Niega haber matado a la primera mujer policía asesinada por ETA

Ángel Telleria, ayer ante la Audiencia Nacional. (Foto: Efe)

Telleria reconoce que colaboró con la organización, pero sin delitos de sangre

Martes, 17 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Donostia - Ángel Telleria negó ayer durante el juicio que acoge la Audiencia Nacional en su contra cualquier implicación con el asesinato de la inspectora de Policía Josefa García en Zarautz el 16 de junio de 1981 asegurando que “no tuvo nada que ver” con los hechos y que le encontraron en el lugar “de casualidad”. El acusado hizo uso del turno último de palabra para negar su implicación en el asesinato de la policía, la primera mujer policía asesinada por la organización armada en acto de servicio, que se produjo durante un registro por parte de agentes de la Policía en unos apartamentos en los que se escondían tres liberados de ETA, entre ellos Telleria, que fue detenido en febrero de 2017 en México en virtud de una orden dictada por España.

La Fiscalía elevó a definitiva su petición de 49 años de prisión por los delitos de asesinato en concurso ideal con delito de atentado y depósito de armas, y una indemnización de 100.000 euros a cada uno de los padres de la víctima. Por contra, el letrado de la defensa, Aiert Larrarte, pidió la absolución de su cliente por prescripción de los hechos al haber transcurrido 20 años desde que fuera declarado en rebeldía.

A tiros y con granadas Los agentes de Policía que participaron en el operativo y que ayer declararon como testigos y peritos explicaron que Telleria se encontraba en el interior del apartamento con los también miembros de ETA Miguel Ángel Goikoetxea, alias Txapela, ya fallecido, y José Luis Eziolaza, alias Diente Puto, en el momento de los hechos. De acuerdo con el relato de uno de los agentes policiales, se trasladó un operativo de seis policías a este domicilio ante el chivatazo de otras dos miembros de ETA de que estaba acogiendo a liberados de la organización. Una vez allí, los agentes subieron al piso en ascensor pero la inspectora fallecida decidió hacerlo por las escaleras. Fue en el primer descansillo cuando se topó con los tres miembros del comando que, en su huida, le dispararon en la cabeza con dos subfusiles.

Otro de los agentes explicó que los miembros de ETA continuaron disparando e incluso llegaron a lanzar un par de granadas, que hicieron explosión y que les obligó a meterse en los soportales. Fue entonces cuando los acusados aprovecharon para huir y ser acogidos en casa del histórico miembro de ETA Juan María Tapia. Este último declaró que no recordaba muy bien los hechos por el tiempo transcurrido y que no les conocía de nada. Sí aseguró que su primera declaración en comisaría y su ratificación posterior en el juzgado las hizo “obligado y bajo torturas” y que incluso le rompieron dos costillas. - E. Press

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