Mogherini

La UE advierte de “serias consecuencias” a Israel por acabar con aldeas palestinas

Mogherini pide a los líderes israelíes que “reconsideren” la demolición de Khan al Ahmar

M. G. Zornoza/Aquí Europa - Jueves, 19 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:01h.

Bruselas - Khan al Ahmar se ha erigido como símbolo en Cisjordania por su colegio. Construido con neumáticos y en pie de 2009 como resistencia a la ocupación israelí. El poblado de apenas 650 personas recibe financiación de la UE. Y sobre él pesa una orden de demolición que se ha pospuesto para el próximo 15 de agosto, pero que todo apunta se llevará finalmente a cabo tras la rúbrica del Tribunal Supremo israelí que alega que supone una amenaza para los colonos.

“Khan al Ahmar está ubicado en un lugar sensible del Área C, de importancia estratégica para contigüidad de un futuro Estado palestino. Su demolición junto a los planes de nuevos asentamientos en esta área, ilegales según el Derecho Internacional, supondría una gran amenaza para la viabilidad de la solución de los dos Estados y socavaría el proceso de paz”, afirmó ayer Federica Mogherini, Alta Representante de Exteriores de la UE, a través de un comunicado.

Según la Oficina de Ayuda Humanitaria de la UE (ECHO, por sus siglas en inglés), en 2016 Israel demolió 260 colegios repartidos por la Cisjordania ocupada. Más de la mitad de ellos recibían financiación comunitaria. “La UE subraya que las consecuencias de la demolición de esta comunidad y el desplazamiento de sus residentes, incluyendo niños, sin su voluntad serán muy serias”. Todos los residentes de Khan al Ahmar refugiados desde 1948, la “nakba” (desastre) para unos;el nacimiento del Estado de Israel para los otros. En la guerra que se desató, las fuerzas israelíes obligaron a esta comunidad beduina que habitaba las tierras colindantes al desierto del Négev a desplazarse.

La relación de la UE e Israel es controvertida. El bloque comunitario es el principal socio comercial de Tel Aviv y mantienen un vínculo estrecho en torno a la seguridad o la innovación. Desde el punto de vista moral, es más complicado. El Gobierno ultra conservador que abandera el primer ministro Benjamín Netanyahu, arropado por el presidente estadounidense Donald Trump, critica con frecuencia a la UE por inmiscuirse en sus asuntos con los palestinos y lo considera un dolor de cabeza. Por su parte, la Unión insiste en la necesidad de retomar el diálogo de paz con el objetivo de consensuar los dos Estados con la capital compartida en Jerusalén.

Así, la jefa de la diplomacia europeas pidió a las autoridades israelíes que “reconsideren” su decisión de acabar con Khan al Ahmar y que permita el acceso de ayuda humanitaria a las localidades palestinas que la necesitan “en línea con las obligaciones del Derecho Internacional como potencia ocupante que es”.