ha disipado todas las dudas. Una lindeza que se ha producido la misma semana en que se reunía en Helsinki –suelo de la UE– con el presidente ruso, Vladimir Putin. Encuentro tan opaco como los son ambos mandatarios y del que solo se sabe que fue “un buen comienzo”. Y esa es la clave: ¿qué han puesto en marcha ambos mandatarios, qué suerte de nuevo orden mundial están pergeñando, más allá de su escenificación barata de guerra fría pactada? Tanto Trump como Putin están urgidos por la necesidad. El primero políticamente, pues, su mandato camina hacia el ecuador y se le echan encima las decisivas elecciones legislativas en las que se juega su futuro. El ruso por la situación económica de su país, empobrecido por los bajos precios del petróleo y las materias primas. Ambos necesitan una UE débil, si no desaparecida.

MULTILATERALISMO Ante esta apuesta por el regreso al pasado de EEUU y Rusia, la Unión Europea está tratando de desplegar desde la Comisión Europea su estrategia de multilateralismo, que en esencia no es más que adaptarse al mundo globalizado, en la que nuevos actores geoestratégicos tienen posiciones notables. De ahí, el acuerdo comercial con Japón, el acercamiento paulatino a China o las cuantiosas ayudas que se pretenden conceder a los países latinoamericanos. El problema es que ese despliegue diplomático de Mogherini es un paso de pigmeo si no está refrendado por las políticas exteriores de las potencias europeas, sobre todo, de Alemania y Francia. Resulta, pues, fundamental poner en marcha una agenda europea de líderes que visibilice la relación con los nuevos aliados cuanto antes, así como acuerdos concretos que dejen claro a los supuestos “enemigos”, que en el mundo que vivimos existen múltiples alternativas para el comercio y la cooperación.

ES URGENTE DESPERTAR Es razonable que por sorprendente, la opinión pública de los Estados miembros no perciba aún como de alto riesgo la situación internacional. Que tu aliado histórico, el que te ha sacado de dos guerra mundiales y de la amenaza del totalitarismo, pase a ser tu adversario, es difícil de creer. Sin embargo, es preciso que gobiernos, empresas y ciudadanos tomemos conciencia del cambio de paradigma y seamos todos capaces de dar un impulso firme al proyecto de la Unión Europea. Agenda que es tanto interna, de reforma de nuestras instituciones para hacerlas más ágiles, como externa para movernos con la misma celeridad y soltura que lo hacen otros, como los propios Trump y Putin. Todo ello con la mejor de las banderas: la de la defensa de los derechos y libertades y de nuestro medio ambiente, que es lo que realmente está en juego en el planeta. Tenemos argumentos y juntos también fortaleza;ya solo falta que nos lo creamos y nos pongamos a la tarea.