Sonia Carrasco Investigadora, autora de la tesis ‘Pobreza y exclusión desde la perspectiva de género’

“Las políticas contra la pobreza no solucionan la situación de las mujeres”

Sonia Carrasco, investigadora, autora de la tesis 'Pobreza y exclusión desde la perspectiva de género'( Fotografía de José Mari Martínez)

Sonia Carrasco propone que “se aplique una mirada feminista” a la realidad de las mujeres que sufren pobreza, carecen de apoyos y luchan por sobrevivir

Una entrevista de B. Sotillo Fotografía José Mari Martínez - Lunes, 16 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

DONOSTIA– Durante su investigación para la tesis doctoral, Sonia Carrasco ha detectado muchas carencias estadísticas y de estudios que analicen cómo afectan a las mujeres la exclusión social y la pobreza. Ha comprobado que, aunque se recojan datos diferenciados por género, luego esas distinciones no se reflejan en los análisis estadísticos, lo que impide que se haga un diagnóstico real de la situación de las mujeres en exclusión. 

¿La desigualdad persiste dentro de la exclusión?

–Las medidas y las leyes que tratan de luchar contra la exclusión y la pobreza son generales, no tienen en cuenta que las mujeres partimos de una situación diferente y necesitamos soluciones específicas. Las mujeres no aparecen en las normativas de manera diferenciada porque las estadísticas y encuestas oficiales no reflejan la desigualdad. Se sabe que las mujeres estamos peor en pobreza, en exclusión y en diferentes indicadores, pero si no se analiza por qué pasa esto y te quedas en el dato, se seguirán haciendo las mismas políticas y programas que claramente no solucionan los problemas de las mujeres.

¿En qué se traduce esta situación?

–Las mujeres con las que hablé me comentaban que uno de los problemas que tienen, sobre todo las que están solas con hijos, es que la única manera de salir adelante es a través de la RGI o prestaciones sociales, porque para muchas es complicado acceder al mercado de trabajo por falta de formación y de tiempo real ya que no tienen con quién dejar a los hijos. Muchas me decían que están solas, no tienen apoyo, que no saben qué hacer con sus hijos y, aunque gracias a la prestación pueden vivir, cobrar la RGI les exige aceptar ofertas de trabajo o estar activadas para cursos. Si no tienen a nadie con quien dejar a los hijos y no aceptan un trabajo o un curso, se arriesgan a que les retiren la prestación.

Los datos dicen que los hogares monoparentales con una mujer al frente tienen los índices más altos de riesgo de exclusión.

–Sí, pero el sistema no está preparado para darles respuesta y las posibles soluciones a su situación a menudo tienen consecuencias indeseadas. Eso ocurre porque no se aplica la perspectiva de género en las normas y no es lo mismo hacer una ley para un hombre que para una mujer, porque tenemos responsabilidades, intereses y necesidades distintas.

¿Cómo fue su proceso de investigación?

–Quise analizar las causas por las que las mujeres están en situación de exclusión. A la hora de buscar información y bibliografía encontré mucha sobre las causas de la desigualdad en el País Vasco pero muy poca sobre mujeres en situación de exclusión, que son como las últimas de las últimas. Quería visibilizar la realidad de estas mujeres y me he encontrado con que no son una o dos, sino que hay bastantes en esta situación.

¿Preguntó sobre su proceso a las propias mujeres?

–Creé grupos con mujeres en distintas situaciones con las que contacté a través de las entidades sociales que las atienden. En total hablé durante horas con 127 mujeres y también hice seis entrevistas personales para profundizar un poco más en las causas de la exclusión.

¿Y las mujeres hablaban de su situación?

–Las mujeres, cuando están con mujeres y en un clima de confianza y respeto, hablan, incluso teniendo una grabadora delante. Además, para ellas los grupos focales que formamos resultaron muy positivos y preguntaban si iban a seguir.

¿Les venía bien hablar?

–He visto que estas mujeres necesitan muchísimo apoyo psicológico, no psiquiátrico, que también, pero no solo. Esa es una de las cosas que me comentaban: Es que me dan pastillas y pastillas pero nadie me escucha. Tienen una gran necesidad de contar, de hablar, porque nadie las escucha, nadie se preocupa por su estado. Ellas necesitan ser escuchadas, por eso estos grupos han sido una gran terapia y un gran apoyo. Muchas siguen reuniéndose todavía.

Tenía que ser muy duro escuchar la historia de la vida de estas mujeres.

–Yo salía fatal de estos grupos y no solo eso, sino que luego en mi casa transcribía todo lo que se había dicho y era terrible. Era escucharlas otra vez. Fueron nueve grupos más seis entrevistas personales, todo transcrito y analizado, la verdad es que afecta muchísimo. Son realidades muy duras y te preguntas cómo es posible que aquí, en el País Vasco, se estén dando estas cosas, cómo es posible que haya mujeres en esta situación. Es una realidad invisibilizada, totalmente oculta y yo solo he raspado un poco.

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