Ese mundo nuestro

Los tártaros del Tartaristán

Por Valentín Popescu - Miércoles, 18 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

A los ciudadanos de etnia turca en Rusia los llaman tártaros, representan aproximadamente el 5% de toda la población (constituyen la mayor minoría del país), incluso cuentan con una república autónoma -la del Tartaristán, a medio camino entre Moscú y el Kazakstán-… ¡y son discriminados por el Kremlin especialmente en su propia República!

La discriminación actual es cultural;una disputa sobre la enseñanza del turco local en las escuelas públicas. Pero en realidad se trata de una lucha de autoridad entre el Gobierno centralista de Putin y los pinitos nacionalistas de las etnias no rusas de la Federación.

Esa discriminación duele en el Tartaristán quizá más que en ningún otro núcleo de alto porcentaje de población no rusa porque llueve sobre mojado. Los pueblos de la estepa asiática han invadido repetidas veces a lo largo de la Historia la Rusia Europea (la ocupación más larga y conocida fue la de la Horda de Oro, la de los mongoles herederos de Gengis Khan) y ha dejado una fuerte impronta cultural y política.

Con la aparición de Iván el Terrible en el siglo XVI comenzó el resurgir político de los rusos y la persecución de los invasores asiáticos. Así, Iván echó a los tártaros de Kazán, la capital del Tartaristán, al conquistarla en 1552 y la repoblación turcófona no tuvo mayor importancia hasta el pasado siglo, cuando la mitad de los 7,6 millones de habitantes de la república ya eran tártaros musulmanes, no pasando los rusos del 40%. Esta conducta se ha repetido varias veces a lo largo de la Historia, siendo el episodio más cruel la expatriación de los tártaros de Crimea decretada por Stalin;y la más reciente, las restricciones que les impone ahora Moscú a los turcófonos de Crimea.

La desaparición de la URSS permitió a finales de los 90 un resurgir de las conciencias nacionales en el territorio exsoviético y la promoción de las lenguas minoritarias. Inevitablemente, el movimiento despertó recelos en Moscú que teme que al amparo del nacionalismo idiomático/cultural surja también el separatismo. Y como en algunas escuelas públicas del Tartaristán se contravino la ley federal sobre el reparto del número de clases destinado a cada idioma y se otorgaron más horas a la parla local que al ruso, Moscú reaccionó con sanciones económicas y suspensiones de profesores y clases. Naturalmente, también hay intereses económicos en juego.

En el Tartaristán existen yacimientos de hidrocarburos y el reparto de la riqueza que generan es muy discutido. No es que en el Gobierno de Kazán sea más corrupto que el de otras administraciones públicas de la Federación Rusa, pero como la mayor parte de los altos cargos los ocupan turcófonos, la minoría rusa se cree discriminada y clama contra la “etnocracia” que -según ellos- gobierna, administra y discrimina en la República Autónoma.

Secciones