Dos errores dan al traste con el nuevo Consejo de RTVE

La Mesa del Congreso procede al recuento de votos tras los dos errores no intencionados. (Foto: Efe)

El fallo en la votación definitiva de dos diputados tumba todo el proceso
El Gobierno debe designar ahora a un administrador único que también tendrá que ser elegido por el Congreso

Carlos C. Borra - Martes, 17 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

Donostia - La anhelada renovación de la dirección de RTVE estaba cimentada en un equilibrio muy medido. En primer lugar, por el acuerdo alcanzado por el PSOE, Unidos Podemos y PNV sobre los diez integrantes del nuevo Consejo de Administración, incluyendo a su presidente. También por la exigua mayoría parlamentaria del Gobierno de Pedro Sánchez en el Congreso, que ayer se demostró insuficiente. El error de dos diputados, al parecer de las propias filas socialistas, en la votación durante el Pleno definitivo para sacar adelante esta renovación acabó por echar abajo todo el proceso. El Ejecutivo deberá proponer ahora un administrador único para llevar las riendas del ente público, cuyo nombramiento tendrá que ser ratificado por el mismo juego de mayorías en la Cámara Baja.

Tras la elección el pasado día 4 de los seis miembros del Consejo que correspondían al Congreso, restaban los cuatro del Senado. Una vez que en la Cámara Alta no se alcanzó la mayoría necesaria para ello, la decisión recayó ayer en el Congreso en la que debía ser la votación crucial de este proceso. Los grupos parlamentarios que apoyaban esta candidatura contaban con recabar 179 votos, tres más de los necesarios (del PSOE, Unidos Podemos, PNV, ERC, PDeCAT, Compromís, Nueva Canarias y Coalición Canaria).

Sin embargo, a la sesión plenaria faltaron dos diputados, Jordi Xuclà (PDeCAT) y Ana Surra (ERC), y otros dos se equivocaron, por lo que los consejeros propuestos solo recibieron 175 votos a favor, quedándose a uno de la mayoría absoluta necesaria. Los grupos minoritarios y la formación morada se apresuraron a asegurar que el error no partió de sus filas, mientras que la portavoz socialista en el hemiciclo, Adriana Lastra, lamentó lo que definió como un “error humano que todos lamentamos”.

En el Pleno de ayer había previstas dos votaciones, la primera para nombrar a los cuatros consejeros y una segunda para designar al nuevo presidente de RTVE. El error se produjo en la primera votación porque dos diputados introdujeron en la urna la papeleta con el nombre del candidato a presidente, Tomás Fernando Flores, en lugar de la que contenía la lista de los consejeros. Ello llevó a que las candidaturas de Ana Isabel Cerrada, Fernando López Agudín, Josep-Lluis Micó y Juan Tortosa no alcanzara los 176 diputados que suponen la mayoría absoluta del Congreso.

La segunda votación estaba supeditada a que la primera se resolviera con éxito, ya que el presidente de la Corporación debe formar parte del Consejo de Administración. Al no poderse completar el nombramiento de los diez consejeros, ya no había lugar a una segunda para elegir al presidente. El Gobierno tendrá que proponer ahora un administrador único para dirigir RTVE de forma transitoria, tal y como recoge el real decreto aprobado en junio por Moncloa para renovar la dirección de RTVE de forma urgente.

Pese a que desde las filas del PSOE y Unidos Podemos se avanzó su intención de consultar con los servicios jurídicos para repetir la votación, al tratarse de dos errores no intencionados, Adriana Lastra admitió que desde la Presidencia del Congreso ya le comunicaron que “no ven” la celebración de una segunda votación para elegir a los cuatro consejeros restantes. Tanto el PP como Ciudadanos, que en todo momento se opusieron al decreto, criticaron con dureza la situación creada. El popular Ramón Moreno denunció que este procedimiento ha costado “más de un millón de euros” y calificó el “decretazo” de RTVE como “el más colosal monumento al disparate”. El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera, denunció que “el PSOE le ha hecho tanto daño a la tele pública en seis semanas como el PP en siete años” y censuró la debilidad parlamentaria del Ejecutivo.

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