El oscuro deseo de Eloy de la Iglesia

Pedro Usabiaga, Ana Abalde y Ander Aizpurua posan, ayer, en el espacio dedicando a un gran grafiti sobre el cine quinqui de la muestra 'Eloy de la Iglesia. Oscuro objeto de deseo'.
Al fondo, Carmen Sevilla en una escena de 'Nadie oyó gritar', un filme hecho por encargo.
Una fotografía de José Luis Manzano, protagonista de 'El pico', destaca en la sala Artegunea.

La sala Artegunea de Tabakalera expone, desde ayer y hasta noviembre, una revisión cronológica de la obra del cineasta zarauztarra a través de 150 fotografías y mediante la reinterpretación de artistas contemporáneos.

Harri Fernández / Fotografía: Ruben Plaza - Viernes, 20 de Julio de 2018 - Actualizado a las 09:33h.

"En el mundo de lo políticamente correcto de hoy en día sería imposible la mitad del cine de Eloy de la Iglesia". Así lo consideró el fotógrafo Pedro Usabiaga, comisario de la exposición Eloy de la Iglesia. Oscuro objeto de deseo, que se puede ver desde ayer en la sala Kutxa Kultur Artegunea de Tabakalera. Usabiaga, acompañado por el director general de Kutxa, Ander Aizpurua, y por la directora de la sala, Ana Abalde, hizo una visita previa a la prensa de esta muestra que durará hasta noviembre, la primera que Artegunea dedica a un cineasta y la primera que hace un repaso integral de la obra del director zarauztarra, siempre "vinculada a la polémica y rompiendo los tabúes".

Fue el "cronista de los mundos oscuros": la marginalidad, las drogas, la homosexualidad en una sociedad conservadora, los delincuentes y criminales... Los responsables de la exhibición comentaron que la exposición tiene hoy más sentido que nunca dado que las cuestiones que De la Iglesia abordó siguen teniendo "vigencia".

Eloy de la Iglesia. Oscuro objeto de deseo está compuesta por 150 fotografías, muchas de ellas inéditas, que recorren de forma cronológica toda la obra del autor las fotos provienen de colecciones particulares o de archivos como la Filmoteca Nacional o la Vasca.

La muestra recorre sus comienzos en la televisión a mediados de la década de los 60 en el programa Nuestro amigo el libro, pasando por su primer largo Fantasía... 3, y por las obras más conocidas del cine quinqui hasta su último filme del año 2003, Los novios búlgaros. "Es a partir de su segunda película, Algo amargo en la boca, cuando choca frontalmente con la censura del franquismo, que le obliga a cambiar la película", relató el comisario, quien añadió que hasta el año 1978 De la Iglesia luchó contra la censura con películas que fueron "absolutamente masacradas".

Es el caso de La semana del asesino de 1972, en la que el zarauztarra narró los pasos de un criminal durante siete días. La exposición de Tabakalera muestra fotografías inéditas, extraídas de la colección privada del cineasta Jesús Franco, y que se encontraban en un sobre junto a una carta que Eloy de la Iglesia dirigió a la censura para que le levantasen el embargo, que finalmente duró un año, y que obligó a este filme a estrenarse con el siguiente: Nadie oyó gritar (1973). Otro posterior, Juego de amor prohibido, de 1975, protagonizado por Amparo Muñoz y Patxi Andion, y estrenado tras la muerte del dictador, sufrió hasta 62 cortes.

Durante la Transición, el director abordó temas que habían sido tabú hasta la fecha, como la frustración de una mujer con su matrimonio en un filme con tintes "feministas y zoofílicos" protagonizado por Ana Belén y titulado La criatura (1977), o la homosexualidad de un hombre casado militante del Partido Comunista que va a acceder a la Asamblea de Madrid a través de El diputado (1978).

En la década de los 80, por su parte, trató temas como las drogas, que le harían rodar sus filmes más conocidos como el díptico de El pico y otras obras del cine quinqui. "A principio de los 80 comenzó a coquetear con las drogas, cosa que le hace abandonar el cine en el año 86", tras rodar La estanquera de Vallecas.

Cuando el Zinemaldia, con Diego Galán a la cabeza, programó un ciclo sobre su obra y le rindió homenaje en 1996, Eloy de la Iglesia sintió el impulso necesario para "terminar de salir de ese bache que estaba pasando" y decidió volverse a poner tras las cámaras para hacer una versión de Calígula, de Albert Camus, para Estudio 1. Ya en 2003 rueda el que será último trabajo, Los novios búlgaros, antes de morir en 2006 en Madrid.

Abertzale y Guardia Civil Como curiosidad, Eloy de la Iglesia. Oscuro objeto de deseo exhibe el guion de la película Galopa y corta el viento, escrito por Gonzalo Goikoetxea, un filme que casaba muy bien con el espíritu de polemista del director. El zarauztarra quería rodar la historia de amor entre un abertzale y un guardia civil, trabajo que nunca llegó a realizarse.

Es más, junto al libreto se muestra la reproducción de la portada del diario Egin en la que esta propuesta cinematográfica fue motivo de primera plana. "Eloy de la Iglesia quiere rodar una historia de amor entre un aber-tzale y un guardia civil", dijo el titular del ya desparecido medio.

Visión desde hoyAdemás de la revisión cronológica del cineasta, Artegunea también ha dedicado varios espacios a artistas que desde el punto de vista actual han revisitado la filmografía del director.

Es el caso del artista plástico baionatarra Baptiste Pauthe, que ha creado un gran graffiti en la planta baja de Artegunea, inspirado por las películas El pico y su secuela.

También se incluyen cinco collages compuestos por el director de cine francés y artista plástico Quentin Valois. Dos abordan la violencia en el cine de De la Iglesia, dos hablan de sexo y uno sobre la droga. Los diseños parten de un fondo de alguna de las películas en los que va superponiendo otros elementos también extraidos de su filmografía.

Por su parte, Itziar Orbegozo y Tamara García han realizado un audiovisual en el que revisitan los primeros filmes del artista desde un prisma femenino y actual, mientras que la exposición se completa con una serie de fotografías de Jorge Fuembuena del documental Quinqui Stars, dirigido por Juan Vicente Córdoba, y que aborda el periodo, los oscuros deseos y las consecuencias de aquel tiempo que a Eloy de la Iglesia tan profundamente le interesó y vivió.

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