Mendia acusa a PNV y Bildu de buscar más derechos para los “nacionales” vascos

La líder del PSE, Idoia Mendia, con Alfonso Gil e Iñaki Arriola a sus espaldas, en Bilbao. (Foto: Efe)

Dice que sus bases para el nuevo estatus traerán “conflicto y victimismo”

Míriam Vázquez - Domingo, 15 de Julio de 2018 - Actualizado a las 06:03h.

DONOSTIA - Los socialistas vascos volvieron a centrar ayer uno de sus actos públicos en las bases del nuevo estatus de autogobierno que han pactado PNV y EH Bildu, para escenificar su desmarque absoluto de esa propuesta. Más allá de reivindicar como condición previa una reforma de la Constitución española para asumir nuevas competencias y blindar el autogobierno, la líder del PSE, Idoia Mendia, buscó el desgaste de la propuesta agitando el fantasma de los ciudadanos de segunda y viendo intereses espurios en el concepto de la nacionalidad vasca, que a su juicio busca privar de derechos a quienes solo se reconozcan como españoles. En la conmemoración del 132 aniversario de la primera agrupación socialista de Bilbao, Mendia recuperó el discurso de los ciudadanos de segunda y dejó ver que esa denuncia va a ser uno de los principales argumentos del PSE. Recordó a los mayores que llegaron desde otros puntos del Estado para buscar trabajo y dijo que ellos “saben bien lo que supone esa distinción”. “Se nos plantea que en el futuro de la Euskadi que algunos sueñan va a haber distintas categorías ciudadanas. Todos tendríamos los mismos derechos sociales, pero se reservan establecer otros derechos para los llamados nacionales”, aseguró.

PNV y EH Bildu quieren impulsar la nacionalidad vasca. Es un concepto con carga ideológica y emocional, pero no es el que condiciona el acceso a los servicios públicos o las ayudas sociales, que estarán a disposición de todos los ciudadanos con independencia de su nacionalidad. Los jeltzales y la coalición abertzale han hecho esta aclaración de manera pública y expresa, y en varias ocasiones. También aparece por escrito en su propuesta. Los socialistas han ido introduciendo matices en su discurso al constatar que está fuera de toda duda el acceso a los servicios sociales. En ese sentido, Mendia aventuró hace unos días que el recorte vendrá por el lado de los derechos políticos, y rescató unas declaraciones de Xabier Arzalluz para asegurar que los españoles serán en la comunidad autónoma “como alemanes en Mallorca”. La secretaria general del PSE no habló ayer de los derechos políticos, pero sí elucubró con que los “nacionales” vascos tendrán derechos adicionales.

“Los socialistas no vamos a pedir nunca a los nacionalistas que dejen de serlo. Pero no vamos a aceptar nunca que nos obliguen a asumir su visión uniformizadora. Nosotros reivindicamos el país que tenemos. Y lo que tenemos es un país plural de sentimientos, mestizo de piel, diverso en religiones”, dijo. Al margen de la nacionalidad vasca, incidió en su planteamiento ya conocido sobre la reforma constitucional. “Es en las Cortes Generales donde se proponen los cambios constitucionales, y no a través de un Estatuto. Hacerlo de otra manera es abonar el conflicto y el victimismo. Solo conduce a la frustración, y a nosotros nadie nos va a encontrar en ese camino, que es muy peligroso”, avisó.

en el congreso A la vuelta del paréntesis vacacional, en septiembre, el Parlamento Vasco encargará a un grupo de juristas que redacte un articulado en base a las propuestas de los grupos. Ese texto volverá después al Parlamento para su tramitación, y el PNV confía en que la negociación de las enmiendas pueda servir para ampliar el consenso. Los socialistas no se van a mover de su apuesta por la reforma constitucional. Sin ella, solo ven margen para blindar el autogobierno en competencias ya exclusivas como el Concierto Económico o la Ertzaintza. El margen que detectan para asumir nuevas competencias que no aparezcan en el Estatuto de Gernika es anecdótico. Los socialistas tienen fuerza en el Congreso de los Diputados, donde deberá ratificarse el estatus. El PSE está lanzando advertencias en el sentido de que ese texto va a ser vetado en Madrid. Cree que los nacionalistas vascos lo saben y están planteando un escenario de presión al socialismo que solo puede tener como objetivo abonar el “victimismo”.

El debate del estatus es una cuestión que quedó al margen del acuerdo de gobierno y PNV y PSE tienen libertad para defender sus planteamientos. Mendia apostó por ser la garantía de que no se “margine a nadie por sus ideas ni sentimientos”.

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