Llarena decide el futuro de la causa contra el referéndum

El juez del Supremo debe decantarse en las próximas horas por aceptar el varapalo alemán y que se juzgue a Puigdemont solo por malversación, retirar la euroorden o recurrir al TJUE

Míriam Vázquez - Lunes, 16 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

dOnostia - El juez del Tribunal Supremo Pablo Llarena tiene en sus manos el futuro de la causa contra el proceso soberanista y el referéndum de independencia del 1 de octubre. En las próximas horas (hoy mismo, según apuntan algunos pronósticos) hará pública su respuesta al varapalo de Alemania, que ha aceptado la entrega del expresident Puigdemont al Estado español únicamente por un delito de malversación, y no de rebelión. Alemania cree que no se ha producido una violencia suficiente como para doblegar al Estado, y solo ve incidentes aislados. Llarena tiene ante sí tres opciones, y ninguna de ellas está exenta de riesgos para él mismo. La decisión que tome condicionará las penas que se exijan a todos los líderes del procés, su eventual puesta en libertad condicional, y también la buena marcha del deshielo político entre los gobiernos español y catalán.

retirar la euroorden Ninguna de las opciones favoritas de Llarena pasa por aceptar la extradición por un delito menor. Podría retirar la euroorden, o recurrir la decisión alemana ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Con la retirada de la euroorden, Llarena trataría de evitar que Puigdemont sea juzgado en Madrid únicamente por malversación y no por rebelión. Juzgarlo por un delito menor abriría la puerta a que quedara en libertad condicional (aunque en su caso es más difícil por el riesgo de fuga), se presentara otra vez a una sesión de investidura, y la Fiscalía pidiera rebajar las penas del resto de acusados para no quebrar el principio de igualdad y porque sería un contrasentido juzgar a los subordinados de Puigdemont por delitos más graves. Llarena quiere evitarlo.

Sin embargo, retirar la euroorden supondría dejar a Puigdemont libre por Alemania, y renunciar a juzgar al principal responsable del referéndum. Podría evitar la acción judicial toda su vida. Llarena se puede agarrar al clavo ardiendo de que Puigdemont podría salir de Alemania y ese movimiento le daría la oportunidad de reactivar la euroorden para probar suerte en otro país, pero es un escenario muy incierto. De hecho, Puigdemont ya estuvo antes en Bélgica y Llarena también retiró la euroorden. En cualquier caso, este escenario tampoco es el ideal para Puigdemont porque, a pesar de que quedara en libertad en Alemania, la orden de detención que pesa sobre él en cuanto aterrice en el Estado español sigue vigente. No podría volver a Catalunya en veinte años, hasta que prescriba el delito de rebelión.

recurso La vía del Tribunal de Justicia de la Unión Europea, por su parte, haría a Llarena ganar tiempo y exprimir todas las vías para imputar el delito de rebelión. El juez trataría de hacer ver a Europa que el tribunal de Schleswig-Holstein no siguió el procedimiento de la euroorden porque, a su juicio, entró en el fondo del asunto al analizar si pudo haber o no delito de rebelión. Llarena cree que tendría que haberse limitado a comprobar si en Alemania existe un delito equivalente. El juez se expondría a un nuevo varapalo europeo. Si el tribunal no le da la razón, volvería a la casilla de salida para decidir si retira la euroorden o si acepta la entrega en los términos decididos por Alemania.

asumir el revés alemán La tercera alternativa pasaría por aceptar ya el varapalo. Llarena está de retirada en este proceso porque solo ha ejercido como juez instructor, y no se encargará del juicio que se celebre a partir de ahora ni de la sentencia condenatoria, lo que puede facilitar su rectificación. Aceptar la extradición supondría juzgar a Puigdemont solo por malversación, que como máximo implica doce años de cárcel. Daría lugar a la contradicción de que el resto de encausados por rebelión que están presos en el Estado (como el exvicepresident Junqueras;los exconsellers Turull, Rull y Romeva;o los líderes sociales del independentismo, Jordi Sànchez y Jordi Cuixart) podrían ser juzgados por delitos más graves que su superior. Siempre cabría la posibilidad de que el tribunal condenase al expresident por malversación y que, una vez saliera de la cárcel, volviera a procesarlo por rebelión. Para ello, tendría que aguantar 41 días en libertad sin mudarse a otro país.

rebaja fiscal Teniendo en cuenta que se especula con una rebaja de la acusación por parte de la Fiscalía en consonancia con el deshielo de Sánchez, la extradición solo por malversación pone la alfombra roja al Ministerio Público para retirar el delito de rebelión a todos los acusados. Los abogados de nueve presos van a pedir esta semana al Supremo la libertad provisional, y quieren que la Fiscalía no los acuse por rebelión. Puede ser determinante la posición del Gobierno español, que se toma con filosofía la decisión alemana, quizás consciente de que puede facilitar el deshielo con el Govern. Nada apunta a que la Fiscalía vaya a pedir que se retire la euroorden. El ministro de Exteriores, Josep Borrell, aseguró ayer que su gobierno “no puede intervenir” porque es un asunto entre jueces.

intervenir en conflictos políticos