Mundial

Francia conquista el mundo

La plantilla de la selección francesa celebra la consecución del título bajo la lluvia, tras recibir el trofeo el capitán Hugo Lloris.
El presidente francés, Emmanuel Macron, celebra un gol.
Kylian Mbappe, con el trofeo.
Pasillo de los campeones a la selección croata.
Los jugadores de la selección gala levantan la Copa del Mundo en el estadio Luzhniki de Moscú

la selección gala se impone a croacia en el estadio de Luzhniki (4-2) y se hace con su segundo título mundialista, 20 años después del que logró en su país en 1998

Lunes, 16 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:02h.

moscú - Veinte años después de lograrlo en su templo de Saint Denis, con Didier Deschamps como capitán y con Zinedine Zidane de gran figura, Francia impuso ante Croacia la ley del más fuerte para convertirse por segunda vez en su historia en campeona del mundo, esta vez en Moscú.

El coliseo del Luzhniki fue el magno escenario de un cambio de orden, quizá de estilo tras el buen gusto del juego combinativo de España en 2010 y de Alemania en Brasil 2014. En la Eurocopa 2016 Portugal le superó con esta misma medicina.

Francia lideró un modo que apuesta más por la firmeza defensiva, por el orden, el equilibrio, el aprovechamiento al máximo del balón parado y el vértigo de ese joven descarado que se llama Kylian Mbappe junto al principito Antoine Griezmann, convertido en nuevo rey. Ya ha logrado lo que otros grandes astros como Leo Messi, Cristiano Ronaldo y Neymar no han conseguido.

Croacia no decepcionó. Jugó sus armas con todo lo que el corazón le dio tras el gran desgaste acumulado, pero un tanto en propia meta y un gol de penalti señalado a través del VAR dinamitaron su moral. Pero con el tercer tanto, premio al buen trabajo de Paul Pogba, se vino abajo.

Didier Deschamps cumplió con lo previsto. Formó con el once de gala, el esperado, el que tan buenos réditos le ha dado a lo largo del torneo. El del músculo en la medular, el vértigo de Mbappe, la calidad de Griezmann, el trabajo de Giroud y la firmeza atrás.

Zlatko Dalic también apostó por su equipo titular después de que en las últimas horas se hubiera especulado con la baja de algunos de los héroes, principalmente la de Ivan Perisic.

No necesitaban los bleus ser dominadores del partido. Lo único que precisaban era ese balón cerca del área de Danijel Subasic. Aún siendo aparentemente inferiores lo encontraron, como en anteriores partidos. Griezmann botó la falta y un toque desafortunado de Mandzukic se metió el primer autogol en la historia de las finales y adelantó a Francia.

Croacia está sobrada de orgullo y corazón. Pero también de calidad. Aunque pareció acusar el mazazo tardó tan solo diez minutos en devolver el golpe. Otra falta, botada hacia la derecha por Modric, toque de cabeza hacia dentro del área, Vida bajó el balón hacia atrás y Perisic hizo el resto con un disparo cruzado.

Para su desgracia, Francia rápidamente encontró un saque de esquina. Griezmann lo botó y el propio Perisic desvió de nuevo a córner. Los franceses reclamaron mano mientras Pitana daba continuidad al choque inicialmente. En cambio, desde el VAR le avisaron que algo había ocurrido. El colegiado argentino atendió la situación y acabó por decretar pena máxima, la primera en una final en la historia del videoarbitraje. El delantero del Atlético de Madrid no lo desaprovechó ante Subasic.

Sin hacer nada extraordinario, Francia volvía a tomar la delantera y castigaba a una Croacia que asumía como podía el nuevo directo a la línea de flotación y que aún así aún soñaba, pero una intervención de Lloris a un tiro de Rebic le impedía hacerlo con fundamento. Otra cabalgada del jugador de Mbappe acabó con gol de Pogba (m.59). Croacia estaba al borde del abismo y Mbappe lo aprovechó de inmediato con otro latigazo. 4-1 con más ve veinte minutos por delante. La final estaba decantada mucho antes de lo esperado.

Pero un clamoroso error de Hugo Lloris ante Mandzukic, que nunca perdona una carrera y un intento de presión, permitió al delantero del Juventus dar una mínima luz de esperanza al cuadro balcánico, y restar tranquilidad a Francia, sabedora que Croacia, que estuvo cerca de la eliminación en la previa y sufrió como el que más en esta Copa del Mundo, acaba volviendo siempre. Esa fe inquebrantable es la que mantuvo vivo el partido hasta el final. Croacia, en un día ni mucho menos brillante de sus grandes motores futbolísticos, Modric y Rakitic, no se rindió nunca. El conjunto ajedrezado cayó, pero lo hizo haciendo historia, en un gran torneo.

Lo de Francia tiene mucho mérito. Lo ha demostrado en todo el torneo. Deschamps, que se une al grupo de Mario Zagallo y Franz Beckenbauer como únicos que se han proclamado campeones mundiales como jugadores y entrenadores, ha sabido recomponer la figura de un conjunto armado, un bloque sólido con esas dosis de gran calidad y eficacia que son imprescindibles para hacer algo tan grande como ganar un Mundial. - Efe

El árbitro

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