Editorial

Recapitulación necesaria en Catalunya

La sucesión de acontecimientos de los últimos días obliga a recomponer el escenario político y judicial, y anima a una reflexión sobre los pasos que todos los actores deben dar en adelante

Viernes, 20 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Los últimos días han estado plagados de situaciones que están alterando el panorama político y judicial en relación a Catalunya. Hasta el punto de que los parámetros que definían el conflicto político en clave soberanista y la reacción jurídico-política del Gobierno del Estado canalizada a través del Tribunal Supremo se han visto dramáticamente modificados. La decisión del juez Pablo Llarena de retirar las órdenes de detención europeas cursadas a Alemania, Bélgica, Suiza y Escocia contra Carles Puigdemont y los seis consejeros de su gobierno huidos crea un extraño vacío judicial. Llarena no quiere renunciar a procesar a Puigdemont por rebelión ni arriesgarse a que el resto de consejeros sigan el mismo camino. El callejón sin salida de tener encarcelado y acusado de ese delito a parte del Govern independentista y no poder ampliar la acusación al resto porque las justicias de diferentes países europeos no hallen la misma causa delictiva en los argumentos del juez español obliga a recapitular y plantearse la oportunidad del procedimiento en los términos pretendidos. El absurdo limbo judicial en el que quedan los acusados no puede estirarse sin fin. Pueden desplazarse con libertad por el mundo pero no regresar al Estado, único rincón del planeta donde pueden ser detenidos y juzgados por rebelión. Más allá de la independencia del juez instructor, los órganos de gobierno de la judicatura deben establecer un mínimo de sentido común que restituya la credibilidad al sistema judicial español y no hacerlo aparecer ante el mundo como una estructura poco fiable que utiliza a capricho los mecanismos de colaboración judicial internacional con la intención de que sean un trágala de los magistrados que deben poner su firma al pie de una orden de extradición. Igualmente, el desgarro que está viviendo el soberanismo catalán debería llevar a replantearse sus propios parámetros de acción. La mayoría que sustenta sus impulsos políticos era una mayoría de cohesión. El cambio de equilibrios entre las fuerzas que componen el cuerpo político del procés puede acarrear a su vez modificaciones en el cuerpo social que lo sustenta. El desencuentro de ERC y JxCat y el de esta estructura construida por Puigdemont en torno a su persona respecto del partido que le aupó -el PDeCAT- no es sustento ya para la adopción de medidas radicales.

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